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¿QUE
ES LA HIGUERA?
La higuera (Ficus
carica) es un árbol de pequeño porte o un arbusto de la familia de las
moráceas (Moraceae), una de las numerosísimas especies del género
Ficus. Originario de Asia suroccidental, crece ahora espontáneamente
en torno al Mediterráneo. Es un árbol típico de secano en los países
mediterráneos. Su rusticidad y su fácil multiplicación hacen de la
higuera un frutal muy apropiado para el cultivo extensivo. Siempre ha
sido considerado como árbol que no requiere cuidado alguno una vez
plantado y arraigado, limitándose el hombre a recoger de él los frutos
cuando maduran, unos para consumo en fresco y otros para conserva.
La higuera es un árbol
de crecimiento rápido y muy longevo. La corteza es de color grisáceo,
oscureciéndose con la edad, de hojas alternas, anchas, de color verde
oscuro y que caen en otoñó. Sus flores son pequeñas y dan fruto, el
higo, de color verde,
púrpura o azulado y de tamaño variable, curiosamente requieren de un
mosquito para ser fecundadas. Se desarrollan en un clima templado, no
soporta bien las temperaturas bajas, aunque si aguanta periodos largos
de sequía.
El látex que emana de
sus hojas puede usarse como analgésico contra picaduras de insectos.
También, aplicado sobre pequeñas verrugas durante una semana, las
destruye. De las hojas se puede obtener un tinte negro para el
cabello.
Las únicas higueras
con cuidados culturales esmerados, en muchas comarcas, son las
brevales, por el interés económico de su primera cosecha, la de
brevas.
Las higueras
son árboles o arbustos de
madera blanda, de hojas grandes, verdes y brillantes por el haz y
grises y ásperas por el envés. Sus flores, unisexuadas, están
distribuidas por la superficie interna de un receptáculo lobuloso
abierto en un extremo (ojo); este receptáculo, tras la fecundación, se
hincha y se vuelve carnoso, formando una masa rica en materias
azucaradas: el conjunto es un fruto múltiple (sicono), la breva o el
higo.
Se conocen más de 750
especies, de todas las regiones cálidas, siendo la más conocida la
higuera ordinaria (Ficus carica L.) originaria de Oriente. El
denominado fruto de la higuera (infrutescencia) es blando, de gusto
dulce, en cuyo interior, de color encarnado y blanco, se alojan lo
que, aparentemente son semillas pequeñas, pero que en realidad son
verdaderos frutos. Aparece cubierto exteriormente por una piel
verdosa, negra o morada, según las diversas variedades.
En la leyenda cristiana se dice que Judas
se colgó de una higuera, esto, unido a su
relación con el dios Dionisos, hizo que las leyendas en la Edad Media, lo tachasen de
árbol diabólico. Fue el manjar predilecto de Platón, de hecho se le conoce como
"la fruta de los filósofos". Entre las supersticiones esta la que dice que
quien plante una higuera y no nazca, morirá en
ese ano. Es una superstición muy extendida, que quien duerma bajo una higuera se pondrá enfermo. Hay culturas que aseguran que en las
entrañas de la higuera tienen su morada
legiones de espíritus infernales.
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Características
Clasificación científica
Reino: Plantae División: Magnoliophyta Clase: Magnoliopsida Orden: Rosales Familia: Moraceae Género: Ficus Subgénero: Ficus Especie: F. carica Nombre binomial
Ficus carica L.
De porte bajo, más
semejante al de un arbusto que al de un árbol (entre 3-10 metros),
sobre todo cuando emite rodrigones que sostienen sus ramas. Poco
exigente en cuanto a las cualidades del terreno, su crecimiento es
lento. No es raro ver retoños o pies bastante desarrollados creciendo
en farallones rocosos o viejos muros.
La corteza es lisa y
de color grisáceo. Las hojas son caducas, de 12 a 25 cm. de largo y 10
a 18 de ancho, profundamente lobuladas, formadas por 3 ó 5 lóbulos.
Produce frutos
compuestos de un tipo especial, el sicono, a los que se conoce como
higos (sicono etimológicamente
significa higo).
