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¿QUE
ES LA PLATANERA?
El
nombre de plátano, platanera, banano, cambur o guineo agrupa a un gran
número de plantas herbáceas del género Musa, tanto híbridos obtenidos
a partir de las especies silvestres del género Musa acuminata y Musa
balbisiana como cultivares genéticamente puros de estas especies.
Clasificado originalmente por Linneo como Musa paradisíaca en 1753, la
especie tipo del género Musa, estudios posteriores han llevado a la
conclusión de que la compleja taxonomía del género incluye numerosos
híbridos, de variada composición genética, y se ha desarrollado un
sistema estrictamente sui generis de clasificación para dar cuenta de
esta variación. Sin embargo, de acuerdo a las reglas del Código
Internacional de Nomenclatura Botánica, el nombre linneano cuenta con
prioridad, y sigue siendo usado tanto en su forma original como en la
modificada Musa x paradisiaca, que indica que se trata de un híbrido
para designar genéricamente a estas variedades.
En la nomenclatura
vernácula a veces se traza una diferencia entre las bananas,
consumidas crudas como fruta de postre, y los
plátanos, que por su
superior contenido en fécula deben asarse o freírse antes de su
ingesta. La diferencia no se corresponde exactamente con ningún
criterio genético; aunque las variedades con mayor presencia genética
de M. balbisiana suelen estar comprendidas en este segundo grupo, no
se puede determinar si una planta producirá plátanos o bananas
simplemente por su constitución genética. La confusión aumenta por el
hecho de que en otras regiones los términos se consideran
perfectamente sinónimos.
Se cultivan en más de
130 países, desde el sudeste asiático de donde son nativas, hasta
Oceanía y Sudamérica; el principal productor mundial es la India, de
donde proceden casi un cuarto de los frutos comercializados en el
mundo, aunque buena parte de los mismos son para consumo doméstico. El
principal exportador es Ecuador, que genera casi un tercio de las
exportaciones globales. El volumen de producción de bananas y
plátanos sólo es superado
por el
trigo(Triticum spp.), el
arroz (Oryza sativa) y el
maíz (Zea
mays). La producción continua de fruto a lo largo de todo el año los
hace especialmente valiosos como alimento en la época entre cosechas
en los países tropicales; son los plátanos de freír los que cumplen
este papel principalmente.
El
plátano es el cuarto cultivo
más importante del mundo, después del
arroz, el
trigo
y el
maíz.
Además de ser considerado un producto básico y de exportación,
constituyendo una importante fuente de empleo e ingresos en numerosos
países en desarrollo.
Los países
latinoamericanos y del Caribe producen el grueso de los
plátanos que
entran en el comercio internacional, unos 10 millones de toneladas, del
total mundial de 12 millones de toneladas.
Es considerado el
principal cultivo de las regiones húmedas y cálidas del sudoeste
asiático.
Aunque es uno de los
cultivos más importantes de todo el mundo, los consumidores del norte lo
aprecian sólo como un postre, pero constituye una parte esencial de la
dieta diaria para los habitantes de más de un centenar de países tropicales y
subtropicales.
ÍNDICE
Características
Origen y distribución
Requerimientos edafoclimáticos
Cultivo
Cosecha
Variedades
Características
Planta:
herbácea perenne gigante, con rizoma corto y tallo aparente, que
resulta de la unión de las vainas foliares, cónico y de 3.5-7.5 m de
altura, terminado en una corona de hojas.
El banano no es un
árbol, sino una megaforbia, una hierba perenne de gran tamaño. Como
las demás especies de Musa, carece de verdadero tronco. En su lugar,
posee vainas foliares que se desarrollan formando estructuras llamadas
pseudotallos, similares a fustes verticales de hasta 30 cm de diámetro
basal que no son leñosos, y alcanzan los 7 m de altura.
Las hojas se cuentan
entre las más grandes del reino vegetal; son de color verde o amarillo
verdoso claro, con los márgenes lisos y las nervaduras pinnadas. Las
hojas tienden a romperse espontáneamente a lo largo de las nervaduras,
dándoles un aspecto desaliñado. Cada planta tiene normalmente entre 5
y 15 hojas, siendo 10 el mínimo para considerarla madura; las hojas
viven no más de dos meses, y en los trópicos se renuevan a razón de
una por semana en la temporada de crecimiento.
Son lisas, tiernas,
oblongas, con el ápice trunco y la base redonda o ligeramente
cordiforme, verdes por el haz y más claras y normalmente glaucas por
el envés, con las nervaduras amarillentas o verdes. Dispuestas en
espiral, se despliegan hasta alcanzar 3 m de largo y 60 cm de ancho;
el pecíolo tiene hasta 60 cm. En las variedades con mayor componente
genético de M. balbisiana éste es cóncavo por la parte superior, con
los extremos casi tocándose por encima del canal adaxial. De la
genética depende también que sea glabro o pubescente.
El elemento perenne es
el rizoma, superficial o subterráneo, que posee meristemos a partir de
los cuales nacen entre 200 y 500 raíces fibrosas, que pueden alcanzar
una profundidad de 1,5 m y cubrir 5 m de superficie. Del rizoma
también brotan vástagos o "chupones" que reemplazan al tallo principal
después de florecer y morir éste. En los ejemplares cultivados sólo se
deja normalmente uno para evitar debilitar la planta, pero en estado
silvestre aparecen en gran cantidad; son la principal forma de
difusión en las variedades estériles, que son la mayoría.
Sistema radicular:
raíz superficial, menos ramificada que en peral.
Hojas: muy
grandes y dispuestas en forma de espiral, de 2-4 m. de largo y hasta
de medio metro de ancho, con un peciolo de 1 m o más de longitud y
limbo elíptico alargado, ligeramente decurrente hacia el peciolo, un
poco ondulado y glabro. Cuando son viejas se rompen fácilmente de
forma transversal por el azote del viento.
De la corona de hojas
sale, durante la floración, un escapo pubescente de 5-6 cm. de
diámetro, terminado por un racimo colgante de 1-2 m de largo. Éste
lleva una veintena de brácteas ovales alargadas, agudas, de color rojo
púrpura, cubiertas de un polvillo blanco harinoso; de las axilas de
estas brácteas nacen a su vez las flores.
Tallo: el
verdadero tallo es un rizoma grande, almidonoso, subterráneo, que está
coronado con yemas; éstas se desarrollan una vez que la planta ha
florecido y fructificado. A medida que cada chupón del rizoma alcanza
la madurez, su yema terminal se convierte en una inflorescencia al ser
empujada hacia arriba desde el interior del suelo por el alargamiento
del tallo, hasta que emerge arriba del pseudotallo.
Flores: flores
amarillentas, irregulares y con seis estambres, de los cuales uno es
estéril, reducido a estaminodio petaloideo. El gineceo tiene tres
pistilos, con ovario ínfero. El conjunto de la inflorescencia
constituye el régimen de la platanera. Cada grupo de flores reunidas
en cada bráctea forma una reunión de frutos llamada mano, que
contiene de 3 a 20 frutos. Un régimen no puede llevar más de 4 manos,
excepto en las variedades muy fructíferas, que pueden contar con
12-14.
Unos 10 a 15 meses
después del nacimiento del pseudotallo, cuando éste ya ha dado entre
26 y 32 hojas, nace directamente a partir del rizoma una
inflorescencia que emerge del centro de los pseudotallos en posición
vertical; semeja un enorme capullo púrpura o violáceo que se afina
hacia el extremo distal, con el pedúnculo y el raquis glabros. Al
abrirse, revela una estructura en forma de espiga, sobre cuyo tallo
axial se disponen en espiral hileras dobles de flores, agrupadas en
racimos de 10 a 20 que están protegidos por brácteas gruesas y
carnosas de color purpúreo. A medida que las flores se desarrollan,
las brácteas caen, un proceso que tarda entre 10 y 30 días para la
primer hilera.
