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¿QUÉ
SON LOS ÁCIDOS
GRASOS OMEGA-3?
Los ácidos grasos
omega-3 son
ácidos grasos poliinsaturados que se encuentran en alta
proporción en los tejidos de ciertos pescados, y en algunas fuentes
vegetales como las semillas de lino, los cañamones y las
nueces. Algunas fuentes de
omega-3 pueden tener otras sustancias de efectos contrarios como los
ácidos grasos omega-6. En el ganado alimentado con pasto la proporción
de omega-3 es mucho mayor que en el alimentado con grano.
Los ácidos grasos
omega-3 son ácidos grasos esenciales, igual que los omega-6.
Inicialmente se los denominó vitamina F hasta que se vio que realmente
eran lípidos.
Los componentes
básicos de las grasas son los ácidos grasos. Entre ellos existe una
variedad de sustancias que se conocen como omega 3 y 6. Los ácidos
grasos omega se encuentran dentro de los denominados como esenciales
por la razón de que el propio cuerpo humano no lo produce. Esto hace
que deban ser ingeridos a través de una alimentación adecuada.
Se ha demostrado
experimentalmente que el consumo de grandes cantidades de omega-3
aumenta considerablemente el tiempo de coagulación de la sangre, lo
cual explica por qué en comunidades que consumen muchos alimentos con
omega-3 como los esquimales, japoneses, etc. la incidencia de
enfermedades cardiovasculares es sumamente baja.
Algunas experiencias
sugieren también que el consumo de omega-3 tiene efectos beneficiosos
sobre el cerebro. Altas cantidades podrían disminuir los efectos de la
depresión e incluso grupos de niños en edad escolar aumentaron
notablemente su rendimiento después de ingerir pastillas con aceite de
pescado (rico en omega-3).
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Lista de los ácidos grasos omega 3. |
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Nombre común |
Nombre del
lípido |
Nombre
químico |
|
a-Linolenico (ALA) |
18:3 (n-3) |
octadeca-9,12,15-trienoico |
|
Estearidónico |
18:4 (n-3) |
octadeca-6,9,12,15-tetraenoico |
|
Eicosatetraenoico |
20:4 (n-3) |
eicosa-8,11,14,17-tetraenoico |
|
Eicosapentaenoico (EPA) |
20:5 (n-3) |
eicosa-5,8,11,14,17-pentaenoico |
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Docosapentaenoico |
22:5 (n-3) |
docosa-7,10,13,16,19-pentaenoico |
|
Docosahexaenoico (DHA) |
22:6 (n-3) |
docosa-4,7,10,13,16,19-hexaenoico |
Ácidos grasos omega-3 y la salud
Las investigaciones
científicas han demostrado que, en las zonas geográficas donde estos
ácidos se encuentran muy presentes en la alimentación cotidiana, los
niveles de ateroesclerosis y las enfermedades cardiovasculares son
apenas existentes. El análisis de la alimentación de esas zonas llevó
a la conclusión de que los elementos en común de esas dietas
regionales, los ácidos grasos Omega 3 y 6, son los responsables de
tales virtudes.
Los ácidos grasos
producen un efecto de disminución de los niveles de colesterol y
triglicéridos, y a su vez reducen la agregación plaquetaria en las
arterias. Esto implica que las plaquetas que circulan en sangre no se
adhieren unas con otras, previniendo así la formación de coágulos.
Entre otras funciones
del Omega-3 se destaca su intervención en la formación de las
membranas de las células; conforman la mayor parte de los tejidos
cerebrales siendo que las células nerviosas son ricas en ácidos grasos
Omega-3; y se convierten en prostglandinas, sustancias con un papel
importante en la regulación de los sistemas cardiovascular,
inmunológico, digestivo, reproductivo y que tienen efectos
antinflamatorios.
Los ácidos grasos
Omega 3 son grasas poliinsaturadas que aparecen como aceites.
Linoléicos los omega 3, y linoleicos y araquidónicos los omega 6. Como
EPA y DHA en pescados y mariscos.
Los ácidos grasos
Omega 3 y 6 se encuentran en altas concentraciones en los pescados, y
en menor proporción semillas y aceites vegetales como lino, soja,
zapallo y nueces. Su consumo reduce los niveles séricos de colesterol,
de TAG, el daño isquémico consecutivo al ataque cardiaco y accidentes
cerebro vasculares por reducir la viscosidad de la sangre y la presión
arterial.