Las higueras crecen
espontáneamente en terrenos rocosos e incluso en muros, donde pocas
plantas encuentran oportunidad. El desarrollo de sus raíces es temido
por mover los suelos donde están situadas. La higuera produce un látex
irritante.
Clases de higueras
Originalmente era una
especie monoica, es decir, que tenía sobre un mismo pie, separadas,
flores de ambos sexos. Con el tiempo y debido a diversos factores de
tipo biológico, ambientales y de cultivo se ha transformado en dioica
con flores de cada sexo en plantas (pies) separadas.
Las higueras con
flores masculinas se denominan cabrahígos o higueras machos y comunes
o cultivadas a las que poseen flores femeninas.
Entre las variedades
comestibles de las higueras comunes las hay que son autofértiles (las
cultivadas en nuestro país) y otras que necesitan de fecundación
(caprificación) para que sus frutos lleguen a madurar, como las de
tipo Esmirna, cultivadas en Argelia.
La caprificación
consiste en llevar sobre las higueras cultivadas ramitas fructíferas
de los cabrahígos. Con los frutitos de estas ramitas fructíferas se
transporta un pequeño himenóptero denominado blastófago (Blastophaga
sp.), que introduciéndose en los
higos efectúa la polinización y asegura la madurez de estas
variedades que, sin esta práctica dejan caer los frutos
prematuramente.
Otras higueras comunes
o pies femeninos (autofértiles) dan frutos que llegan a alcanzar su
madurez, caracterizada por sus perfectas condiciones para el consumo,
sin haber sido oportunamente fecundados los óvulos de la flor, al
igual que ocurre con
granadas, uvas, y
naranjas, sin pepita.
Variedades
Las higueras
comúnmente cultivadas se clasifican en dos grupos, según den una o dos
clases de frutos al año.
Higueras bíferas o
reflorecientes, llamadas brevales, breberas o bacoreras, que dan
frutos en junio-julio (brevas) y en agosto-septiembre-octubre (higos).
Higueras comunes,
propiamente dichas, que sólo dan una cosecha (higos)
en agosto-septiembre.
*Higueras breveras,
brevales o bacoreras.Son las más apreciadas y las únicas cuyo
cultivo se va extendiendo. En estos árboles, algunos
higos cada año no llegan a
madurar en otoño y se conservan durante el invierno para hacerlo en el
verano siguiente. Las brevas tienen un alto valor comercial por su
tamaño, superior al de los higos,
su aspecto atractivo y por las fechas en que maduran, con fácil
comercialización en fresco. Estos frutos se forman sobre madera vieja,
del año anterior, en donde pasan el invierno como pequeños botones,
situándose dos, tres o cuatro por ramo, pudiendo llegar hasta siete.
Estas higueras dan una
segunda cosecha, la de higos, a
partir de agosto. Estos frutos se forman sobre la brotación del mismo
año. Los higos son del mismo
color que las brevas pero de tamaño más pequeño. De sabor más dulce
pero con menor aroma. En el comercio en fresco tiene menor valor que
las brevas.
Las variedades
cultivadas en el sureste de España por orden de importancia son Colar,
Goina y Ñoral.
Colar. También
se la denomina por los agricultores Negra y Florancha. Es la variedad
más estimada por la calidad de sus brevas, y la única que en la
actualidad se planta. Las brevas colares son de mayor tamaño que las
otras dos, de color más negro, de forma más redonda, con más facilidad
de rayado o agrietamiento de los frutos, característica comercial muy
apreciada por el consumidor dada la vistosidad del fruto.
Goina.Da
brevas también negras pero con el «cuello» algo más colorado, de
sabor muy parecido a las colares. Las gomas son más alargadas, de
menor tamaño y peso. Tienen menos aguante («agarre») en el árbol y se
caen, al madurar, con facilidad, si se retrasa algo la recolección.
Según el vigor que tenga la higuera, las brevas salen más o menos
aumentadas de tamaño pero conservando la misma forma algo alargada.
Otro inconveniente es que se anieblan, se marchitan fácilmente al
comienzo de su desarrollo y aún después cuando van a empezar a
madurar. Se conservan las higueras existentes pero no se planta ya,
por lo cual cada año hay menos brevas de esta variedad.