Las primeras 5 a 15
hileras son de flores femeninas, ricas en
néctar; en ellas el tépalo
compuesto alcanza los 5 cm de largo y los 1,2 cm de ancho; es blanco o
más raramente violáceo por el interior, con el color trasluciéndose a
la vista desde fuera como una delicada tonalidad purpúrea. Su parte
superior es amarilla a naranja, con los dientes de unos 5 mm de largo,
los dos más exteriores dotados de un apéndice filiforme de hasta 2 mm
de largo. El tépalo libre es aproximadamente de la mitad de tamaño,
blanco o rosáceo, obtuso o trunco, con la apícula mucronada y corta.
Las siguen unas pocas hileras de flores hermafroditas o neutras, y las
masculinas en la región apical.
Salvo en algunos pocos
cultivares, las flores masculinas desaparecen inmediatamente después
de abrirse (la excepción son las bananas 'Cavendish' y los plátanos 'French'),
dejando el ápice de la espiga desnudo salvo por un capullo carnoso
terminal que contiene floros masculinos sin abrir. El enorme peso de
las flores hace que el tallo floral se incline hacia el suelo en poco
tiempo; a su vez, el fototropismo de las flores hace que se dirijan en
su crecimiento hacia arriba.
En las variedades
híbridas cultivadas por su fruto, las flores masculinas son estériles,
así como las femeninas en el cultivar 'Cavendish'. Los ovarios se
desarrollan partenocárpicamente sin necesidad de polinización. Motas
oscuras en la pulpa indican el resto de los óvulos sin desarrollar.
Fruto: oblongo;
durante el desarrollo del fruto éstos se doblan geotrópicamente, según
el peso de este, hace que el pedúnculo se doble. Esta reacción
determina la forma del racimo. Los plátanos son polimórficos, pudiendo
contener de 5-20 manos, cada una con 2-20 frutos; siendo de color
amarillo verdoso, amarillo, amarillo-rojizo o rojo.
Los
plátanos comestibles son de
partenocarpia vegetativa, o sea, que desarrollan una masa de pulpa
comestible sin la polinización. Los óvulos se atrofian pronto, pero
pueden reconocerse en la pulpa comestible. La partenocarpia y la
esterilidad son mecanismos diferentes, debido a cambios genéticos, que
cuando menos son parcialmente independientes.
La mayoría de los
frutos de la familia de las Musáceas comestibles son estériles, debido
a un complejo de causas, entre otras, a genes específicos de
esterilidad femenina, triploidía y cambios estructurales cromosómicos,
en distintos grados.
El fruto tarda entre
80 y 180 días en desarrollarse por completo. En condiciones ideales
fructifican todas las flores femeninas, adoptando una apariencia
dactiliforme que lleva a que se denomine "manos" a las hileras en las
que se disponen. Puede haber entre 5 y 20 manos por espiga, aunque
normalmente se trunca la misma parcialmente para evitar el desarrollo
de frutos imperfectos y evitar que el capullo terminal insuma las
energías de la planta. El punto de corte se fija normalmente en la
"falsa mano", una en la que aparecen frutos enanos. En total puede
producir unos 300 a 400 frutos por espiga, pesando más de 50 kg.
El fruto es una falsa
baya epígina de 7 a 30 cm
de largo y hasta 5 de diámetro, que forma un racimo compacto. Está
cubierta por un pericarpo coriáceo verde en el ejemplar inmaduro y
amarillo intenso, rojo o bandeado verde y blanco al madurar. Es de
forma lineal o falcada, entre cilíndrica y marcadamente angulosa según
la variedad. El extremo basal se estrecha abruptamente hacia un
pedicelo e 1 a 2 cm. La pulpa es blanca a amarilla, rica en almidón y
dulce; en los plátanos puede resultar algo astringente o gomosa por su
contenido en látex, farinosa y seca. Muy rara vez las variedades
diploides o tetraploides producen semillas, negras, globosas o
irregulares, con la superficie rugosa, de hasta 16 x 3 mm de tamaño,
incrustadas en la pulpa. Los triploides, como 'Cavendish', nunca
producen semilla.
Clasificación
científica
Reino: Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Liliopsida
Orden: Zingiberales
Familia: Musaceae
Género: Musa
Especie: M. paradisiaca
Nombre binomial
Musa x paradisiaca
Origen y distribución
El banano moderno es
un cultígeno, probablemente originario de la región indomalaya. Desde
Indonesia se propagaron hacia el sur y el oeste, alcanzando Hawai'i y
la Polinesia por etapas. Los comerciantes europeos llevaron noticias
del árbol a Europa alrededor del siglo III adC, pero no lo
introdujeron hasta el siglo X. De las plantaciones de África
Occidental los colonizadores portugueses lo llevarían a Sudamérica en
el siglo XVI.
Hoy las variedades
comerciales se cultivan en todas las regiones tropicales del mundo. Es
la más cultivada de las frutas tropicales y una de las cuatro más
importantes en términos globales, sólo por detrás de la uva (Vitis
vinifera), los citrus y la manzana. Anualmente se producen más de 28
millones de toneladas de fruta, de las cuales casi dos tercios
provienen de Sudamérica. Los principales importadores son Europa, los
Estados Unidos, Japón y Canadá. Brasil es el principal productor
mundial de banana, con alrededor de 3 millones de toneladas anuales,
destinadas en su mayoría al mercado interno. Lo sigue la India, que
produce cantidades similares, también consumidas localmente en su gran
mayoría. Tanto Indonesia (2 millones de toneladas/año) como Filipinas
(0,5 millones de toneladas/año) exportan la mayoría de su producción a
Japón, al igual que la República de China (0,5 millones de
toneladas/año). La fruta consumida en Europa procede sobre todo de las
plantaciones del occidente africano, en particular de Côte d'Ivoire, y
de Somalia, desde donde 9 millones de toneladas anuales abastecen las
mesas europeas, y en menor medida de las posesiones francesas y
neerlandesas en el Mar Caribe. El consumo interno en España se ha
servido tradicionalmente de los plátanos de postre producidos en
Canarias, que exportaban también abundantemente a Europa, pero la
liberalización de los mercados los ha hecho retroceder frente a las
importaciones de origen africano y sudamericano. Ecuador y Colombia
son los principales exportadores de banana en América, a los que sigue
Venezuela, que ha superado el millón de toneladas anuales. La
producción de Panamá, Honduras y Costa Rica está principalmente
destinada a los Estados Unidos.
El
plátano es una cosecha
fundamental en Colombia, donde los subproductos vegetales se usan en
la alimentación animal, así como en México y en Venezuela. La
República Dominicana es también un importante productor, pero la
principal fuente de plátanos
en el Caribe es Puerto Rico, que produce más de 30 millones de dólares
estadounidenses anuales, consumiendo la gran mayoría de los mismos
dentro del país. El consumo per capita de
plátano en Puerto Rico se
cifraba en 30 kg por año a mediados de los años 1980. En Ghana ocupan
un papel importante en la economía, sobre todo en combinación con el
cacao (Theobroma cacao), cultivándose como sombra para éste.
Requerimientos edafoclimáticos
Suelo
Es poco exigente en
cuanto a suelo, ya que prospera igualmente en terrenos arcillosos,
calizos o silíceos con tal que sean fértiles, permeables, profundos,
ricos y bien drenados , especialmente en materias nitrogenadas.
Prefiere, sin embargo, los suelos ricos en potasio, arcillo-silíceos,
calizos, o los obtenidos por la roturación de los bosques,
susceptibles de riego en verano, pero que no retengan agua en
invierno. La platanera tiene una gran tolerancia a la acidez del
suelo, oscilando el pH entre 4.5-8.
