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¿QUE
ES EL NECTARINO?
Es el
árbol que da la nectarina o pelón que es una
variante del melocotón con piel no
vellosa, sin embargo, pertenece a la misma especie. En muchas ocasiones esta variante nace
del propio árbol del melocotón
como un brote mutado que se suele injertar para crear una especie cultivar. Es corriente
que los árboles melocotoneros
produzcan de vez en cuando unas cuantas nectarinas
y viceversa. Éstas, al igual que los melocotones
pueden ser de carne blanca o amarilla y adherida al hueso o suelta.
La primera referencia registrada de las nectarinas se remonta a 1616 en Inglaterra, pero
con toda probabilidad habrían sido cultivadas mucho antes en Asia central.
INDICE
MORFOLOGÍA
Y TAXONOMÍA
Planta: Se trata de un árbol
derivado por mutación de los melocotoneros
comunes, y los únicos caracteres diferenciales son la ausencia de tomentosidad en la piel
del fruto. La planta, si se deja crecer libremente, adopta un porte globoso con unas
dimensiones medias de 4-6 metros.
Tallo: Se trata de una especie
basítona, un ramo vertical dejado vegetar libremente produce brotes más vigorosos en la
base y progresivamente menos vigoroso hacia el ápice. La cortez que reviste el tronco y
las ramas es de color gris más o menos oscuro con tonalidad rojiza. Las ramas tienen la
corteza de color preponderadamente rojo oscuro o grisáceo.
Sistema radicular: Las raíces son
de color anaranjado con lenticelas muy evidentes; están muy ramificadas, muy extendidas y
poco profundas. la zona ocupada por las raíces es casi el doble que la zona de
proyección de la copa. En sentido vertical las raíces ocupan una capa comprendida entre
los 0-20 y los 80-100 cm. La profundidad del sistema radicular depende de la aireación
del terreno, de las labores de cultivo y de la presencia de raíces de plantas próximas.
Hojas: Son oblongas, lanceoladas,
con una longitud generalmente de 140-180 mm y una anchura de 40-50 mm; el limbo es liso, a
veces ondulado a lo largo del nervio central, los bordes son serrados, crenados o
doblemente dentados.
Flores:
Pueden ser solitarias, reunidas o en grupos de tres a cuatro, son de dos tipos: rosáceas
o campanuláceas. Las primeras tienen los pétalos grandes, de color rosa claro, abiertos;
las segundas tienen los pétalos más pequeños, de color rosa intenso y no se abren
completamente. El cáliz es gamosépalo. El ovario es único y completamente glabro. El
pistilo también es único, pero puede ser doble o triple. El número e estambres oscila
entre 20 y 25.
Fruto: Es una drupa (pericarpio membranoso, mesocarpio
pulposo, endocarpio leñoso), de forma más o menos globosa con una línea de sutura y una
cavidad alrededor del pedúnculo. Su piel es lisa, de coloración atrayente, pulpa muy
sabrosa y el hueso es libre, no está adherido a la pulpa como en el melocotón.
EXIGENCIAS
EN CLIMA
Las nectarinas son frutales propios de las zonas de poca altitud, desde el
mismo nivel del mar hasta alturas de 300 metros. Estas no tienen la necesidad de un largo
reposo invernal como ciertas variedades de melocotonero, prefiriendo climas de inviernos
cortos y relativamente templados y veranos largos de atmósfera seca, por ser muy sensible
a las humedades, ya que pueden favorecer el desarrollo de enfermedades y la pérdida del
fruto por agrietamiento.
La nectarina
puede soportar durante el invierno temperaturas inferiores a -7º C; el botón floral
soporta los -3,9º C; las flores abiertas los -2,5º C y los frutos recién formados
-1,6º C, con temperaturas menores puede perderse la cosecha.
EXIGENCIAS
EN SUELO
La nectarina
requiere suelos profundos, bien drenados, ligeros y de naturaleza ácida, ya que sufre
como los melocotoneros un exceso de alcalinidad que sobrepase de los límites tolerados.
De pretender implantar la nectarina en suelos muy compactos y de relativo
drenaje y elevado valor de pH, es recomendable utilizar el portainjerto del ciruelo
Brompton por su afinidad y buen desarrollo. El que debe rehusarse como portainjerto es el
del ciruelo Damas. Tampoco es
recomendable emplear en estas tierras el franco de la misma especie o del melocotonero.
