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Vaca Asturiana de los Valles o vaca Casina
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¿Qué es la vaca Asturiana de los Valles o vaca Casina?

Es la raza autóctona de la zona oriental de Asturias. Es una vaca de pequeño tamaño, la hembra adulta alcanza los 350 kg de peso y una altura de 120 cm mientras que el macho es mayor, llega a los 450 kg y una altura de 130 cm. Dimensiones muy modestas comparadas con otras razas más conocidas y difundidas.

La Asturiana de la Montaña o Casina es una raza bovina autóctona asturiana que se explota en régimen extensivo para producción de carne, principalmente en la zona oriental del Principado de Asturias. Para ello, se aprovecha su rusticidad y capacidad de adaptación, así como su gran docilidad y capacidad de cría.

La raza Asturiana de la Montaña se encuentra integrada desde tiempos inmemoriales en el paisaje y ecosistema asturianos, cumpliendo una importante función de conservación del medio y contribuyendo en gran medida a la fijación de población en áreas de montaña. En el Catálogo Oficial de Razas del Ministerio de Agricultura (R.D. 1682/97) está considerada como raza de protección oficial

Tiene la cabeza grande, en relación al cuerpo. Los cuernos son largos, con forma de lira baja, de color blanco con puntas negras. La nariz es ancha, achatada y bordeada de un rodal blanco. Deja ver las mucosas que son de color pizarroso. El pelo es rojizo o rubio, generalmente uniforme aunque la cabeza, la panza y el interior de las patas es más claro. Las extremidades son cortas, finas, fuertes y ágiles. La cola es basta, fuerte y de inserción alta. La producción láctea es de 800-1.000 en un periodo de lactación de seis meses.

Las hembras son unas madres excepcionales.

Caracteres generales

La raza asturiana de la montaña o “casina” es una raza bovina autóctona española, que presenta como principal característica su rusticidad. Se explota como productora de carne bajo unas condiciones de régimen extensivo aprovechando su nobleza de carácter y su excelente capacidad de cría, consecuencia de su aprovechamiento originario como productora de leche para la obtencion de manteca y la elaboración artesanal de quesos.

Prototipo racial

La raza Casina pertenece al tronco castaño cantábrico (tronco castaño cóncavo) y su origen parece encontrarse en el ganado doméstico introducido hace siglos por las invasiones indoeuropeas, es decir, en la raza que el etnólogo Dechambre denominó como raza de los celtas.

El estándar racial de la Asturiana de la Montaña define animales con apariencia corporal muy compacta, de capa castaña con distintas variaciones de tonalidad; las extremidades son cortas y potentes, con pezuñas amplias y negras, los cascos suelen estar perfilados en su parte superior por un ribete de pelos negros, el cuello es corto y bastante robusto, el pecho muy profundo con una gran capacidad torácica, la grupa ancha y en ligera caida, el nacimiento de la cola es alto y con el borlon negro, las mucosas nasales, bucolinguales y anovuvares son de color negro. La cabeza es de apariencia pequeña con perfil craneal subcóncavo o recto, de frente ancha con gran

Morfología

Los animales de la raza Asturiana de la Montaña tienen una apariencia muy compacta, lo que da lugar a expresiones como la vaca casina es grande echada y pequeña de pie o a la vaca casina tiene que pasarle poco aire por debajo de la barriga.

En las hembras, la alzada a la cruz es de 125-130 centímetros, el perímetro torácico de 160-170 centímetros y el peso vivo de 400-500 kilogramos.

En los machos estas medidas son, respectivamente, de 140-145 centímetros, 190-200 centímetros y 600-700 kilogramos

La capa es castaña, con distintas variaciones de tonalidad, de las denominadas guindas o cerezas a las denominadas mariellas. Presenta degradaciones blanco-cremosas alrededor del hocico y ojos, en axilas, bragadas, mamas, parte interna de muslos y periné. Intensificaciones del color, hasta pelos negros, en el borde de las orejas y, menos acentuadas, en el borde de la papada. En los machos las intensificaciones de color son más acentuadas.