Ñoral. Las
Brevas son algo verdosas, tirando a blanco por fuera, de menos calidad
que las anteriores por no tener su mismo sabor. Algo más temprana
(maduran ocho o diez días antes). Prácticamente no se plantan ya,
conservándose solamente las higueras existentes.
Higueras comunes.Son
las que dan sólo higos,
normalmente desde agosto hasta finales de octubre. Entre las numerosas
variedades existentes y cultivadas igualmente en el Sureste de España
tenemos:
Verdal. Da
higos de color verde, de forma
pendular, de gran calidad y con buen comercio; en el mercado se pagan
mucho más que las otras variedades. Es de maduración tardía con
fructificación que llega hasta noviembre momento en que generalmente
les empieza a faltar a los higos
el calor suficiente para madurar. Esta higuera tiene algunas brevas en
junio que no llegan a cuajar. Tiene el inconveniente esta variedad de
que las lluvias de otoño estropean muchos frutos dando lugar a que se
abran los mismos y que se agrien.
Blanca. Los
higos son de color blanco, de
buen tamaño, muy apropiados para conservar en seco.
Pellejo de toro o
Pellejo duro. Dan frutos con piel dura;
higos de color negro y
maduración en septiembre-octubre.
Cultivo y usos
Los frutos de la
higuera son diversos, distinguiéndose muchas variedades y distintas
fructificaciones estacionales, designándose con términos como
higos blancos,
higos reina,
higos negros y brevas. Fue una
de las primeras plantas cultivadas por el hombre. Un artículo en la
revista Science constataba el hallazgo de nueve
higos fosilizados fechados
alrededor de 9400-9200 adC en el poblado neolítico Gilgal I, en el
Valle del Jordán. Debido a que las higueras son del tipo
partenocarpio, constituyen una de las especies domesticadas. Este
hallazgo antecede la domesticación del
trigo, la
cebada y las
legumbres, por lo que puede ser el primer caso conocido de
agricultura. A medida que la migración humana transportó el árbol
fuera de su ámbito natural se han desarrollado o aparecido miles de
cultivares, la mayoría sin nombre y durante miles de años ha
constituido un importante cultivo alimenticio.
Ésta es una de las
especies aptas para cultivar como bonsái.
Clima y suelo
La higuera tolera bien
las altas y las bajas temperaturas vegetando con normalidad. Se
encuentran higueras en coma o regiones muy variadas, de climas
diversos. Sin embargo cultivo comercial de la higuera requiere unas
condiciones cl ticas específicas. Los frutos de mayor valor en el
mercado las brevas y éstas varían muchísimo de precio entre ser
tempranas o tardías. Por otra parte, la humedad excesiva y las lluvias
frecuentes perjudican enormemente la calidad de los frutos. ello el
cultivo de la higuera, principalmente la brevera, sólo reviste interés
en zonas de clima benigno en invierno y caluroso en verano, con
precipitaciones escasas, es decir, clima mediterráneo cálido y seco.
Es uno de los árboles más resistentes a la sequía. Cuando ésta es
intensa permanece en estado de reposo desarrollando pocas hojas y no
dando frutos.
Es muy poco exigente
en suelos (crece en los pedregosos y áridos), pero para dar cosecha de
calidad los requiere con alto contenido en calcio y que no sean
demasiado húmedos. Es árbol muy sensible a la podredumbre radicular.
Plantación
Se reproduce por acodo
y esqueje, enraizando fácilmente.
Su multiplicación es
muy sencilla partiendo de estacas. Por ello, en la práctica, los
agricultores no suelen comprar barbados a los viveros, sino que
plantan directamente con estacas ramificadas que obtienen de sus
mismos árboles, eligiendo las higueras mejores, de la variedad que
desean reproducir. Es preferible sacar las estacas de ramas laterales
ya que las centrales (chupones) originan higueras con excesivo vigor
que perjudicaría la normal fructificación. Cuanto más grandes son las
estacas empleadas, más rápidamente se desarrollarán las higueras y por
tanto en menos tiempo se obtendrán producciones.