Los bananos toleran
bien una gran variedad de terrenos; crecen y fructifican en
condiciones de bastante pobreza, aunque para que la producción sea
económicamente rentable requieren suelos fértiles y húmedos. Prefieren
terrenos profundos, bien drenados, con la napa freática a no menos de
dos metros de profundidad; para evitar el anegamiento de las raíces,
los cultivos en zonas de extrema humedad suelen elevar las plantas
mediantes canteros o bancales, además de cavar canales de desagüe
entre las plantas, previendo una pendiente de alrededor del 1% para
permitir el drenaje. En terrenos más secos se hace necesaria la
irrigación artificial; el riego por aspersión permite la plantación de
bananos en terrenos arcillosos que tradicionalmente se consideraron
inadecuados.
Prefieren suelos
ligeramente ácidos, con un pH en torno al 6. Un exceso de acidez hace
necesaria la adición de alcalíes durante el crecimiento para evitar la
propagación de los hongos del género Fusarium, responsables de la
enfermedad de Panamá que es la principal plaga de estos cultivos. Si
bien los suelos ideales son de origen aluvial, los terrenos arenosos,
franco-arenosos, arcillosos, calcáreos y rocosos pueden ser
aceptables; se presentan problemas en las arenas demasiado finas, que
retienen demasiada agua.
Los requerimientos
nutritivos del banano son elevados; las variedades de fruta pueden
necesitar entre 250 y 600 kg de nitrógeno por hectárea para
proporcionar rendimientos comerciales, y entre 700 y 800 kg de
potasio. Los retoños cortados para evitar su desarrollo y los restos
de los pseudotallos después de la cosecha se abandonan en la
superficie o se añaden a un compost para mejorar la calidad de la
tierra. Un exceso de salinidad no detiene el crecimiento de la planta,
pero reduce marcadamente su rendimiento, dando lugar a frutos enanos o
muy delgados.
Clima
Los bananos son
propios de regiones tropicales y subtropicales, y rara vez dan buenos
resultados fuera de la banda comprendida entre los 30°N y 30°S.
Algunos cultivares están adaptados a altitudes de hasta 2.300 msnm,
pero la mayoría no prospera a más de 600 m de altitud.
Exige un clima cálido
y una constante humedad en el aire. Necesita una temperatura media de
26-27 ºC, con lluvias prolongadas y regularmente distribuidas. Estas
condiciones se cumplen en la latitud 30 a 31 º norte o sur y de los
1.00 a los 2.00 m de altitud. Son preferibles las llanuras húmedas
próximas al mar, resguardadas de los vientos y regables. En la cuenca
del Mediterráneo es posible su cultivo, aunque no para producir frutas
selectas, en las localidades donde la temperatura media anual oscila
entre los 14 y 20 ºC y donde las temperaturas invernales no descienden
por debajo de 2ºC.
El crecimiento se
detiene a temperaturas inferiores a 18ºC. Se producen daños a
temperaturas menores de 13ºC y mayores de 45ºC.
En condiciones
tropicales, la luz, no tiene tanto efecto en el desarrollo de la
planta como en condiciones subtropicales, aunque al disminuir la
intensidad de luz, el ciclo vegetativo se alarga. El desarrollo de los
hijuelos también está influenciado por la luz en cantidad e
intensidad.
Los efectos del viento
pueden variar, desde provocar una transpiración anormal debido a la
reapertura de los estomas hasta la laceración de la lámina foliar,
siendo el daño más generalizado, provocando unas pérdidas en el
rendimiento de hasta un 20%. Los vientos muy fuertes. rompen los
peciolos de las hojas, quiebran los pseudotallos o arrancan las
plantas enteras inclusive.
La temperatura óptima
para la floración ronda los 27°C, y el crecimiento de los frutos se
beneficia de una ligeramente superior. Por encima de los 37°C las
hojas padecen quemaduras y los frutos se deforman; por debajo de los
16°C el ritmo de desarrollo se reduce sensiblemente, dando lugar a la
aparición de una hoja por mes en lugar del período óptimo de una por
semana. Por debajo de los 10°C, la planta detiene su crecimiento por
completo, y el desarrollo de los frutos se aborta. Aún breves accesos
de frío pueden matar las inflorescencias, ocasionar la podredumbre de
los frutos ya presentes o abortar su desarrollo, dando lugar a frutos
pequeños, de color verde gris y sabor débil. Las heladas son
tremendamente perjudiciales; temperaturas debajo del punto de
congelación provocan la desecación de las partes verdes y la eventual
caída de los pseudotallos y hojas presentes. El rizoma las sobrevive,
y vuelve a brotar en cuanto la temperatura es adecuada, aunque rigores
climáticos por debajo de los 7°C bajo cero pueden dañarlo
irreversiblemente. A veces se inunda ligeramente el suelo en previsión
de una helada breve para ralentizar el intercambio térmico y permitir
la supervivencia; en otros casos se eleva artificialmente la
temperatura mediante la quema controlada de detritos.
El régimen de lluvias
debe ser constante, con unos 100 mm mensuales a lo largo del año, y no
más de tres meses de estación seca. La sequía puede ocasionar una
grave reducción en el número y el tamaño de los frutos, comprometiendo
el rendimiento de la cosecha. Ante la falta de agua, las hojas se
parten o amarillean prematuramente, y eventualmente caen por completo;
en casos graves, las vainas foliares que forman el pseudotallo mueren
también. Una mayor dotación genética de M. balbisiana favorece la
resistencia a la sequía. El anegamiento es igual de peligroso; más de
48 horas de saturación o el estancamiento de agua entre las raíces
matan las plantas por podredumbre irreversiblemente. Si la humedad es
excesiva, las plantas pueden presentar enanismo y falta de vigor, lo
que se soluciona abriendo zanjas de drenaje o elevando las
plantaciones sobre taludes.
En Australia y la
India algunas variedades se han adaptado a suelos elevados. Las
variedades australianas se cultivan entre los 60 y los 300 msnm para
evitar las heladas que son frecuentes más abajo; las indias llegan
hasta los 2.000 msnm, en especial la variedad enana 'Kullen', que se
cultiva en las estribaciones orientales de los Ghats, 'Vella vazhai',
que se planta en los Pulneys, y el plátano 'Plankel'. En África la
mayor parte de los plantaciones está por encima de los 900 m; en
Sudáfrica es la región sudeste el principal foco productor, entre los
900 y los 1000 msnm, y en el África Oriental las altitudes son aún
mayores.
Por su naturaleza
herbácea, los bananos deben estar protegidos del viento. Por encima de
los 40 km/h las variedades de tallo más elongado pueden resultar
arrancadas, al ofrecer las grandes hojas mucha resistencia; por encima
de los 60 km/h aún las variedades enanas sufren daños. Aún rachas de
menor intensidad pueden dañar los frutos, provocar la caída de las
flores o desecar las hojas.
Los bananos prefieren
pleno sol, salvo en climas muy calurosos; en el trópico crecen bien en
semisombra, pero en regiones de temperaturas más moderadas la falta de
exposición al sol lleva a la producción de frutos escasos y de baja
calidad.
Cultivo
Propagación
La multiplicación se
realiza casi exclusivamente por vástagos que la planta produce en
abundancia cuando es adulta. Conviene utilizar vástagos bien
desarrollados que tengan 1,50 m como mínimo de altura y recogidos en
las plantas próximas a fructificar. Si han de transportarse lejos,
conviene utilizar estos brotes cuando apenas hayan alcanzado la
dimensión de u grueso bulbo, lo que ocurre cuando el tallo no está
todavía formado. Entonces cortando este tallo un poco por encima de
ese brote se producen en torno otros nuevos que se destacan a medida
que van adquiriendo la longitud de 3 a 4 m. De este modo podemos
obtener de cada planta y en pocas semanas unas 15 ó 20 nuevas plantas.