Para prevenir este
tipo de afecciones es útil el consumo de 400 gramos semanales (dos
porciones) de pescado.
Sin duda, las grasas poliinsaturadas son las que más debemos
consumir para mantenernos sanos. Sin embargo, éstas no están exentas
de peligro. Por ejemplo, los aceites líquidos a temperatura ambiental
que son hidrogenados, alterados o calentados para la elaboración de
margarinas, productos de bollería, comida preparada, etc., tienen
efectos nocivos para nuestro sistema cardiovascular, inmunitario,
reproductivo, para el metabolismo de la energía y grasas, la salud de
nuestras células y la función del hígado. Por otro lado, esta
alteración química de los aceites Omega 6 y 3, también actúa
directamente en las enzimas delta-6-desaturasa y delta-5-desaturasa,
desactivándolas y bloqueando, por consiguiente, la formación de las
prostaglandinas PG1 y PG3.
Otro aspecto negativo de este tipo de aceites es que, aunque ayudan a
bajar las lipoproteínas LDL que transportan las grasas a las células,
también reducen la cantidad de lipoproteínas HDL que transportan las
grasas al hígado para ser eliminadas del organismo. Por este motivo, es
importante no abusar de ellos.
Los aceites de la familia Omega 6 y 3 son muy sensibles a la luz,
oxígeno y temperatura. Cuando se exponen a estos factores se convierten
en radicales libres. Esto quiere decir que en vez de ejercer un efecto
positivo en nuestra salud, actúan dañando nuestras células. Por este
motivo, es fundamental que NO los usemos para cocinar y que los
protejamos cerrándolos bien y guardándolos en la nevera. Por el
contrario, el mejor aceite para cocinar es el aceite virgen de oliva, ya
que al ser monoinsaturado es más resistente a altas temperaturas. A
pesar de esto, es importante no quemarlo nunca, ni aprovechar el mismo
aceite para hacer dos comidas.
Las prostaglandinas
Las prostaglandinas que debemos producir en
mayor cantidad en nuestro cuerpo son las PG1 y PG3, ya que cumplen las
siguientes funciones:
-
Regulan el flujo de sustancias dentro y
fuera de las células.
-
Reducen la formación de plaquetas.
-
Bajan la presión sanguínea y colesterol.
-
Regulan la presión de los ojos,
articulaciones y vasos sanguíneos.
-
Actúan como drenadores del riñón.
-
Dilatan los vasos sanguíneos.
-
Regulan la división celular y pueden ayudar
a prevenir el cáncer.
-
Previenen inflamaciones.
-
Regulan la respuesta al dolor, inflamación e
hinchazón.
-
Ayudan a que la insulina sea más efectiva.
-
Mejoran la función de los nervios y del
sistema inmunitario.
-
Regulan el metabolismo del calcio.
-
Previenen la salida del ácido araquidónico
de las membranas de las células.
-
Regulan la producción de
esteroides.
-
Se encargan de movilizar las grasas
saturadas.
Por otro lado, las prostaglandinas PG2
Cumplen las siguientes funciones:
-
Promueven la coagulación.
-
Inducen la retención de sal y agua, y el
aumento de la presión sanguínea.
-
Favorecen la inflamación.
Aunque estas funciones son importantes para
el organismo, es importante no producir PG2 en exceso.
La mejor forma de controlar su producción,
es generando más cantidades de las PG1 y PG3, que son las que ejercen
control sobre el ácido araquidónico (precursor de las PG2). Esto se
consigue consumiendo aceites Omega 6 y 3, vegetales de hoja verde,
pescado azul y reduciendo el consumo de la carne roja y productos
lácteos.
Por otro lado, ciertos factores pueden
inactivar las enzimas que se encargan de poner el metabolismo de estos
aceites en marcha para producir prostaglandinas.
Éstos son
-
Comida rica en grasas saturadas y
colesterol.
-
Grasas procesadas (margarinas, comida
preparada etc.).
-
Alcohol.
-
Exceso de azúcar en la dieta.
-
Estrés.
-
Deficiencia de los minerales magnesio, zinc
y calcio, y de las vitamina
B6,
B3,
C,
A y
biotina.
-
Infecciones víricas.
-
Radiación.
-
Cigarrillos.
-
Aspirina y antiinflamatorios.