La época normal de
plantación es durante todo el mes de enero. Los marcos empleados son
muy variables. En cultivo extensivo, marco real de 8 x 8 y
actualmente, en cultivo intensivo con marcos de 5 x 5 o aún más
intensos si se ponen higueras sólo, ya que lo más frecuente es asociar
este cultivo con almendros o granados. La tendencia actual es plantar
espeso, con mayor número de árboles por unidad de superficie, con el
fin de lograr mayores producciones unitarias, con más facilidad de
recolección al ser los árboles más pequeños de copa. No obstante
sigue habiendo muchos árboles en hileras, puestos en los márgenes de
los bancales dedicados a otros cultivos, con portes elevados al estar
en marcos anchos y beneficiarse de operaciones culturales que se
prodigan a los cultivos básicos, tales como cítricos, almendros u
hortícolas diversos.
La plantación se
realiza en hoyos de forma rectangular de 1 m. de largo y 0,40 m. de
ancho, con una profundidad de 0,50 m. Las estacas se colocan
inclinadas o curvadas en forma de L, sobresaliendo de 15 a 20 cm. del
terreno. Suele abrigarse con tierra la parte que asoma, colocando unas
señales que indiquen donde están plantadas las higueras para
reconocimiento fácil de los operarios que tengan que cultivar el
terreno. También hay que rodear los troncos salientes de las plantas
jóvenes con piteras, pajas, etc., a fin de evitar fríos, insolaciones,
daños por animales, etc.
En bancales grandes es
recomendable, por economía de la plantación, realizar la misma en
surcos profundos abiertos con vertedera arrastrada por tractor,
separados entre sí el marco previamente establecido. La práctica de
plantar es idéntica que cuando se realiza en hoyos.
Injertos y podas
La práctica del
injerto sólo puede tener algún interés para cambiar de variedad las
higueras ya establecidas. Para ello en el invierno se desmochan las
higueras por encima de la cruz. En la primavera salen fuertes chupones
que pueden ser injertados en junio de ese mismo año o del siguiente de
yema, bien de escudete, bien con chapa o placa. El injerto es, no
obstante, muy poco frecuente, ya que la higuera tiene un crecimiento
tan rápido que mejor que cambiar de variedad por injerto es
aconsejable volver a plantar con estacas la variedad que se desee.
Es una especie frutal
que requiere pocas podas y aclareos. Las higueras sueltas o
«marginales» apenas si se podan. Solamente se le cortan las ramas
secas o estropeadas.
En las plantaciones
regulares o uniformes es aconsejable:
*Realizar limpias
periódicas (especie de aclareo de ramas), procurando siempre evitar
que las higueras crezcan excesivamente y los frutos no se puedan
recoger desde el suelo, sin necesidad de subir a los árboles. Para
ello cortaremos en enero, con hacha, las ramas demasiado altas.
*Eliminar algunos
«ojos» (yemas) en enero-febrero, práctica llamada «desroñar», para
favorecer el engorde de las brevas situadas al final del tallo.
Las podas ligeras o
nulas favorecen la producción de brevas de junio-julio, pero perjudica
la cosecha de higos de otoño,
pues hay una cierta incompatibilidad entre ambas producciones. Por
ello las breveras no suelen cultivarse para
higos frescos o para secar.
Fertilización y riego
Las higueras no suelen
abonarse directamente. Se benefician enormemente de los elementos
nutritivos que se incorporan para fertilizar los cultivos asociados.
El árbol agradece mucho el abonado nitrogenado en cuanto a su
desarrollo vegetativo pero los frutos, aunque aumentan de tamaño,
pierden calidad en lo referente a su sabor y conservación.
Como ha quedado ya
indicado, la higuera tolera bien la sequía, antes bien le perjudican
los excesos de humedad. Sin embargo es conveniente darle un riego en
invierno en climas de inviernos secos y sólo si el año es muy seco
volveremos a regar a primeros de marzo para favorecer el engorde de
las brevas y en julio para mejorar el tamaño de los
higos, de interesar esta
cosecha. No debe olvidarse que los riegos aumentan el calibre de la
fruta pero perjudican su calidad. Cuanto más sequía padezca la
higuera, dentro siempre de ciertos limites, más dulces serán los
frutos.
