A todos nosotros alguna vez en nuestras vidas cuando escuchamos de un
país
tan poderoso como Estados Unidos, pensamos en miles de cosas bellas y maravillosas por
nuestras mentes. Es como viajar al país de Aladino y Alicia en el
país de las
maravillas. Eso me paso cuando chica, que mis padres me trajeron a pasear y visitar este
país y a Disney junto con mis hermanas. Eso recuerdo que fue muy lindo y pensaba:
"que bueno seria volver y radicarme en un futuro en un país tan limpio y
organizado."
Bueno........ los años pasaron y me hice Doctora en Leyes y
ciencias políticas una de las mejores universidades de la capital de Colombia.
recogí
miles de éxitos y satisfacciones en mi vida profesional. Me especialicé
después en
Financiero y hace dos años en Conciliación y negociación de conflictos. Esta ultima
especiliadad me dio la oportunidad de trabajar mas por mi bello país y tratar de hacer un
acercamiento de paz y reconciliación entre el Gobierno nacional y los grupos al margen de
la ley o grupos de izquierda o comúnmente llamados GUERRILLEROS.
Para no hacer esta historia tan larga para ustedes queridos
lectores. todo salio mal y algo peligroso y si me toco salir del país y venir al
llamado "país de las maravillas" y sin ser fuerte opositora de este
país hay que
reconocer milessssssssssssssssss de cosas bonitas y maravillosas que hay en Estados
Unidos. Pero al pasar de los días a uno su tierra, el calor humano y alegría de nosotros
los hispanos nos hace añorar en el alma nuestro país.
y estando acá nos hemos acostumbrado a la lentitud habitual de los
diferentes servicios del gobierno federal. Trámites que se toman largo tiempo para
procesar cualquier solicitud o cualquier caso que tengamos pendiente. Pero si hay un
departamento merecedor de un monumento a la ineficacia, la lentitud, la ineficiencia y la
injusticia, ese es el Servicio de Inmigración y Naturalización.
Los emigrantes que han tenido el privilegio de pasar por el
proceso de ajuste de estatus en Migración, saben muy bien que han soportado la
humillación, la arrogancia y la altanería de algunos oficiales e inspectores del
Servicio. Pareciera que una persona al emigrar se convirtiera en un ser despreciable,
inmerecedor del más mínimo respeto y que el hecho de ser emigrante les da derecho a
muchos empleados del gobierno federal a tratarle despectivamente.
Estados Unidos es un país de inmigrantes. Todo el que vive aquí,
a excepción de los pocos indígenas que quedan, llegó de otra parte del mundo o es
descendiente de alguien que en algún tiempo emigró en busca de nuevos horizontes. Siendo
así, es justo y necesario que el Servicio de Inmigración sea renovado para que en vez de
crearnos problemas nos brinde soluciones.
En el Estado de la Florida, para citar un solo ejemplo, los
extranjeros que no han regularizado su estatus migratorio, o que al menos no han podido
iniciar ese proceso, no pueden obtener la licencia de conducir. Esta medida, injusta y sin
sentido, busca mantener bajo control al inmigrante indocumentado, pero nos crea otro
problema aún mayor: Hay ahora miles de personas en la Florida que conducen su automóvil
sin licencia y sin seguro.
No hay razón, y si la hay yo no la entiendo, para que un proceso
de ajuste de cualquier emigrante se tome años. ¡Cómo es posible que una petición de
residencia para un hermano se tome hasta 15 años! Lo mismo pasa con los casos de
peticiones de una madre o un padre. Las peticiones que se tramitan más rápido suelen ser
la de hijos y cónyuges y esta última se puede tomar hasta cinco años.
Necesitamos un reforma migratoria para que paren los abusos contra
inmigrantes que vienen a trabajar duro para poder levantar sus familias. Semana tras
semana se ven los abusos que se cometen contra trabajadores agrícolas. Hace unos meses,
por orden del Congresista Migración se llevó más de 60 inmigrantes trabajadores
para deportarlos a sus respectivos países, y ni hablar de las condiciones de vida de
miles y miles de trabajadores migratorios en los campos agrícolas de esta gran nación.
Muy lejos de perjudicar la economía y la sociedad, esos
inmigrantes indocumentados nos convienen a todos. Pagan impuestos por el ingreso y como no
tienen documentación no pueden reclamar su devolución, el gobierno federal se queda con
todo ese dinero. La mano de obra barata que ofrecen estos inmigrantes ayuda a mantener los
precios bajos. Sería mejor ofrecerles mejores condiciones de vida, mejores prestaciones
laborales. Regularizar el estatus migratorio de estos seres humanos nos beneficiaría
porque cada emigrante se convertiría también en un contribuyente y así se pondría freno
al abuso de los empleadores de esta mano de obra barata.
Hemos llegado a aceptar como normal la manera en que opera este
departamento federal, pero si lo pensamos bien veremos que el Servicio de Migración que
tenemos hoy día no va a la par con la necesidad de este país. Reformemos Migración, nos
conviene a todos y es un asunto de humanidad.
Rocio A.A |