En condiciones normales de cultivo conviene cortar los brotes a 1 m de
altura, cortando también las hojas, y se plantan en el terreno de
asiento, a 3 m de distancia por todos lados. En dos o tres semanas los
tallos emiten raíces y empiezan a aparecer las nuevas hojas.
Salvo en los proyectos
experimentales de desarrollo de nuevas variedades, los bananos no se
desarrollan nunca a partir de semillas. El principal medio de
reproducción es el corte de potenciales propágulos a partir del
rizoma, sea únicamente las yemas del mismo un procedimiento similar
al empleado para la propagación de la papa, Solanum tuberosum o los
"chupones" que brotan de él junto al pseudotallo principal.
Para emplear las
yemas, se selecciona preferentemente una planta de unos siete meses de
edad y se desarraiga, cortando luego el pseudotallo 1 dm por encima de
su nacimiento. Al arrancar las bases de las vainas foliares, quedan
visibles dos yemas de color rosáceo, que pueden crecer con rapidez
tras el replante. Las yemas inferiores, de color blanquecino, suelen
descartarse, pues su desarrollo en caso de replante es más lento y
trabajoso. Se eliminan las secciones afectadas por enfermedades,
descoloridas o presentando nodulaciones debidas a nematodos, y el
resto del rizoma se divide en dos. Cada uno de los fragmentos se
sumerge en una solución nematicida y se fumiga contra hongos, para
dejarlo luego reposar unas 48 h antes del replante. El peso ideal de
cada trozo de rizoma está entre los 800 y los 1.800 g; si son más
pequeños, se hará necesaria fertilización adicional. La práctica de
replantar rizomas enteros, de hasta 8 kg de peso, ha desaparecido
virtualmente; si bien ofrecen un mejor rendimiento el primer año,
luego su desarrollo se asimila al de los retoños obtenidos por
división.
La otra alternativa
empleada con frecuencia es el uso de los chupones o colinos, los
brotes jóvenes que el rizoma produce para reemplazar eventualmente al
pseudotallo. El chupón aparece como un brote cónico, cuyas hojas están
poco desarrolladas y presentan más vaina que superficie foliar
propiamente dicha; en su forma más juvenil, apodada "mirón", no se
utiliza salvo en viveros o programas de investigación. Para su uso
comercial se espera a que comience a producir hojas similares a las
del adulto, las llamadas "espadas"; en esta fase, se lo conoce como
"puyón" o "aguja". Para su uso se lo separa del resto del rizoma con
un machete, dejando una sección de buen tamaño unida al pseudotallo, y
arrancando las hojas más viejas. El momento ideal para replantarlo es
tres o cuatro meses después de su aparición, cuando tiene alrededor de
12 dm de altura; en el primer año se desarrollará más rápidamente que
los retoños obtenidos de yemas, dando el rendimiento óptimo. Los
rizomas viejos o poco nutridos a veces producen chupones cuyas hijas
semejan las de los adultos desde su primer brote; llamados "banderas"
u "orejones", en general proporcionan un rendimiento muy bajo, e
indican que el rizoma debe ya descartarse.
Existen técnicas
horticulturales para acelerar la producción de retoños; una de las más
frecuentes es eliminar las vainas foliares de un rizoma para dejar las
yemas al descubierto, y cortar los retoños cuando alcanzan la etapa de
puyón. Otra consiste en cortar el rizoma de tal manera que produzca un
callo de meristema que dará lugar a muchos retoños.
En laboratorio se han
desarrollado técnicas para producir tejido meristemático en cultivo,
con el objeto de garantizar la uniformidad de los ejemplares y una
provisión constante de brotes libres de nematodos y otras
enfermedades. Aunque el lento desarrollo de las plantas así obtenidas
hacía poco práctico este sistema, experimentos en Hawai'i produjeron
muy buenos resultados, con una tasa de arraigo del 95% y mejor salud
que las plántulas obtenidas de chupones. La obtención de propágulos
libres de enfermedades es una gran prioridad, como en todas las
plantas obtenidas principalmente por propagación vegetativa.
Plantación
El momento de la
plantación depende del clima de la zona; es importante garantizar un
buen nivel de humedad en la fase inicial de crecimiento, así como
evitar a toda costa el anegamiento.
La plantación se lleva
a cabo en hoyos de 60 cm de profundidad a la distancia de 3-3,5 m en
cuadro, colocando dos plantitas por hoyo, una más pequeña que la otra
y ambas desprovistas de hojas. Se llena el hoyo con mantillo y se
acumula después tierra hasta unos 10 cm por encima de la inserción de
las raíces. Se deja una reguera alrededor de la planta para que
retenga el agua de riego y se extiende también el estiércol sobre la
reguera para que la tierra no se deseque.
En siembras en
triángulo y doble surco, se aprovecha mejor el terreno y se obtiene
una mayor cantidad de plantas por hectárea. Sin embargo, dada su alta
densidad, se tiene que dar un mejor manejo de la plantación, sobre
todo para el control de enfermedades, pues la humedad dentro de la
plantación será alta.
Si se incrementa la
densidad de siembra se eleva el rendimiento bruto, aunque disminuye el
número de dedos por mano y racimo, hay un menor peso del racimo y más
lentitud en la maduración, por tanto una mayor densidad se debe
compensar con una mayor fertilización y un mejor manejo en general.
Apenas hecha la
plantación conviene regar. Pasados dos meses empiezan las plantitas a
emitir vástagos. Entonces de las dos plantitas se deja la mejor y a
ésta se le dejan únicamente dos brotes, los mejores y más alejados
entre sí. En años sucesivos se le pueden dejar cuatro, pero no más.
Se están instalando
bajo cultivo en invernadero de plástico o de malla de 6-7 metros de
altura. Las plantaciones modernas se realizan con amplios pasillos,
que facilitan la mecanización, y a densidades entre 2.000 y 2.400
plantas/ha.
Cabe destacar como
factores limitantes de su cultivo en las Islas Canarias la orografía
del terreno y el minifundio, ya que hacen imposible una mecanización
total del cultivo.
Disposición
Las plantas se ubican
a intervalos regulares, en disposición hexagonal o en canteros de dos
o tres filas separados por carriles más anchos para la maquinaria
agrícola. La distancia ideal depende del tamaño del cultivar, la
fertilidad del suelo y otros factores; rara vez es inferior a los 2 m
o superior a los 5. El sistema radical de un banano adulto puede
ocupar un espacio de hasta 100 m², lo que debe tenerse en cuenta a la
hora de planificar la disposición. Normalmente la densidad óptima está
entre 1.200 y 2.400 plantas por hectárea.
Las plantaciones más
densas favorecen el control de las malas hierbas y protegen del viento
a los ejemplares, pero dificulta la prevención de plagas y disminuye
el rendimiento. Los ejemplares plantados demasiado cerca unos de otros
producen menos chupones, frutos más cortos y maduran antes de permitir
el desarrollo completo de los mismos. Plantaciones más densas
requieren mayores volúmenes de fertilizante, y pueden producir otros
problemas por la disminución de la exposición solar de los ejemplares.
A la inversa, plantaciones demasiado espaciadas favorecen la aparición
de malas hierbas, incrementan la evaporación del suelo y exponen las
plantas a mayores inclemencias.
Fertilización
Las primeras fases de
crecimiento de las plantas son decisivas para el desarrollo futuro,
por tanto es recomendable en el momento de la siembra utilizar un
fertilizante rico en fósforo. Cuando no haya sido posible la
fertilización inicial, la primera fertilización se hará cuando la
planta tenga entre 3-5 semanas. Se recomienda abonar al pie que
distribuir el abono por todo el terreno, ya que esta planta extiende
poco las raíces.
