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¿QUÉ SON LAS CATEQUINAS?
Son
Antioxidantes
flavonoides, presentes sobre todo en Plantas leñosas en forma de (+)-catequina
o (-)-epicatequina. Además se trata de
antioxidantes presentes en el
té y el
vino, entre
otros productos.
Las catequinas más interesantes son la epicatequina,
la epicatequina galata, la epigalocatequina y la epigalocatequina galata
que aparecen en las hojas del
té
verde de manera que hasta un 30 % del
te
verde seco corresponde a estos componentes. De todas ellas la
epigalocatequina galata es la que parece poseer un poder
antioxidante mayor.
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Índice
Propiedades de las catequinas
Catequinas y vino
Toxicidad
Propiedades de las catequinas
Las catequinas son
flavonoides que parecen tener una actividad anticancerígena
reconocida, aunque sus propiedades son mucho más amplias. Entre estas
podríamos mencionar sus propiedades antiartríticas, antiinflamatorias,
antiulcéricas, antiagregantes, inmunoestimulantes o hepatoprotectivas.
Las infusiones de esta planta se utilizan como
remedio para tratar muchas enfermedades relacionadas con sus
propiedades: la arteriosclerosis, el
colesterol y las enfermedades coronarias ya que su capacidad para
impedir los trombos en los vasos sanguíneos disminuye las probabilidades
de accidentes cardiovasculares.
Su influencia en la disminución de los cánceres
parece ser evidente en países como la China, donde esta bebida se toma
habitualmente. Por ejemplo, China presenta los índices de cáncer de
próstata menores del mundo, sin embargo, el cáncer de garganta y de
pulmón alcanza cifras muy altas. Algunos estudios sin contratar,
insisten en que previene el desarrollo de células cancerosas en el
estómago, pecho, páncreas, pulmones y colon.
Atención: Si usted está
enfermo o cree que pudiera estarlo acuda a su médico, solo el puede ofrecerle un
diagnostico y un tratamiento adecuado a su caso.
Muy importante también es la capacidad de esta
planta para detener la oxidación y, por tanto, el mal funcionamiento de
ciertos órganos vitales, como el corazón, los pulmones, o los riñones y
las células del organismo en general, por lo que constituye uno de los
mejores antídotos contra el envejecimiento.
Dentro de sus propiedades antiinflamatorias,
destaca la capacidad de este componente para mejorar las condiciones de
ciertas enfermedades como la artritis.
Se ha relacionado el consumo del
té con las
dietas de adelgazamiento por el papel de la cafeína como estimulante.
Estudios recientes parecen concluir en que las catequinas tienen un
efecto termógeno, es decir aumentan la temperatura corporal, con lo
cual, al activar el metabolismo, contribuyen a que el sujeto pierda
peso. Parece ser que las catequinas tendrían más papel como reguladoras
del peso que la misma
cafeína.
Atención: Si usted está
enfermo o cree que pudiera estarlo acuda a su médico, solo el puede ofrecerle un
diagnostico y un tratamiento adecuado a su caso.
Las catequinas también podrían jugar un rol muy
importante en la prevención de la enfermedad de Alzheimer.
Catequinas y vino
Diversos estudios científicos debidamente
contrastados ha puesto de manifiesto que generalmente, el consumo
moderado de bebidas alcohólicas protege contra las enfermedades
cardiovasculares (ECV) en comparación a los sujetos
abstemios y a los bebedores en exceso (Rimm et al., 1996). Los datos de
los que actualmente se dispone permite afirmar que no todas las
bebidas alcohólicas son iguales pero que el
vino podría
proporcionar una mayor protección específica frente a las ECV (Gronbaek
et al., 1995; Renaud et al., 1999). Los polifenoles que contiene, variables en
clase y cantidad según el tipo de
vino considerado, son sustancias
producidas por el metabolismo secundario de la
vid. Su estudio suscita
un interés creciente a causa de sus propiedades
antioxidantes (potencialmente antiaterogénicas basándose en la
teoría oxidativa de la aterosclerosis) y de sus efectos sobre la
mediación celular (Léger et al., 2000a).
En el estudio de los efectos de
los polifenoles del
vino sobre
la salud, se ha observado que el pico de catequina plasmática libre
y glucuronidada después de una toma de
vino tinto (300 mL dentro de una
comida que aporte unas 500 Kcal, sin contar el
alcohol) sería, en
determinados sujetos, del orden de 0,1 µmol/L (valor máximo) (Léger et
al., 2000a), y se ha demostrado que la capacidad
antioxidante del plasma
es máxima coincidiendo con el pico de catequina, es decir, 3-4 h después
de la comida. La concentración de catequina en ayunas se encuentra bajo
el límite actual de detección electroquímica, inferior a 0,02 µmol/L, y
en lo referente a los ácidos gálico y cafeico, la concentración
plasmática es inferior a 0,01 µmol/L. En las mismas condiciones, y con
un sistema de detección por espectrometría de masas, se han descrito en
ayunas valores de catequina libre, glucuronidada, metilada y sulfatada
inferiores a 0,002 µmol/L, y valores comparables a los nuestros después
de una toma de
vino tinto (Donovan
et al., 1999). O lo que e slo mismo, las catequinas aumentan después de
una comida donde se hayan tomado dos
copas
de
vino tinto.
