Preparación:
Cuando la calabaza la hemos tenido el
tiempo adecuado guardada y si le damos unos golpes con los nudillos, oiremos que suena a
hueco. Entonces con una tabla un poco ancha, de unos diez centímetros, la golpearemos con
fuerza por toda la superficie, el motivo es que se vaya partiendo la corteza y se
desprenda limpiamente de la carne. Si la calabaza esta en su punto para esta operación,
veremos que toda la corteza se desprende sin romper una fibra de la carne y así
obtendremos una preciosa bola blanca. Ahora partiremos la calabaza en cuadrados de unos 10
centímetros, echar los trozos de calabaza en un caldero con agua y
hervir a fuego vivo hasta ablandarlos. Retirar del fuego y dejar dos horas en reposo.
Pasado el tiempo apretar cada trozo con las manos,
y los hilos o hebras que van soltándose, (que si han cocido lo suficiente, se sueltan
bien), se van echando en un caldero de agua fría; Terminada esta operación, poner al
fuego otra vez y al primer hervor apartar del fuego y dejar reposar. Mientras tanto hacer
un almíbar
en punto de hebra, no os preocupéis mucho, si os ha quedado hebra fina o hebra
gruesa, ya que en la cocción con la pulpa de la calabaza se os arreglara. Poner
las hebras en un tamiz y escurrirlas bies, deben de quedar lo mas secas posible, sin
embargo, para mayor precaución ir cogiendo por partidas, apretarlas con ambas manos para
que suelten el agua que haya podido quedarles (**).
Echar las hebras en el almíbar y cocer
hasta que los cabellos estén tiernos y el almíbar bastante
espeso. El producto final tiene que quedar de un bonito color dorado, este color se lo da
la caramelización suave del almíbar. Poner en tarros esterilizados, yo siempre los esterilizo por 20 minutos.
Notas:
(*)Esta calabaza, para el que no la
conozca, es una calabaza
de un verde claro y con muchas manchas blancas, las piezas suelen ser bastante redondas.
Para guardar las calabazas,
las tendremos en un lugar sin mucha luz, que a la vez este ventilado y sea relativamente
fresco.
(**) Quitar las semillas bien y las fibras que
envuelven las semillas, aunque se pueden usar, no son tan finas como las que se sacan de
la parte carnosa de la calabaza. |