En condiciones
tropicales, los compuestos nitrogenados se lavan rápidamente, por
tanto se recomienda fraccionar la aplicación de este elemento a lo
largo del ciclo vegetativo.
A los dos meses
aplicar urea o nitrato amónico y repetir a los 3 y 4 meses. Al quinto
mes se debe hacer una aplicación de un fertilizante rico en potasio,
por ser uno de los elementos más importantes para la fructificación
del cultivo.
En plantaciones
adultas, se seguirá empleando una fórmula rica en potasio (500 g de
sulfato o cloruro potásico), distribuida en el mayor número de
aplicaciones anuales, sobre todo en suelos ácidos; se tendrá en cuenta
el análisis de suelo para determinar con mayor exactitud las
condiciones actuales de fertilidad del mismo y elaborar un adecuado
programa de fertilización.
El uso de abonado
orgánico es adecuado en este cultivo no sólo porque mejora las
condiciones físicas del suelo, sino porque aporta elementos
nutritivos. Entre los efectos favorables del uso de materia orgánica,
está el mejoramiento de la estructura del suelo, un mayor ligamiento
de las partículas del suelo y el aumento de la capacidad de
intercambio.
Los hoyos practicados
para la plantación deben tener unos 40 cm de profundidad y un diámetro
ligeramente mayor; pueden hacerse más profundos para mejorar la
resistencia al viento. Se fertilizan antes de la plantación, para
asegurar que la nutrición en los cruciales primeros cuatro meses de
desarrollo será adecuada. En suelos pobres, las bananas se
fertilizarán entre cuatro y seis veces durante cada ciclo de
producción. Se estima que una cosecha de unas 12 toneladas por
hectárea exige del suelo unos 25 kg de nitrógeno, 4,5 kg de fósforo,
62 kg de potasio y unos 8 kg de calcio. La proporción de abono
empleado va de 3:1:6 a 8:10:8 NPK de acuerdo a las características del
suelo; la cantidad dependerá de la densidad de población, pero estará
en torno a 1-1,5 toneladas por hectárea en un ciclo, incluyendo 50-150
kg de nitrógeno, 15-60 kg de fósforo y 80-180 kg de potasio.
Las técnicas de
fertilización incluyen la aspersión de un tercio del fertilizante
total estimado cuando aparecen los brotes, una segunda dos meses más
tarde cubriendo un área de 30 cm alrededor de cada planta, y una
tercera luego de otros dos meses al doble de distancia, o una
progresiva, comenzando con un cuarto de kilo de abono rico en magnesio
para las plantas jóvenes y aplicando luego dosis progresivamente
crecientes cada dos meses, llegando a dosis de 2,5 kg en época de
floración. Si el suelo no es rico en manganeso y zinc, suele añadirse
una aspersión anual con micronutrientes aplicados sobre las hojas, así
como cobre usado como fungicida.
Riego
La irrigación se usa
para garantizar los 100 mm mensuales de agua que los bananos
requieren. Pueden emplearse aspersores de alto volumen,
microaspersores o sistemas de riego por goteo. El riego de bajo
volumen es más eficiente. Es imprescindible adoptar medidas para
evitar el exceso de humedad en el suelo.
Es imposible el
cultivo de la platanera donde no se disponga de agua de riego. Los
sistemas de riego más empleados son el riego por goteo y por
aspersión. En verano las necesidades hídricas alcanzan aproximadamente
unos 100 m3 de agua por semana y por hectárea y en otoño la mitad. En
enero no se riega y en febrero, una sola vez. Los riegos se reducen
cuando los frutos están próximos a la madurez.
La platanera sólo
puede aprovechar el agua del suelo cuando tiene a su disposición
suficiente cantidad de aire, por tanto la cantidad de agua y de aire
en el suelo deben estar en cierto equilibrio para obtener un ato
rendimiento en el cultivo.
El drenaje es una de
las prácticas más importantes del cultivo. Un buen sistema de drenaje
aumenta la producción y la disminución de la incidencia de plagas y
enfermedades. Se recomienda realizar el drenaje, cuando la capa de
agua esté a menos de 40-60 cm. de la superficie, aunque sea
temporalmente.
Las consecuencias de las sequía son las obstrucciones floral y foliar.
La primera dificulta la salida de la inflorescencia dando por
resultado, racimos torcidos y entrenudos muy cortos en el raquis que
impiden el enderezamiento de los frutos. La obstrucción foliar provoca
problemas en el desarrollo de las hojas.
Poda
Para obtener
crecimiento vegetativo uniforme y producciones comercialmente
rentables, los chupones que crecen del rizoma deben controlarse; la
multiplicación de los mismos conduce a la producción de racimos de
frutos pequeños. Normalmente se deja sólo uno como reemplazo eventual
del pseudotallo principal, que morirá después de fructificar. Los
restantes se extraen, y sus restos se abandonan en el suelo para
fertilizarlo.
Los chupones pueden
cortarse de varias maneras para asegurarse que no volverán a aparecer;
la más efectiva es el arrancarlos a mano, con lo que se extrae también
la yema subyacente, pero es lento y trabajoso. Como alternativas se
cortan con un cuchillo bananero a ras del suelo, utilizando queroseno
para matar la yema, o se usa un instrumento metálico para matar por
percusión la yema después de cortar el brote.
Se arrancan también
las hojas muertas para evitar que interfieran con el riego, hagan
sombra a los chupones o dañen por rozamiento a los racimos nuevos; sus
restos se dejan en el suelo para su descomposición. Si la producción
es buena, se remueve el capullo terminal del racimo, que contiene
flores masculinas, para mejorar el crecimiento de las bananas.
Desmalezado
La principal maleza
que afecta a las plantaciones de banana es Cyperus rotundus, que
consume mucho del nitrógeno que la planta necesita. Se ha intentado
utilizar gansos como desmalezadores naturales, ya que el banano no les
resulta atractivo, pero si bien consumen la mayoría de los pastos
competidores no acaban completamente con las malas hierbas. Las
soluciones químicas empleadas incluyen el diuron y la ametrina, que
resultan sólo moderadamente dañinas para las plantas y desaparecen
rápidamente del suelo.
Otra alternativa es el
uso de las hojas secas para cubrir el suelo y evitar que las hierbas
broten, o la plantación mixta, sea con hierbas como Neonotonia wightii
o Tradescantia pendula, o con otros cultivos comerciales. Si se deja
un espacio de un metro alrededor de cada banano, es posible alternarla
con maíz, batatas (Ipomoea batatas),
pimientos (Capsicum
annuum), tomates (Solanum
lycopersicum), berenjenas
(Solanum melongena), ananás
(Ananas comosus), gombo (Abelmoschus esculentus) u otras plantas.
Cosecha
Recolección
La duración de la
plantación es de 6 a 15 años, dependiendo de las condiciones
ambientales y de los cuidados del cultivo. La plantita que se colocó
sobre el terreno de asiento da únicamente frutos imperfectos y los
mejores frutos se obtiene de los vástagos nacidos de su pie, que
fructifican a los nueve meses de la plantación. Los frutos se pueden
recolectar todo el año y son más o menos abundantes según la estación.
Se cortan cuando han
alcanzado su completo desarrollo y cuando empiezan a amarillear y los
respectivos ángulos longitudinales han adquirido cierta convexidad.
Pero con frecuencia, y especialmente en invierno, se anticipa la
recolección y se dejan madurar los frutos suspendiéndolos en un local
cerrado, seco y cálido, conservado en la oscuridad. Apenas recogido el
fruto, se corta la planta por el pie, dejando los vástagos en la base.
Éstos, convenientemente aclarados, fructifican pasados cuatro meses,
de modo que en un año se pueden hacer tres recolecciones.
En las plantas jóvenes
se dejan solamente dos vástagos para tener regímenes muy cargados de
fruto y luego, todos los demás años, se dejan cuatro vástagos como
máximo, siempre teniendo en cuenta la fertilidad del suelo.