Por otro lado, se ha ha demostrado mediante estudios
científicos debidamente contrastado que se adsorben a la
superficie de las
lipoproteínas después de su paso a
través de la pared intestinal, y que son, al menos en parte,
transportados asociados a las
LDL (Carbonneau et al., 1997; Carbonneau et al., 1998). Se cree que
este hecho que podría tener consecuencias fisiológicas
particulares en términos de transporte a los tejidos extrahepáticos.
Catequina es el compuesto fenólico monomérico más
abundante en el
vino tinto, 120-390 mg/L; en
vino blanco varía entre 16-46 mg/L(Frankel,1995). Los niveles de
epicatequina son menores que los de catequina, en
vino tinto entre 25 y 162 mg/L, y en
vino blanco entre 6 y 60 mg/L (Frankel,1995).
En el estudio de Frankel y col (1995) la actividad
antioxidante relativa de los 20 vinos Californianos correlaciona con
la concentración de catequina y epicatequina con un valor de r de 0,76
(p<0,001) y de 0,48 (p<0,02), respectivamente. La capacidad
antioxidante medida como TEAC, actividad
antioxidante equivalente Trolox es de 2,4 mmol/L para catequina y de
2,5 mmol/L para epicatequina (Rice-Evans, 1997).
La capacidad
antioxidante de catequina se ha demostrado especialmente en estudios
in vitro. Inhibe la oxidación de las
LDL, siendo incluso más efectiva que la
vitamina E (Frankel, 1993). Dímeros y trímeros de catequina,
denominados procianidinas, aislados de pepa de uva, presentan un
porcentaje relativo de inhibición de la oxidación de las
LDL similar (80-85%), algo menor (51-68%) y menor (36,5%) que el
monómero de catequina (83%) (Teissedre, 1997).
En cuanto a su metabolismo recientemente Donovan y
col detectaron catequina y 3´-O-metilcatequina en el plasma de
voluntarios que habían ingerido
vino tinto. Alcanzado los metabolitos en conjunto una concentración
plasmática de 100 nM después de una hora de la ingestión para luego
disminuir (Donovan y col., 1999). La metilación de catequina y
epicatequina también había sido observada con la ingestión de
te
verde (Piskula y Terao, 1998; Okushio y col., 1999a, 1999 b). Esta
reacción sería catalizada por la catecol-O-metil transferasa localizada
en hígado y riñón. En ratas, después de una dosis única de epicatequina,
se ha encontrado epicatequina metilada y conjugada con ácido glucurónico
y sulfato (Piskula y Terao, 1998).
Los estudios in vitro registrados en la literatura
determinan la acción de compuestos fenólicos presentes en el vino, a
concentraciones muy superiores a las que se encuentran en el plasma
(véase, por ejemplo, Andriambeloson et al., 1997). Las menores
concentraciones utilizadas in vitro son diez veces superiores a las
concentraciones plasmáticas más elevadas, encontradas en condiciones
posprandiales, y son al menos 500 veces superiores a las concentraciones
plasmáticas en ayunas. Los resultados que hemos presentado sugieren
claramente que las concentraciones plasmáticas de los compuestos
fenólicos del vino no explican el efecto fisiológico de protección
frente a la oxidación o la mediación celular de estas sustancias,
probablemente con excepción del ácido gálico. Será necesario en el
futuro conocer mejor los derivados metabólicos producidos a partir de
las moléculas parentales presentes en el vino, ya que podría ser que
estos derivados tuvieran efectos biológicos superiores a los de sus
precursores. Esta hipótesis permitiría reconciliar los resultados de los
estudios in vitro con los obtenidos in/ex vivo (consultar los resultados
sobre la capacidad antioxidante del plasma y la literatura citada [Léger
et al., 2000a]) que describen un efecto antioxidante plasmático real del
vino en condiciones fisiológicas.
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Toxicidad
No deben suplementos de catequinas las mujeres
embarazadas o lactantes. Estos suplementos fluidifican la sangre, por lo
tanto no deberán tomarlos aquellos que tengan problemas de coagulación
sanguínea o los que estén tomando medicinas anticoagulantes como la
aspirina. Tampoco es conveniente suministrarlos previamente a las
operaciones quirúrgicas. Su uso tampoco resulta adecuado con la
ingestión de
cafeína.
DOCUMENTACIÓN
Y REFERENCIAS
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