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Anoche, a la hora bruja, donde muere el ayer y nace
el mañana, el oscuro manto que nos cubre se inundó de sonido y color, un
momento de olvido saboreando la guinda de ese pequeño pastel que aquí
llamamos verano ...
Amanece, ya es hoy, lunes ... un lunes blanco.
200 metros separan mi refugio de la realidad. Unos
minutos de camino en los que empiezo a asimilar que ha pasado un día más, que queda un
día menos ... pero este lunes ha sido distinto; mis pasos eran lentos, no queriendo
acudir a mi cita diaria con la parada de bus y por una vez he mirado a los ojos de la
gente que sólo formará parte de mi vida unos segundos. Es curioso, la tristeza
acompañaba esas miradas, puede que fuese el reflejo de la mía, no lo sé ... un perro
vagabundo se ha parado frente a mí, me miraba, se sentó a mi lado y me miraba: "soy
libre, pero me falta algo ... ¿eres tú?". No, no soy yo ... extraña conversación
silenciosa de cuatro ojos ilusionados, pero ¿con qué? ... "Hasta otra" ...
La Plaza Mayor está tranquila, el blanco de este
día la ilumina ... "buenos días Museo, también te noto triste, hoy no recibirás
risas de niños ni asombro de ancianos, recuerda: es lunes, un lunes blanco ..."
El blanco es un curioso color: no acoge a ninguno
de sus hermanos, prefiere reflejarlos, dejarlos libres ... así me siento yo: no quiero
pensar, no quiero guardar nada, pero todo lo reflejo, no hacen falta palabras, los colores
no saben de ortografía.
Se busca el color negro ... |