La asociación
granado-higuera no es
aconsejable, precisamente porque los
granados requieren
riegos frecuentes en épocas que no conviene dárselos a la higuera. De
asociar patatas a las higueras, es preferible emplear variedades
tempranas para que el último riego se dé como máximo en abril-mayo. Es
conveniente dejar un margen de tierra a cada lado de las higueras para
evitar las humedades excesivas al regar las patatas.
La higuera tolera
bastante bien la salinidad de las aguas, más que los cítricos y el
almendro, pero algo
menos que el granado.
Se pueden emplear perfectamente aguas con 2 gramos de cloruro sódico
por litro.
Labores
La higuera tiene una
gran facilidad de enraizamiento como hemos dicho. Sus raíces se
extienden por la capa arable del suelo, sin profundizar mucho. Por
este motivo le perjudican las labores profundas, especialmente si no
se le han dado con anterioridad, hasta el extremo que un pase de
tractor con «topos» puede, incluso, poner en peligro la vida de los
árboles. Sin embargo, una labor de vertedera o cultivadores sin
profundizar mucho, al cortar algunas raíces, regenera a la higuera y
la vigoriza.
Cuando se cultiva
asociada a otras plantas, le son suficientes las labores propias que
se dan a las mismas; si la higuera se cultiva sola daremos dos o tres
labores superficiales al año: una a finales de invierno y una o dos en
primavera. No labraremos a partir de mayo, porque retrasaríamos la
recolección.
Plagas y enfermedades
Son pocas las plagas y
enfermedades que afectan a este cultivo y ninguna de ellas reviste
importancia económica grande, por el momento, principalmente en cuanto
a la producción de brevas.
«Caparreta» o
«Cochinilla». La «Caparreta» (Ceroplastes rusci L.) es la plaga
más frecuente, aunque está contrarrestada por parásitos que efectúan
lucha biológica contra la misma. Son afectados los brotes, las hojas
e, incluso los frutos, que se recubren de los caparazones de las
hembras de esta cochinilla. Su presencia favorece el desarrollo de
hongos causantes de «negrilla» sobre la melaza que segrega la
cochinilla. Entre ambos debilitan a la higuera y la hacen propensa a
ser invadida por «barrenillos».
La eficacia de los
tratamientos depende mucho de su oportunidad. Hay que efectuarlos
cuando la plaga se encuentra en estado de larva joven. Es difícil
luchar contra ella cuando las hembras o los huevos están recubiertos
con el caparazón propio de esta especie.
Los productos a
emplear son Malatión y el carbaril y las fechas apropiadas son las de
mayo para controlar la primera generación y julio, después de la
recolección de las brevas y antes de madurar los
higos, contra la segunda
generación.
Mosca del higo.
Las larvas del díptero (Lonchaea aristella Beck) se desarrollan
exclusivamente sobre los frutos de las higueras silvestres o
cultivadas, depreciándolos para el consumo humano. Las brevas no son
afectadas por esta plaga porque se recolectan antes de su aparición.
Se combate utilizando mosqueros con cebo o tratando con
proteínas hidrolizables y Malatión o Fentión, para controlar su aparición.
Barrenillo.Existe
un tipo de barrenillo, el Hypoborus ficus, especifico de la higuera.
Su ataque sólo reviste importancia cuando las higueras no están bien
cuidadas, encontrándose debilitadas y con falta de vigor o por tener
ramas quebradas que no han sido eliminadas. En condiciones normales de
cultivo, con árboles fuertes y vigorosos, la plaga no suele
presentarse.
Podredumbres
radiculares. La higuera es sensible a los ataques de hongos de
raíz Rosellinia y Armillaria, pero su aparición no es frecuente cuando
se cultiva en suelos apropiados poco húmedos.
Virosis. La
higuera es afectada por el virus del mosaico; sólo es posible
controlarlo seleccionando las estacas de multiplicación, sacándolas
exclusivamente de árboles sanos.
Finalmente queremos
recomendar ciertas precauciones en los tratamientos. La higuera es
sensible a numerosos pesticidas tolerados por otros frutales y que
para este cultivo resultan fitotóxicos, ocasionando quemaduras a las
hojas. Se recomienda probar los productos antes de utilizarlos de una
manera general en el cultivo.
DOCUMENTACIÓN
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