Es
el casco antiguo de esta localidad, que conserva todo el sabor medieval de la población
construida en su momento sobre una isla situada en medio de una zona pantanosa hoy
magníficos arrozales, tierras de frutales y cada vez más campos de golf.
Las casas están construidas con la
característica piedra de la región por lo que dan al barrio histórico el nombre de
Pedró. La mayoría están habitadas todo el año, aunque algunas sirven también de
segunda residencia y son ocupadas especialmente en verano. No faltan
mansiones suntuosas y
ajardinadas. Especialmente una de ellas situada en la parte más alta del
pueblo, detrás de la iglesia, es sencillamente impresionante.
La circulación de vehículos esta
prohibida en el centro del pueblo, a excepción de los servicios básicos, por lo que es
necesario dejar el coche en el aparcamiento público de pago que se encuentra bien
señalizado a la entrada del pueblo. Eso sí, es de parquímetro, de sistema de zona azul
y funciona hasta los sábados por la tarde. A causa de las fuertes pendientes y de las
escalinatas de sus calles es recomendable que las personas con dificultades de movilidad
se lo tomen con mucha calma antes de aventurarse a una visita.
El pueblo de Pals está dominado por la
iglesia Sant Pere del año 944, y de estilos románico, gótico y barroco producto de las
sucesivas reconstrucciones en el transcurso de los siglos. Algo más elevado se encuentra
el campanario en forma de torre conocido como Torre de les hores (Torre de las horas)
construido entre los siglos XI y XII. Muchas de las casas fueron edificadas en el siglo
XVII y en el dintel de la entrada de algunas de ellas es posible observar el
grabado de una vulva, símbolo atávico de la fertilidad.
Que ver:
Museo-Casa de Cultura Ca la Pruna
Es una casa fortificada de los siglos
XV y XVI. En ella encontraremos el Museo de Arqueología Submarina, una exposición
permanente de vinos y cavas de Cataluña, una sala destinada a exposiciones temporales de
pintores y escultores y los utensilios del primer apotecario de Pals, Sr. Desideri Ferrer.
La muralla
Data de los siglos XII-XIV. Esta bien
conservada aunque en la actualidad sólo se conservan de ella cuatro torres (Torre d'en
Ramonet, Torre d'en Rom, Torre d'en Xinel·lo y Torre de l'Hospital), de un mismo tipo: de
planta rectangular y abiertas de arriba abajo en la cara que da al interior del recinto,
cubiertas con bóveda de cañón o ligeramente apuntada. En todo el perímetro de la
muralla, al menos en las zonas visitables, se abren numerosas saeteras. El pueblo se fue
extendiendo hacia levante, poniente y mediodía.

El Mirador Josep Pla
Se encuentra extramuros y se llama
así en honor del genial escritor de Palafrugell y desde ahí puede observarse una
espléndida vista panorámica de la llanura ampurdanesa, con las
islas Medes al fondo como
nota paisajística más llamativa. |
 El
castillo
Data del siglo IX. En 1478, el rey
Juan II comunicaba al consejero de la isla que para construir, reparar y cubrir la
iglesia, concedía el permiso para aprovechar las piedras del castillo. Sólo quedaron la
Torre del Homenaje del castillo, dos puentes de arco rebajados, que comunicaban varias
partes de la fortaleza y la base sobre la que se construyó la capilla de la casa.
Torre del Homenaje
Magnífica torre románica de planta
circular, de los siglos XI-XII, construida sobre un podio de roca natural. Su altura es de
25 metros. Se denomina Torre de les Hores porque, tras el derribo del castillo, en el
siglo XV, se le colocó un pequeño campanario gótico. Es interesante observar, asimismo,
las tumbas visigóticas situadas sobre la roca alrededor de la torre. En el acceso a la
plataforma de roca sobre la que se sitúa la torre crecen algunas higueras que fructifican
en agosto, lo que añade un atractivo más a la visita.
La iglesia de Sant Pere
Esta iglesia existía ya en el año
994. Parte de la piedra con la que se construyó procede del antiguo castillo de Pals. Se
pueden apreciar las diferentes tendencias arquitectónicas que la configuran: base
románica, siglos X-XI, ábside y nave de estilo gótico, siglo XV, portalada frontal
barroca, siglo XVII, y campanario y buhardilla del siglo XVIII. Esa variedad de estilos la
hace un tanto caótica en su aspecto.