Los extremos, hocico, pitones, rodetes coronarios, pezuñas, borlón de la cola y cúpula escrotal en machos son negros, así como los párpados y las pestañas. Las mucosas de la nariz, bucolinguales y ano-vulvares son negras o pizarrosas.

La cabeza es pequeña, proporcionalmente más larga en las hembras que en los machos, de perfil subcóncavo o recto, con protuberancia occipital destacada. Frente ancha con gran separación entre las órbitas oculares. Morro ancho y grueso. La parte central del borde inferior del morro presenta una coloración blanquecina, coincidente con otra igual del labio inferior.

Los ojos son grandes con largas pestañas negras. Suelen presentar una ojera de pelos negros que rodea la zona blanquecina de alrededor de los ojos.

Las orejas son pequeñas, ovoides, con abundante pelo, siendo frecuente la presencia de largos mechones denominados bedilles. Los bordes de las orejas son negros.

La encornadura es abundante. Los cuernos nacen en la línea de prolongación de la nuca, más cortos y anchos en los machos, horizontales en la base y dirigidos después hacia delante y arriba, siendo normal que en las vacas con la edad la punta del cuerno tornee hacia atrás y hacia afuera. Pala blanca y pitón negro.

El cuello es corto y robusto, con papada destacada y discontinua.

Morrillo discreto en los machos.

El tórax es profundo, arqueado y espacioso (gran capacidad torácica).

El vientre es profundo, ancho y bien proporcionado. Dorso-Lomo ligeramente ensillado, con cierta inclinación ascendente hacia la palomilla (sacro).

La grupa proporcionalmente es muy ancha y ligeramente inclinada. La elevación del sacro da lugar a inclinación de atrás a adelante.

El nacimiento de la cola es frecuentemente en cayado. Abundante borlón.

Las extremidades son cortas y muy potentes, carnosas en su parte superior, de radios esqueléticos destacadamente finos, con pezuñas pequeñas, redondas y duras.

Los cascos suelen estar perfilados en su parte superior por un ribete de pelos negros.

La ubre es de buen desarrollo y gran calidad, con pezones bien implantados.

Origen e historia de la raza

La orientación de la vaca Asturiana de la Montaña hacia la producción de leche se mantuvo hasta que ésta fue desplazada o absorbida por la introducción en su medio natural, desde los primeros años del siglo XX, de otras razas foráneas (Pardo Alpina, Frisona) con un indice de especialización lechero más alto.

La raza Asturiana de la Montaña desempeña en la actualidad un papel decisivo en la conservación del medio natural y el paisaje de zonas deprimidas de especial valor ecológico, contribuyendo a fijar la población rural en zonas de montaña, y ofreciendo a esas zonas una oportunidad de ecodesarrollo por su implicación con los más destacados aspectos sociales, economicos y culturales de las mismas.

La raza Asturiana de la Montaña se explota en zonas con ecosistemas de condiciones durísimas. Su gran capacidad de adaptación le permite alcanzar unos notables índices productivos aún con la limitación que suponen los escasos recursos naturales disponibles.

En la actualidad se ubica fundamentalmente en el area de influencia del macizo de los Picos de Europa y montes circundantes de la zona Oriental del Principado de Asturias. Cuenta con un censo actual de 7.068 reproductores inscritos en el Libro Genealógico.

Sistema de explotación

El sistema de producción de la raza Asturiana de la Montaña se basa en el aprovechamiento de pastos comunales durante la mayor parte del año, con ligeros pastoreos de los prados de la explotación en primavera y otoño, y esporádicas estabulaciones en épocas de invierno.

El ciclo comienza en el mes de abril con la subida del rebaño a los puertos; de forma que en junio ya ha subido todo el ganado. El rebaño permanece en el puerto hasta que a mediados de septiembre se comienza a bajar a los invernales, cuestas y prados del valles, de forma que en diciembre ya no hay animales en los puertos. A lo largo del otoño permanecen durante todo el dia en cuestas y prados y, a medida que avanza el invierno, se van bajando a los prados del valle, alli permanecen hasta que en abril se reinicia el ciclo.