MATERIAL
VEGETAL
La elección de una variedad está muy
ligada a factores o parámetros de tipo económico, por lo que habrá que sopesar o tener
en cuenta su productividad, la calidad (calibre, forma, color, calidad gustativa,
resistencia a manipulaciones) y su rusticidad (sensibilidad a las bajas temperaturas, a
las enfermedades, a las fisiopatías: cracking o agrietado, huesos abiertos, frutos
gemelos, etc.).
La capacidad o potencialidad de cada una
de las variedades se pondrá más en manifiesto cuanto mejor se realicen las técnicas de
cultivo (poda, aclareo, riego, abonado, estado de madurez al recolectar, etc.).
Existe un gran número de variedades de nectarina, la mayoría procedentes de los Estados
Unidos, pero en general, todas ofrecen una piel lisa, fina y brillante, tomando diversas
coloraciones que se intensifican según los climas, siendo las variedades tempranas las
que ofrecen coloraciones más fuertes.
En el mercado se pueden encontrar nectarinas de pulpa blanca y nectarinas de pulpa amarilla. A continuación se
recogen algunas de las variedades de nectarina más cultivadas en la mayoría de los
países, y se encuentran clasificadas en función del periodo de maduración de sus
frutos.
PROPAGACIÓN
Las nectarinas se reproducen por semilla y aunque el individuo obtenido
reproduzca fielmente el carácter de su progenitor, regularmente se utiliza como
portainjerto. De la elección adecuada del patrón depende en gran parte el futuro de la
producción. Normalmente se emplean como portainjertos, almendros, francos (plantas
procedentes de semillas de melocotonero
y nectarina), ciruelos y albaricoqueros.
Cada una de estas plantas se adapta a
diferentes condiciones de clima, suelo o subsuelo y comunica al injerto distinto grado de
vigor. El patrón también influye en la susceptibilidad del árbol, de las flores y de
los frutos a los agentes climáticos.
Si empleamos el almendro como patrón
obtendremos plantas muy vigorosas, cuyas raíces verticales perforan profundamente la
tierra, por lo que el aprovechamiento de los nutrientes del suelo es mayor, por lo que es
ideal su empleo en suelos pobres, profundos y sueltos. La nectarina injertada sobre pie franco, es algo menos vigorosa y longeva
que la anterior, pero es el que mejor se adapta a los diferentes tipos de suelos. El
empleo de ciruelo como patrón se
hace cuando se desea implantar un cultivo de nectarina
en terrenos poco profundos o algo compactos. En climas cálidos, o tierras excesivamente
secas y pobres, es común el empleo de nectarina
injertada sobre albaricoquero.
Para obtener más información de los
tipos de patrones y la afinidad de los mismos respecto a variedades y las condiciones
edafoclimáticas se recomienda la lectura de la bibliografía especializada que figura al
final de este documento. Tras varios años, se ha llegado a la conclusión que debe
rehusarse como portainjerto el ciruelo
Damas por su falta de afinidad y limitado desarrollo. En tierras neutras o ácidas será
mejor utilizar el franco como portainjerto. Para la obtención de portainjertos francos
los huesos deben sembrarse entre enero y febrero en el mismo vivero, los cuales podrán
injertarse en el mismo año.
Como injerto debe utilizarse únicamente
el de yema o escudete entre julio y agosto, desmochando el patrón a dos centímetros del
empalme del injerto momentos antes de entrar el árbol en vegetación.
PRÁCTICAS
CULTURALES
Las prácticas culturales de la nectarina son muy similares a las del cultivo del
melocotonero, al tratarse de la
misma especie, aunque existen algunas diferencias que se detallan a continuación.
PREPARACIÓN
DEL TERRENO
Es importante que el terreno esté bien
nivelado para evitar la escorrentía de las aguas superficiales. Para preparar el terreno
se realizará una labor de fondo de 1 m de profundidad. Con esta operación de desfonde es
conveniente enterrar una buena dosis de materia orgánica y de abonos fosfopotásicos. La
mejor época para realizar esta labor es a principios de otoño. Antes de la plantación,
en otoño, se harán las labores más ligeras con arado y púas para allanar y desmenuzar
el terreno.
