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¿QUÉ ES
EL AQUENIO?
Un aquenio o aqueno es un tipo de fruto seco
producido por numerosas especies de plantas de flor. Los aquenios son
monocarpelados, es decir, forman un único carpelo, e indehiscentes, es
decir, la corteza no se abre al madurar. Contienen una única semilla que
llena el hueco del pericarpio, pero no se adhiere a éste; la combinación
de fruto y semilla es lo que se considera tal en numerosas especies,
como el alforfón (Fagopyrum esculentum).
Se consideran aquenios sólo si tienen el
pericarpo simplemente coriáceo. Si lo tienen leñoso se consideran como
nueces o núculas.
Los aquenios aparecen de forma
característica en algunos grupos de plantas, como la familia de las
compuestas.
Otras especies que producen aquenos son la
mayoría de las asteráceas; las semillas que ocupan el corazón de la flor
de
girasol (Helianthus annuus) son en realidad aquenios, al igual que
las motas negras que salpican la superficie de la
fresa
(Fragaria spp.). Lo que se considera normalmente la fruta en este último
caso es en realidad un fruto accesorio.
Similares a los aquenos son los granos, en
los que el pericarpio se funde con la cubierta seminal, las sámaras, que
presentan alas para su desplazamiento por anemocoria, y los utrículos,
que se diferencian por poseer un ovario compuesto.
También son aquenios los frutos de los
representantes de la familia fagaceae, que incluye el haya, el
castaño,
los robles, la encina, el alcornoque, etc., pero en estos árboles los
frutos presentan un pericarpo coriáceo y además están protegidos por un
conjunto de brácteas, que pueden ser espinescentes, otros autores
denominan a este tipo de aquenio como glande.
También aparecen frutos agregados de
aquenios o poliaquenios, como ocurre en algunos géneros de las familias
ranunculáceas y rosáceas. En las rosas y
escaramujos el fruto es un poliaquenio, pero está envuelto por el
receptáculo de la flor y constituye un tipo particular de fruto
denominado cinorrodón.
En algunos casos se utiliza el término
cipsela para referirse a los aquenios procedentes de ovarios ínferos.
Tipos de aquenios o aquenos
Tipos de aquenios según procedan de un
ovario súpero o ínfero, de uno a más carpelos, de que sean apocarpicos o
sincarpicos, y de que tengan estructuras accesorias formando parte del
fruto.
Aquenio: fruto
procedente de un ovario súpero, monocarpelar.
Cipsela: aquenio
procedente de un ovario ínfero y con más de un capelo, como los frutos
de las compuestas y dipsacáceas.
Cremocarpo: nombre
dado a los aquenios de la familia de las umbelíferas. Procede de un
ovario ínfero y en la madurez se divide en dos mericarpos que cuelgan de
sendas ramitas del carpóforo.
Glande: aquenio
policarpelar de gran tamaño y de pericarpo coriáceo, envuelto en mayor o
menor grado, alrededor de su base, por una pieza de origen axial,
acrescente, la cúpula; es el fruto vulgarmente llamado bellota. Típico
del género Quecus.
Sámara: aquenio
provisto de una producción más o menos tenue o membranosa, en forma de
ala, que facilita su dispersión y, por ende, la diseminación. Propia de
géneros como Ulmus, Ailanthus, Fraxinus, etc.
Samaridio: fruto
esquizocárpico, bicarpelar y alado, de tipo cremocárpico. Propio de los
arces.
Diaquenio: conjunto
de los dos aquenios del fruto de las umbelíferas, procedente de un
ovario ínfero, y de un par de carpelos.
Poliaquenio: fruto
constituido en conjunto por numerosos aquenios, como el de las
clemátides, ranunculáceas.
Tetraquenio: fruto
constituido por cuatro aquenios. Propio de las labiadas y boragináceas.
Procede de un ovario bicarpelar, de forma que, en estos casos, cada
aquenio procede de la mitad de un carpelo. Sinónimo de carcérulo.
DOCUMENTACIÓN
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