Las tumbas del Carrer Major
Se han hallado sepulturas repartidas
por todo el pueblo: en Ca la Pruna, junto a la Torre de les Hores, en el Carrer Major.
Datan de la época visigótica (anteriores al año 1000). Desgraciadamente no se
encuentran bien señalizadas.
Plaça Major
En este punto encontramos el arco
gótico de salida del recinto amurallado, que podría haber formado parte de un mercado o
plaza cubierta parecida a la que se conserva en Ullastret, y el edificio del actual
Ayuntamiento. Para llegar:
Pulsa sobre el mapa para agrandarlo.
Desde Girona
se sale por la carretera local por la Carrer del Pont Major hasta la comarcal C-255 hasta
enlazar con la C-66 en dirección a Palamós hasta Bisbal d'Empordà, a unos 28 de Girona.
Cruzar esta localidad continuando por la C-66 hasta una glorieta, la cuarta consecutiva, a
unos 5 km, donde se toma la tercera salida entrando en la GI-652. Por esta carretera se
recorren unos 3,3 km, hasta otra glorieta donde se toma la carretera GI-650ª durante
medio kilómetro hasta el casco urbano de Pals. El Barrio Gótico, bien señalizado, se
encuentra al la izquierda. Desde Girona hasta Pals hay unos 41 kilómetros
aproximadamente.
Desde Palafrugell hay poco más de
siete kilómetros y medio. Se coge la carreteras C-31 en dirección a Torroella de Montgri
durante casi cinco kilómetros hasta dos glorietas que dejaremos saliendo siempre por la
segunda salida hasta enlazar con la GI-650ª y entrar en Pals.
Desde Torroella de Montgrí la distancia es de unos
9,5 km. Se sale por la por la Carretera de Palafrugell (C-31) durante poco más de nueve
kilómetros hasta una glorieta que abandonaremos por la primera salida para entrar en el
casco urbano de Pals. También:
Es recomendable pasar por alguna de las tiendas que se abren en las
calles del barrio y comprar alguno de los productos que se ofertan, especialmente
chocolate que aquí lo hacen muy rico y Garnatxa, un mistela tradicional del Ampurdán
elaborado con la variedad de uva del mismo nombre. Un paseo por estas calles contemplando
los
escaparates de
estas tiendas puede dar lugar a inesperadas sorpresas.
Y por supuesto que un breve descanso en la
terraza de Ca la Pruna, adyacente a la Casa de Cultura del mismo nombre nos puede venir
muy bien. Y si lo deseamos, se puede comer algo, a base de tostadas que aquí las hacen
ricas. Los helados también son memorables, puede que no tanto por ellos mismos como por
el sitio donde nos encontramos.
Cerca:Solamente a algunos
kilómetros de Pals, se encuentra el pueblo de "Platja de Pals"surgido tras el
boom turístico de los años 60 70. Se encuentra a lo largo de una de las playas
con más renombre de la Costa Brava y esta constituido principalmente por un barrio de
grandes villas, algunas urbanizaciones y hoteles .
Muy Cerca tenemos pueblos llenos de encanto como Palafrugell y Begur
con todas su playas y calas de sonoros y famosos nombres, Sa Riera, Sa Tuna, Aiguafreda,
Tamariu, Llança, Calella de Palafrugell donde Serrat escribió Mediterráneo.
Por el Norte está Torroella de Montgri, con su muralla medieval y su
encanto ampurdanés. Cerca está, con su puerto y playa, El Estartit desde donde se pueden
hacer visitas en barco a las cercanas aguas de las
islas Medes. Continuando
hacia el norte tenemos el hermoso pueblo de L'Escala, situado en el lado Sur del Golfo de Rosas, al lado de las
ruinas de la famosa Ampurias y las no menos espectaculares
playas. Un poco más al Norte están los Aiguamols del Ampurdán, un parque natural
formado por los restos de las antiguas marismas que ocupaban esta parte de la costa.
Desde Pals, y si regresamos hacia Girona
siempre podremos visitar lugares tan encantadores como la villa amurallada de Peratallada,
rodeada parcialmente con un potente foso excavado en la roca viva y con una acogedora
plaza mayor porticada. Todo ello sin olvidarnos del yacimiento y ruinas de origen ibérico
de Ullastret o de Cruilles. Por supuesto que Bisbal d'Empordà ofrece la posibilidad de
adquirir recuerdos de cerámica o de artesanía. |