PLANTACIÓN
Antes de la plantación se realizará un
replanteo, trazando las filas y marcando la posición de los árboles en la fila. La
época de plantación es el otoño, antes de los fríos invernales, retrasándose hasta
finales del invierno en aquellas zonas de fuertes heladas invernales.
Las plantas deberán transplantarse bien
hidratadas y evitando que su sistema radicular se deseque o se dañe durante la
operación. Se eliminarán solo aquellas raíces dañadas o enfermas. Por ello se
recomienda transplantar las plantas con una mezcla de tierra, estiércol y agua.
El hoyo debe tener unas dimensiones de
50x50x50 cm, y colocar en el fondo entre 5 y 6 kg de estércol bien hecho o 100 gramos de
abono nítrico por planta, mezclado con el terreno.
Los marcos de plantación más empleados
son el marco real, el marco real rectangular y el tresbolillo. La distancia de plantación
dependerá de los sistemas de conducción escogidos, así como de las propiedades
edáficas, la variedad, el portainjerto y las labores de cultivo. Destacan:
Formación en vaso: entre filas de 5 a 8
m, entre árboles dentro de la fila de 5 a 7 m.
Formación en palmeta: entre filas de 4 a 5,5 m, entre árboles dentro de la fila de 4,5 a
6 m.
Formas semilibres: entre filas de 4 a 5 m, entre árboles dentro de la fila de 3 a 4
m.
La plantación se realizará con plantones
injertados en vivero, con plantas injertadas a yema dormida, con portainjertos de un año
de vivero, sembrando directamente el hueso, plantando hacia mayo-junio el franco criado en
un contenedor para forzarle su desarrollo.
PODA
Con la práctica de la poda se regula la
actividad vegetativa y la fructificación para conseguir el máximo rendimiento económico
de la nectarina. Se pueden distinguir diferentes tipos de poda:
Poda de
formación
Se aplica a las plantas desde la
plantación hasta que se inicia la producción. Según la zona los sistemas de formación
más usuales en el cultivo de la nectarina son en vaso en las regiones templadas y en
espaldera o palmeta en las menos favorables. En el primer caso suele cultivarse en forma
enana, en medios tallos y en cimas altas.
Las labores de poda variarán ligeramente
según el tipo de planta de que se parta: plantón injertado, patrón franco silvestre con
tres ramas e injertado a tres yemas, patrón franco silvestre injertado a tres yemas en el
tronco o patrón franco silvestre injertado a una yema.
Poda de
fructificación
Se aplica a aquellas plantas que han
superado la fase de formación para regularizar la producción cada año. Esta poda
permite regular la producción a lo largo de los años por la renovación de los ramos
productivos y mejorar la calidad de los frutos. Este tipo de poda se realiza en seco, a
finales del reposo vegetativo.
Una poda de producción normal en plantas
e fructificación debe eliminar del 50 al 70% de los ramos mixtos presentes. La intensidad
de la poda de producción debe ser gradual, intensificándose conforme se produce la fase
de plena producción, normalmente 3 o 4 años después de la plantación. La intensidad de
la poda dependerá entre otros factores de la fertilidad del cultivar, de las temperaturas
mínimas invernales y del incumplimiento de las exigencias en frío.
La poda se inicia desde el extremo de una
rama descendiendo hacia la base, eliminando los ramos demasiado vigorosos, los demasiado
débiles y los mal situados. Los ramos que han producido se eliminan completamente o bien
se despuntan sobre uno o más ramos mixtos de vigor normal.
Poda en verde
Esta poda se realiza en plena producción
y consiste en la eliminación de los chupones y en el aclareo de los brotes para favorecer
la lignificación de los ramos que quedan y un mejor revestimiento de la parte basal de la
capa. La poda en verde se realiza en dos veces en los meses de junio y julio.
ACLAREO DE
FRUTOS
El aclareo de frutos es un complemento a
la poda que permite conseguir una producción de calidad. Si se realiza precozmente se
consigue un mejor tamaño de los frutos, una coloración más intensa, una maduración
más precoz y más uniforme, una mejor calidad de los frutos, una mayor diferenciación de
yemas de flor para el año siguiente, una más completa lignificación de los ramos y una
mayor nutrición de la planta. Un aclareo demasiado anticipado, realizado en variedades
precoces sujetas a la abertura del hueso, puede acentuar este efecto.