Se trataba originariamente de una raza de triple aptitud, pero con una clara orientación mantequera dada su producción de leche rica en grasa, empleada en la elaboración de manteca y de diversos quesos de la zona (Casín, Beyos, Gamonedo, etc). Por otra parte, producía anualmente un ternero para recría o para carne, y las pequeñas parejas de vacas o bueyes eran muy utilizadas por su capacidad y resistencia para el trabajo de campo en el montañoso territorio asturiano.

Los ganaderos de los Concejos de Caso, Aller y Ponga realizaron durante siglos una selección de sus animales para una mayor producción de leche y adaptación a los pastos de montaña que dio lugar a la fijación de los caracteres de lo que hoy conocemos como raza casina.

Estos ganaderos aprovechaban los pastos comunales de montaña desde primavera hasta el otoño, para dirigirse posteriormente en invierno con su ganado a las zonas costeras del oriente de Asturias, lo que motivo que la raza casina fuera difundiéndose en un amplio territorio.

La hierba es la base de la alimentación de los rebaños, bien sea consumida en pastoreo durante los meses de primavera, verano y otoño, o bajo la forma de heno y ensilado en los meses de invierno.

El sistema descansa en la complementaridad de la producción forrajera entre los prados situados en el fondo de los valles (propiedad privada) y los invernales y pastizales comunales (cuestas y puertos). El factor limitante del número de cabezas de cada explotación es la capacidad de producción de forraje conservado (heno o ensilado) para el invierno.

Los prados de la explotación suelen ser praderas naturales de muy pequeño tamaño aprovechados para siega en primavera-verano y para pastoreo en otoño.

Los invernales son prados de altura intercalados entre los prados de la explotación y los puertos de montaña que son aprovechados a diente durante cortos períodos a la subida y bajada de los puertos. En muchas ocasiones disponen de establos de corte tradicional en los que se consume el heno de hierba recolectado en verano.

Las denominadas cuestas son pastizales de zonas bajas, normalmente de fuerte pendiente y con abundancia de matorral, que suelen aprovecharse durante la invernada.

Los puertos de montaña son los pastizales de las zonas supraforestales que se aprovechan en régimen de trashumancia corta en primavera, verano y parte del otoño.

El ciclo de aprovechamiento comienza en abril con la subida del ganado a los puertos, en donde permanecen hasta el mes de octubre en que el ganado comienza a bajar a los invernales, cuestas y prados del valle.

A lo largo del otoño permanecen todo el día en cuestas y prados y, a medida que avanza el invierno, se van bajando a los prados del valle aquellos animales que aún permanecían en invernales y cuestas, de manera que en febrero los animales están en los prados (la mayoría) o estabulados (algunas explotaciones).

A finales de marzo se comienza a utilizar las cuestas e invernales hasta que en abril se vuelva a iniciar el ciclo con la subida a los puertos de montaña.

Los terneros lactantes acompañan a las madres a los puertos y son destetados en otoño para ser vendidos en las numerosas ferias que se celebran en esa época. Son muy pocas las explotaciones que cierran el ciclo con el cebo de los terneros hasta el sacrificio.

Área de distribución

Perfectamente integrada en duros ecosistemas desde tiempos ancestrales, la raza Asturiana de la Montaña cumple la doble misión de conservar el medio y ser fuente de ingresos indispensables para los pobladores de zonas de montaña.

En la actualidad, esta raza se cría fundamentalmente en las zonas montañosas del oriente asturiano: Picos de Europa, Sierra del Sueve, Sierra del Cuera, Sierra de Cuana y montes de Piloña y Ponga.

Se adapta perfectamente a zonas difíciles de otras regiones españolas, encontrándose rebaños estables en Castilla-León y Extremadura.


Documentación

http://www.viaganadera.com/aseamo/
http://www.invac.org/aseamo/aseamo.html