Cuando alguno de estos factores está
presente, las enzimas quedan inhibidas bloqueando la formación de las
PG1 y PG3. Esto significa que aunque tomemos aceite de lino o comamos
frutos secos o vegetales de hoja verde, si las enzimas están bloqueadas,
no podremos metabolizar dichos alimentos y convertirlos en
prostaglandinas. Esto puede producir o agravar problemas como el
síndrome premenstrual, dolor de pechos, artritis, eczema, asma,
diabetes, síndrome de la fatiga crónica y problemas cardiovasculares,
entre otros. En estos casos, lo mejor es tomar aceites que, dentro de la
cadena metabólica, no requieran la ayuda de las enzimas para convertirse
en prostaglandinas PG1 y PG3. Estos aceites son los de borraja, semillas
de grosella y onagra (altos en GLA), para formar las PG1; y pescado como
el salmón, trucha, caballa, sardinas, arenques (altos en EPA), para
formar las PG3. Sin embargo, la solución no es sólo esquivar el bloqueo
metabólico con ciertos aceites, sino evitar todos aquellos factores que
puedan bloquear las.enzimas.
Omega-6 contra
Omega-3
Los ácidos grasos
omega-6 también son esenciales, pero tienden a consumirse en exceso en
las dietas modernas.
Los estudios han
demostrado que ambos ácidos grasos no sólo hay que tomarlos en
cantidades suficientes, además hay que guardar una cierta proporción
entre ambos tipos. La proporción óptima se supone que está en 4:1 ó
5:1. Sin embargo algunos estudios de nutrición demuestran que la dieta
típica estadounidense puede tener proporciones de 10:1 e incluso de
30:1.
Todos los alimentos
que contienen omega-3 también contienen omega-6, por lo que no es tan
sencillo mantener la relación.
Fuentes de omega-3
Las fuentes más
importantes son los pescados azules, como la sardina, que tiene 1:7
entre omega-6 y omega-3.
Las mejores
alternativas en el mundo vegetal son la chía o salvia hispanica, el
lino y las semillas de
calabaza.
En general,
desequilibran menos la proporción las carnes de animales criados de
forma natural que los alimentados con piensos compuestos.
Hay otras fuentes de
omega-3 que no resultan útiles por tener también mucho omega-6, como
las nueces o el
aceite de colza.
|
omega-3 cada 100 g. de
pescado |
|
Caballa |
2.5 |
|
Salmón |
1.8 |
|
Arenque |
1.6 |
|
Atún |
1.5 |
|
Trucha |
1.0 |
|
Bacalao |
0.3 |
|
Lenguado |
0.2 |
|
Merluza |
0.2 |
Signos de deficiencia de los aceites
Omega 3
-
Debilidad.
-
Pérdida de la visión.
-
Pérdida de la capacidad de aprendizaje.
-
Incoordinación.
-
Cosquilleo en los brazos y piernas.
-
Cambios de comportamiento.
-
Triglicéridos altos.
-
Presión sanguínea alta.
-
Inflamación crónica.
-
Edema o retención de líquido.
-
Piel seca.
-
Deterioro mental.
-
Metabolismo lento.
-
Problemas de inmunidad.
Sobre una base por caloría, las grasas
trans parecen aumentar el riesgo de la enfermedad cardíaca coronaria
más que cualquier otro macronutriente, confiriendo un riesgo
substancialmente creciente en los niveles bajos de consumición (1 a 3
por ciento de producto total de la energía). En un meta-análisis de
cuatro estudios anticipados de la corte que implicaban casi 140.000
sujetos, incluyendo análisis actualizados de los dos estudios más
grandes, un aumento de 2 por ciento en energía proveniente de ácidos
grasos trans, fue asociada a un aumento de 23 por ciento en la
incidencia de la enfermedad cardíaca coronaria.
Referencias:
Aceite,
Aceite de cacahuete,
Aceite de coco,
Aceite de colza,
Aceite de girasol,
Aceite de maíz,
Aceite de oliva,
Aceite de Linaza,
Aceite de palma,
Aceite de soja,
Aceituna,
Ácido araquidónico,
Ácidos grasos,
Ácidos grasos omega-6,
Ácidos grasos omega-9,
Alcohol,
Almendra,
Avellana,
Bagazo,
Cereal,
Colesterol,
Freír,
Girasol,
Hipercolesterolemia,
Maíz,
Nuez,
Olivo,
Orujo,
Sartén,
Soja,
Uvas
DOCUMENTACIÓN
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