La mejor época para realizar el aclareo
de frutos es después de la caída de los pequeños frutos no fecundados y antes del
endurecimiento del hueso (30 días después de la floración). Un aclareo demasiado precoz
favorece la formación de frutos de mayor tamaño, mientras que un aclareo demasiado
tardío es muy poco eficaz. Normalmente se deja un fruto cada 15-20 cm de ramo.
El aclareo puede ser manual, químico o
mecánico. El primero precisa de mucha mano de obra y tiene un elevado costo. El aclareo
químico se realiza pulverizando la copa con Ethrel a una dosis de 3 g por hectolitro de
agua y unos 34-35 días después de la floración. El aclareo mecánico se basa en el
empleo de vibradores.
Protección
contra el viento
La nectarina, al igual que el
melocotonero, es muy sensible a los efectos del viento, por lo que es necesaria la
construcción de cortavientos en aquellas zonas muy expuestas. Generalmente se emplean
cortavientos o setos formados por ciprés, desaconsejándose el eucalipto debido a la gran
competencia que ejerce su sistema radicular frente a las plantas cultivadas.
También se pueden emplear mallas
plásticas, de rápida instalación y con distinta densidad de malla. Su duración puede
llegar a los 8-10 años.
Control
de malas hierbas
Durante el periodo vegetativo debe
mantener se el suelo limpio de toda hierba adventicia, dando pasos periódicos y ligeros
de rotovator debido a la sensibilidad de las raíces, aunque en el período invernal
acepte una labor relativamente más profunda.
Para el control de las malas hierbas
también es posible el empleo de herbicidas, pero la nectarina es una especie bastante
sensible al efecto tóxico de estos productos, por lo que su empleo no está muy
extendido. Entre los productos más empleados destacan los herbicidas de contacto Diquat y
Paraquat, por absorción foliar Aminotriazol (A.T.A.) y en preemergencia Bromacilo,
Diclobenil, Clortiamida, Trifluralina y Simazina. Para que su empleo tenga éxito se
recomienda aplicarlos en las dosis y en las condiciones adecuadas recomendadas por los
fabricantes.
ABONADO
Durante la plantación se recomienda
realizar un abonado con fósforo y potasio a la profundidad explorada por el sistema
radicular (20-60 cm). Si se realiza un abonado distribuido en toda la superficie de la
plantación, se recomienda aplicar de 80 a 100 tm/ha de estiércol. Si el abonado es
localizado por hoyos se emplearán 100-300 g de superfosfato mineral, 200-500 g de sulfato
potásico y 500-1000 g de estiércol por hoyo.
Durante el período de formación se
realizará un aporte continuo de nitrógeno desde febrero-marzo hasta junio, con
cantidades comprendidas entre los 200, 400 y 600 g de nitrógeno, para el primer, segundo
y tercer año respectivamente.
El abonado de producción dependerá de
los análisis foliares y de suelo realizados, siendo los valores orientativos:
100 a 150 unidades/ha de K2O
50 a 70 unidades/ha de P2O5
200 a 300 unidades/ha de N
El potasio y fosfatos se aplicarán a la
caída de la hoja (otoño), antes de las eventuales labores del terreno para favorecer su
descenso en profundidad y los nitrogenados momentos antes de entrar el árbol en
vegetación (de febrero a junio) para que esté a disposición de las plantas durante la
floración y cuajado, en la caída fisiológica de los frutos y en la diferenciación de
las yemas.
RIEGO
El consumo anual de agua de una planta de
nectarina, al igual que el melocotonero, es de 60-100 hectolitros, para una producción de
20 kg de materia seca, lo que equivale de 2.500 a 4.000 metros cúbicos de agua por
hectárea.
Los métodos de riego empleados en el
cultivo de la nectarina son el riego por infiltración mediante surcos, el riego por
aspersión y el riego por goteo. El riego por aspersión permite disminuir la temperatura
del aire, mitigando los efectos negativos de las altas temperaturas estivales y favorece
el crecimiento y la distribución del sistema radicular.
Las nectarinas, si se riegan cuando están
próximas a la madurez de los frutos, pueden verse afectadas por el agrietado de la
epidermis lo que disminuye mucho el valor comercial de la producción.
DOCUMENTACIÓN
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