Los productores de la
región tropical húmeda emplean cintas de distintos colores en los
racimos para controlar el momento de la cosecha, sino se utilizan, se
deben considerar para el corte, aquellos racimos con dedos que den el
calibre adecuado según el lugar de destino. Para la cosecha del racimo
se hace un corte en el pseudotallo en forma de cruz que permita que el
racimo por su propio peso doble el pseodotallo y se pueda sujetar
antes de que llegue al suelo. El lado cortado del pinzote se pone
hacia atrás sobre la espalda para evitar que los dedos se manchen con
el látex que se desprende del corte. Se colocan sobre una superficie
acolchada por hojas para que los dedos no se maltraten y se pondrán
hojas sobre el racimo para evitar la quema por el sol.
Rendimiento
La cantidad de
plátanos que se puede cosechar anualmente por hectárea depende del
número de chupones fructificantes que se dejan en cada cepa. Un buen
rendimiento anual es más o menos 300 a 350 racimos, pesando cada uno
un promedio de 30 a 45 kg.
El rendimiento de una
plantación de bananos depende también de las condiciones del suelo, de
los métodos de cultivo y de la variedad plantada, pero puede esperarse
una producción de entre 7 y 16 toneladas anuales de fruta por hectárea
de plantación, y las plantaciones comerciales intensivas superan las
23 toneladas/ha anuales. Para mantener este rendimiento no sólo debe
seguirse rigurosamente el régimen de abonos, sino también renovarse la
plantación cada dos o tres años, evitando así el envejecimiento de las
plantas. A partir del cuarto año, la productividad comienza disminuir,
y la producción irregular hace antieconómico el uso de medios
mecánicos. Las plantaciones se destruyen periódicamente por completo,
usando herbicidas o arrasándola con herbívoros, para evitar la
propagación de nematodos y otras plagas.
Algunas variedades
producen rendimientos sensiblemente más elevados, aunque el coste en
fertilizantes y mantenimiento es igualmente alto; cada racimo completo
de 'Giant Cavendish' puede alcanzar los 50 kg, con más de 350 frutos.
Aunque el rendimiento económico de estas variedades es más alto,
también imponen fuertes inversiones a los plantadores: mientras en
Puerto Rico una investigación de 1981 determinó que una plantación
tradicional costaba a sus productores unos 3.874,59 dólares
estadounidenses por hectárea, produciendo a su vez un valor de mercado
de U$S 6.021,58/ha y un rédito neto de U$S 2.146,99/ha, las ganancias
podían más que duplicarse con cultivares más delicados, mejor
fumigación y más cuidado, alcanzando los U$S 5.241,29/ha, pero a la
vez la inversión necesaria se elevaba a U$S 5.268,52/ha, cifras más
difíciles para los pequeños agricultores.
Proceso de cosecha
El fruto se cosecha
cuando ha cobrado ya su volumen pero antes de amarillear, alrededor de
los tres cuartos del proceso de maduración. En este momento los frutos
parecen ya menos angulosos, y los estilos florales en su extremo se
han marchitado y se remueven con facilidad. Unos 80 días después de la
apertura de la primera mano, los racimos se cortan enteros con un
cuchillo bananero de hoja curva. El tallo floral se inclina, tirando
de las hojas o con un accesorio ad hoc, para bajar el racimo al
alcance de la mano, y los cosecheros trabajan en tándem, uno de ellos
cortando el racimo y unos 20 cm de tallo que se usa como manija para
trasladarlo hasta el depósito o vehículo. Uno de los cosecheros lleva
una indumentaria especial, acolchada, para apoyar las frutas sobre su
cuerpo sin que se dañen en el transporte. Tras la cosecha, el
pseudotallo del que ha brotado el racimo se deja secar o se arranca y
esparce en el suelo para mejorar la reabsorción de su materia
orgánica. Se apisona cuidadosamente la tierra a su alrededor para
evitar que el orificio favorezca el acceso de plagas.
Almacenamiento
Transporte del plátano
de Canarias en vehículo abierto en La PalmaEn el método tradicional,
los racimos se almacenaban a oscuras en vehículos y se transportaban
directamente hasta los puntos de embarque para el transporte de larga
distancia, lo que ocasionaba grandes pérdidas por daños. Hoy se
acostumbra transportarlas suspendidas, en vehículos acondicionados
especialmente, para evitarlo. Los racimos deben cubrirse para evitar
que la luz induzca la maduración antes de tiempo. En los puntos de
almacenamiento y en los vehículos, cuando se las apoya, se utiliza una
mezcla de restos de hojas y capas de papel ordinario para protegerlas
y absorber el látex que mana del corte en la parte superior del tallo
y de los estilos florales al caer; puede utilizarse como alternativa
una vaina de plástico o polivinilo, que son embargo provoca un
incremento en el drenaje de látex y mancha la superficie exterior de
la fruta, disminuyendo su valor comercial. La protección se completa
con colchones de hojas frescas y otros restos de la poda de los
pseudotallos. Antes del embalaje para el transporte de larga
distancia, los racimos se lavan en tanques con una solución de
hidroclorato de sodio para eliminar los restos de látex y mejorar su
presentación; a veces, después del lavado, se aplica fungicida en la
superficie cortada para evitar la podredumbre del fruto. Los racimos
manchados o dañados después del lavado se destinan al consumo local.
El empaquetado en
cajas se utilizó en el pasado, pero la pérdida de frutos por los
golpes contra las paredes y fondo del recipiente hicieron que se
descartara como sistema para el transporte. Hoy se emplean paquetes de
cartón con acolchado plástico para evitar la degradación de calidad,
dotados de buena ventilación y ajustados al calibre de los frutos, que
se preseleccionan a ese efecto.
Maduración
El principal agente
utilizado para controlar la maduración durante la distribución es el
etileno. Este gas se aplica dos o tres veces, en una concentración de
1:1000, en las salas de maduración a temperatura controlada, donde la
fruta se mantiene a un 85%-90% de humedad y entre 15 y 21ºC. El
etileno mejora la dulzura y el aroma de los frutos, pero acelera el
proceso de maduración a tal punto que los frutos madurados de este
modo deben mantenerse en frío y consumirse durante los dos días
siguientes al proceso. Aunque en ciertas regiones de México se
acostumbra aplicar carburo de calcio, un mineral que reacciona con la
humedad relativa produciendo una reacción que libera
etileno y calor,
favoreciendo la rápida maduración del fruto. En el uso doméstico, el
uso de bolsas cerradas de polietileno para suplir este proceso es
usual.
Para ralentizar la
maduración existen varias técnicas. Una de ellas es aplicar un
fungicida y conservar los frutos en bolsas cerradas junto con paquetes
de vermiculita tratados con permanganato de potasio, que funcionan
como absorbentes del
etileno libre, lo que permite prolongar el
período de almacenamiento hasta cuatro semanas en condiciones de
protección ideal de la luz y el viento. Otra es la aplicación de giberelina o lanolina en el tallo floral unos 60 días antes de la
cosecha, prolongando la maduración entre 10 y 20 días sin efecto
alguno sobre el fruto mismo. Finalmente, la aplicación de
cera sobre
la fruta, una vez desinfectada ésta, prolonga el plazo de almacenaje
hasta en un 60%, aunque puede provocar irregularidades en la
maduración luego.
En el caso de los
plátanos feculentos, la maduración se realiza más lentamente, y
aplicando etileno sólo una vez. Entre el inicio y el fin del proceso
transcurren 4 ó 5 días. Puede utilizarse un absorbente del
etileno,
como la vermiculita o el purefil, para aumentar esta duración a 25
días sin refrigeración o hasta 55 si la temperatura se reduce a 13ºC.
En estas condiciones, el contenido de almidón se reduce y el azúcar se
concentra.
Variedades
La clasificación de
las múltiples variedades de bananos y plátanos es una cuestión
extremadamente compleja, y aún inacabada. La clasificación original de
Linneo se basó en los escasos ejemplares a su disposición en Europa,
donde el clima limita severamente la posibilidad de obtener plantas en
buen estado. En 1753, en el Species Plantarum, incluyó con el nombre
de Musa paradisiaca un ejemplar de plátano feculento, con frutos
largos y delgados y las brácteas y flores masculinas persistentes en
el raquis de la inflorescencia, que pudo observar personalmente en el
invernadero de George Cliffort, cerca de la ciudad neerlandesa de
Haarlem. Seis años más tarde añadió a su descripción Musa sapientum,
un ejemplar que producía frutos de postre, con flores masculinas
dehiscentes y menor contenido de fécula en el fruto.
La clasificación se
utilizó durante siglos, al corresponder bastante estrechamente a las
variedades difundidas en América y África. Sin embargo, el centro de
la diversidad germoplasmática de Musa en el sudeste asiático
presentaba numerosas especies que no convenían a las descripciones que
había publicado el botánico sueco en numerosos aspectos. Las especies
descritas y publicadas en los dos siglos siguientes fueron numerosas,
pero desprolijas, y la confusión sobre su relación era grande.
No sería hasta la
publicación en 1948 de Classification of the bananas de Ernest
Cheesman que se introdujo orden taxonómico en la cuestión. Cheesman
identificó a los tipos linneanos como híbridos producidos por el
cruzamiento de dos especies descritas por Luigi Colla, M. acuminata y
M. balbisiana. A partir de ellos, clasificó a las múltiples variedades
cultivares en tres grupos según su dotación genética; uno de ellos
descendería principalmente de cada una de las especies progenitoras,
mientras que un tercero estaría formado por híbridos de rasgos mixtos.
El grupo procedente
principalmente de M. acuminata comprendería a las bananas comestibles
más antiguas, obtenidas mediante la selección de ejemplares estériles
y partenocárpicos de la especie en las islas del sudeste asiático y la
península malaya. A partir de éstos, y por restitución cromosómica, se
desarrollaron variedades triploides más robustas y productivas.
Cheesman clasificaba a estas variedades junto con su ancestro salvaje
como M. acuminata, argumentando que la autopoliploidía no representaba
alteración del material genético de la especie.
Más al norte, en
regiones más secas, las variedades procedentes de M. balbisiana
resultaron más útiles al ser más tolerantes. En las Filipinas se
obtuvieron los primeros ejemplares triploides de este grupo,
aseminados pero por lo demás morfológicamente muy afines a su
progenitor salvaje. Difundidos por propagación vegetativa por su
esterilidad, darían origen al segundo grupo de variedades cultivadas,
a los que Cheesman clasificaba paralelamente como M. balbisiana.
Finalmente, en algunas
zonas ambas ramas entraron en contacto, y al ser heterocompatibles
dieron origen a híbridos naturales diploides, triploides y algunos
tetraploides, entre los cuales se contaban las dos variedades que tuvo
ocasión de identificar Linneo. Si bien la expresión botánicamente más
correcta para designarlos sería M. acuminata x balbisiana, de acuerdo
a las normas del Código Internacional de Nomenclatura para Plantas
Cultivadas los híbridos de interés pueden llevar también un nombre
binomial para su identificación. Puesto que Musa paradisiaca tiene
prioridad de publicación, el nombre de híbrido Musa x paradisiaca L.
puede usarse para designar a todas las variedades procedentes del
cruzamiento de M. acuminata y M. balbisiana sin mayores precisiones
acerca de su composición genética (Valmayor et al).
Sin embargo, la
composición genética es importante para determinar las características
de los distintos grupos cultivares, que difieren espectacularmente
entre sí. Poco después de los hallazgos de Cheesman, Ken Simmonds y
Norman Shepherd (1955) publicaron un método para identificar las
variedades a partir de su origen. A partir de una tabla diagnóstica
que comprende quince características básicas que varían entre M.
acuminata y M. balbisiana, los híbridos se evalúan, asignando un
puntaje a cada característica según sea idéntica a M. acuminata (un
valor de un punto), idéntica a M. balbisiana (5 puntos) o un fenotipo
intermedio (puntajes intermedios de acuerdo a su similitud a los
progenitores). Los valores se suman, y el total se utiliza para
determinar grosso modo las características del híbrido. Los puntajes
entre 15 y 20 corresponden a variedades salvajes o diploides puras de
M. acuminata; el extremo más alto de la escala, a sus equivalentes de
M. balbisiana. Los híbridos muestran puntajes intermedios.
Simmonds y Shepherd
propusieron la sustitución de los nombres linneanos por un código ad
hoc para expresar el genotipo de la variedad. Cada híbrido se
identificaría por una clave de entre dos y cuatro letras, de acuerdo a
su ploidía; cada letra respondería al origen de la variedad, siendo A
para designar una rama genética procedente de M. acuminata o B para
una procedente de M. balbisiana. De ese modo, un híbrido triploide con
dos juegos de cromosomas procedentes de M. acuminata y uno de M.
balbisiana se identificaría como AAB, y un diploide puro de M.
balbisiana como BB. Las investigaciones han revelado que las
variedades de origen A son más numerosas que las de origen B; la
mayoría de los cultivares son AAA o AAB, varios plátanos son ABB, y
AB, AABB o ABBB son más raros. Para precisar el cultivar, se pospone
el nombre propio del mismo entre comillas simples a la descripción
genética. No todas las fuentes han adoptado el sistema, pero cuenta
con un extenso uso entre los especialistas en el tema.
Grupos cultivares
La mayoría de los
cultivares de postre procede exclusivamente de M. acuminata, presentando
una constitución diploide o triploide. Simmonds y Shepherd distinguieron
varios grupos fenotípicos, a los que investigadores posteriores han ido
añadiendo variedades de reciente obtención o no identificadas
previamente:
-
el grupo AA 'Jari
Buaya', muy popular en Vietnam e Indonesia pero casi desconocido en
Occidente;
-
el grupo AA 'Kapas',
un plátano consumido cocido en Indonesia y Malasia;
-
el grupo AA 'Lakatan',
un banano de crecimiento muy rápido (fructifica en menos de 10 meses)
de origen filipino, popular en los trópicos; el nombre binomial hoy
inválido M. lacatan probablemente corresponde a este grupo;
-
el grupo AA 'Sucrier',
importante en Nueva Guinea pero también extendido en el sudeste de
Asia y Brasil; son ejemplares diploides, de pseudotallos oscuros, de
tono amarillento y apenas cerúleos, que producen racimos pequeños, de
frutos de piel delgada y sumamente dulces. En este grupo se cuenta la
variedad llamada 'Dedo de Dama' o 'Guineo Blanco', la más pequeña de
las bananas cultivadas comercialmente, un banano de tronco delgado y
fuerte sistema radicular, que produce racimos de entre 10 y 14 manos
de 12 a 20 frutos. Son resistentes a la sequía y a la enfermedad de
Panamá, pero susceptibles a la sigatoka. Los binomiales hoy inválidos
M. berteri, M. berteroniana y M. sapientum corresponden a este grupo
de cultivares;
-
el grupo AAA 'Cavendish',
que comprende la mayoría de las bananas consumidas en Europa y Estados
Unidos desde el declive de 'Gros Michel'. Posiblemente procedente de
Indonesia donde el cultivar llamado 'Bungulan' se produce
domésticamente, aunque su ritmo irregular de maduración y escasa
tolerancia al almacenaje lo hace poco apto para las plantaciones
comerciales, hoy se desarrolla en numerosas variedades:
-
el cultivar 'Cavendish
Enano', desarrollado en China y hoy la variedad más importante en
las islas Canarias y África oriental; es un banano de porte grande,
con las hojas anchas, tolerante al viento y la sequía, que produce
frutos medianos, de buena calidad pero propensos al daño en
transporte por la delgadez de su cáscara. Tiene la peculiaridad de
tener flores masculinas indehiscentes. Los nombres binomiales hoy
inválidos M cavendishii, M. sinensis y M. nana (non Lour.)
corresponden a este cultivar;
-
el cultivar 'Cavendish
Gigante' o 'Grand Naine', de apariencia similar al 'Gros Michel' y
origen incierto. Es un banano de porte mediano, con el pseudotallo
moteado de pardo, con bananas de mayor tamaño que el 'Cavendish
Enano', de cáscara más gruesa y sabor menos intenso. Es la principal
variedad en Colombia, Ecuador y Taiwan.
-
el cultivar
'Robusta', similar a 'Lakatan', un banano pequeño y resistente al
viento que se cultiva en Brasil y la Polinesia;
-
el cultivar
'Valery', una variante de 'Robusta' más resistente a la sigatoka
pero de fruto más firme y ligeramente cerúleo de textura;
-
el grupo AAA 'Golden
Beauty', desarrolladas en Trinidad por su resistencia a la enfermedad
de Panamá y la sigatoka; son bananos pequeños, con racimos cortos,
pero resistentes al transporte y de muy buen sabor. Se cultivan en
Honduras y Fiji;
-
el grupo AAA 'Gros
Michel', que fue durante mucho tiempo la banana más cultivada de
Occidente; procedente de Burma y Sri Lanka, fue introducido a
Martinica por los franceses, y desde allí a Jamaica, Centroamérica,
Hawai'i y Australia. Son bananos de gran porte, con grandes racimos de
frutos largos y de color amarillo intenso, hoy casi desaparecidos por
su susceptibilidad a la enfermedad de Panamá. Sin embargo, ha sido
usado como base para el desarrollo de otros cultivares;
-
el grupo AAA 'Morado',
popular en el Caribe aunque originario de la India. Es resistente a
las enfermedades pero tarda más de 18 meses en fructificar, por lo que
sólo es accesible en plantaciones comerciales. Es un banano de gran
porte, con hojas y tallos de color morado intenso, y el fruto virando
al naranja a medida que madura; produce racimos compactos de unos 100
frutos de sabor intenso y tamaño mediano. La variedad 'Verde Morado'
tiene un vistoso colorido jaspeado de verde y morado, y alcanza los 9
m de altura; produce cuatro a siete manos por racimo, de buen tamaño.
Propiamente híbridos
existen cultivares diploides, triploides y tetraploides:
-
el grupo AAB 'Burro' u
'Orinoco', una planta alta, resistente, de pocos frutos largos y muy
gruesos, con la pulpa ligeramente rosácea y comestible en crudo, pero
excelente cocida;
-
el grupo AAB
'Francés', un plátano grande, vigoroso, con las flores masculinas
indehiscentes, cultivado sobre todo en la India y África oriental; los
nombres binomiales hoy inválidos M. bidigitalis y M. purpureo-tomentosa
corresponden a este grupo, así como la M. paradisiaca original de
Linneo;
-
el grupo AAB 'Laknau',
un plátano triploide similar a 'Cuerno' y excepcional en que produce
flores fértiles, lo que ha permitido su uso como material de base para
cruzamientos experimentales;
-
el grupo AAB 'Macho',
plátanos muy resistentes que producen poca fruta, comestible en crudo
pero de sabor mucho más agradable tras la cocción. Los nombres
binomiales hoy inválidos M. corniculata, M. emasculata y M.
protractorachis corresponden a este grupo;
-
el grupo AAB 'Manzana'
es el banano de postre más extendido en el trópico, aunque no existen
grandes plantaciones. Es un banano muy grande, con sólo una docena de
manos por racimo y 16 a 18 frutas por mano, muy resistente a la
sigatoka pero susceptible a la enfermedad de Panamá. El fruto es muy
fragante, con un distintivo aroma a manzana, ligeramente astringente
antes de madurar pero muy sabroso;
-
el grupo AAB 'Mysore'
es el banano más cultivado en la India, donde casi tres cuartos de la
superficie plantada lo emplea. Es raro fuera de la península, aunque
en Trinidad se lo planta acompañando al
cacao. Es vigoroso, resistente
a la sequía, inmune a la enfermedad de Panamá y poco susceptible a la sigatoka. Produce racimos compactos de bananas de piel delgada y color
amarillo brillante, de sabor subácido;
-
el grupo AAB 'Rajah';
el nombre binomial hoy inválido M. regia probablemente corresponde a
este grupo;
-
el grupo AAB 'Seribu';
el nombre binomial inválido M. seribu corresponde a este cultivar;
-
el grupo ABB 'Awak';
-
el grupo ABB 'Cenizo',
un plátano extremadamente alto, con un tallo floral elongado y pocas
manos por racimo. Produce frutos angulosos, muy grandes, de piel
cenicienta y pulpa muy blanca, con alta concentración de azúcar en
comparación con otros plátanos;
-
el grupo ABB 'Chato' o
'Bluggoe', un plátano muy resistente a las enfermedades que produce
racimos de frutos de gran tamaño, distintivos por su estructura
abierta, muy importante como cultivo de subsistencia en África y Asia;
-
el grupo ABB 'Pelipita',
uno de los principales cultivares comerciales de plátano en el mundo,
resistente a la sigatoka negra pero de sabor menos intenso que otras
variedades;
-
el grupo ABBB 'Tiparot',
un tetraploide desarrollado por su resistencia a las enfermedades,
pero poco productivo.
De origen exclusivamente
de M. balbisiana existen también numerosas variedades:
-
el grupo BBB
'Cardaba';
-
el grupo BBB 'Lep
Chang Kut';
-
el grupo BBB 'Maricongo',
el principal cultivo comercial de plátano del mundo, de forma alta,
fruta muy angulosa y de buen tamaño; existe una variedad enana, el
'Enano' o 'Cochon';
-
el grupo BBB 'Saba',
de menor calidad culinaria pero inmune a la sigatoka negra.
Mejora genética
El objetivo general
del programa de mejora genética es desarrollar híbridos resistentes a
las principales plagas y enfermedades. Se intenta también que las
variedades mejoradas tengan la habilidad de prosperar bajo condiciones
de crecimiento adversas. De esta forma se busca reducir la dependencia
de este cultivo a los fertilizantes y contribuir al desarrollo
sostenible de la producción y productividad.
También se ha llevado
a cabo durante los últimos 25 años gran cantidad de investigaciones,
con la intención de establecer variedades cuyo sabor y cualidad de
conservación puedan igualar a las de Gros Michel, mientras se sigue
investigando para encontrar un sustituto aceptable de esta variedad,
muchos productores de Brasil, Fiji e India están cultivando la
variedad Lacatan, la cual se siembra principalmente en las Islas
Canarias con fines de exportación.
Los estudios
citológicos han mostrado que el plátano está constituido por 11
cromosomas con un total de 500 a 600 millones de pares de bases,
tratándose de uno de los genomas más pequeños de todas las plantas, y
que la mayoría de las variedades cultivadas son triploides. Por tanto,
sólo un pequeño porcentaje de los óvulos producidos por las flores de
las variedades triploides son capaces de ser fertilizados. Si las
flores se polinizan con
polen procedente de una especie o variedad
diploide, la descendencia resultante será principalmente tetraploide.
La comparación de los
genomas de las variedades asiáticas silvestres con la de los
cultivares africanos, proporcionará un aspecto poco común acerca de
los efectos en cuanto a los agentes de las enfermedades sobre la
evolución del genoma.
DOCUMENTACIÓN
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