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¿QUÉ ES
LA ACELGA?
La acelga (Beta
vulgaris var. cicla) es una planta herbácea bianual cultivada como
anual, con hojas grandes, de color verde brillante y nervadas. Los
tallos (llamados pencas) son blancos, amarillos o rojos, según la
variedad.
Se puede consumir
toda la planta, incluidas hojas y pencas, si se recolecta cuando éstas
son pequeñas (menos de 2 dm), pero si se dejan crecer es mejor
desechar la penca ya que tiende a amargar. Se cocina igual que la
espinaca, de la cual es pariente. Las plantas muy tiernas se pueden
consumir crudas en ensaladas.
Es una verdura muy
apreciada ya que aporta
vitaminas,
fibra,
ácido fólico y sales
minerales con un alto contenido de agua (48%). Las hojas exteriores,
que suelen ser las más verdes, son las que contienen mayor cantidad de
vitaminas y
carotenos. La acelga constituye un alimento rico en
vitaminas y minerales. Aporta cantidades importantes de potasio,
calcio, hierro y magnesio. Entre su contenido vitamínico cabe destacar
la presencia de
ácido fólico,
provitamina A (fundamentalmente
beta-carotenos )y
vitamina C.
La deficiencia en
ácido fólico puede producir anemia megaloblástica, y se asocia con un
aumento del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, procesos
cancerígenos y malformaciones congénitas fetales (defectos del tubo
neural como espína bífida, problemas cardiacos, labio leporino, etc.).
También se ha relacionado la carencia en esta vitamina con
alteraciones en el crecimiento, y con una peor función mental.
También presenta una
importante cantidad de luteína,
caroteno sin actividad
provitamínica
A, abundante en diferentes partes del ojo humano, que actúa como
protector frente al desarrollo de cataratas en la edad avanzada.
Además, el nivel en sangre de luteína, también se ha relacionado
inversamente con el riesgo de padecer infarto de miocardio y accidente cerebrovascular.
En relación con las
acelgas, es preciso recordar que las personas con tendencia a padecer
cálculos renales de oxalato deben consumirlas con moderación, por su
alto contenido en estos compuestos (oxalatos).
ÍNDICE
Origen
Los primeros informes
que se tienen de esta hortaliza la ubican en la región del Mediterráneo
y en las Islas Canarias (Vavilov, 1951). Aristóteles hace mención de la
acelga en el siglo IV a.C.
Se tienen referencias
escritas que sitúan a la acelga en las regiones costeras de Europa y del
norte de África bañadas por el mar Mediterráneo, dotadas de un clima
templado adecuado para una planta a la que le perjudica bastante los
cambios bruscos de temperatura. Existen documentos que prueban que ya en
el siglo V a.C. los griegos utilizaban la acelga como un alimento en su
dieta. Desde Europa se ha expandido a distintos países del mundo y en la
actualidad presenta una amplia difusión, de manera especial en América y
Asia.
Una teoría sugiere que
la acelga (variedad cicla) se origino por hibridación a partir de la
especie Beta marítima, de la cual parte también la
remolacha de mesa
(variedad vulgaris).
Parece ser que fueron
los árabes quienes, a partir de la Edad Media, comenzaron a cultivarla y
descubrieron las auténticas propiedades medicinales y terapéuticas de
esta planta. Resulta curioso que la acelga, una verdura tan utilizada
como planta medicinal desde hace siglos por árabes, griegos y romanos,
se considere en la actualidad una verdura ordinaria, de pobre categoría.
Las razones de este desprestigio pueden obedecer a la facilidad de su
cultivo, a su abundancia en el mercado o al precio asequible al que se
vende.
La acelga ha sido
considerada como alimento básico de la nutrición humana durante mucho
tiempo.
Su introducción en
Estados Unidos tuvo lugar en el año de 1806.
Distribución geográfica y
producción
En la Península
Ibérica, el cultivo de esta verdura se extiende por la mayoría de las
regiones del este, norte y centro. Cataluña y Valencia destacan como
principales comunidades productoras. A nivel mundial, países de Europa
central y meridional (Italia, Francia, Holanda, Bélgica y Alemania, así
como las Islas Británicas) y América del Norte son los principales
productores.
El consumo en fresco
aumenta ligeramente pues en el mercado está todo el año. La industria
está ofreciendo novedades: mata entera para hoja y penca, o segada
similar a la espinaca.
El cultivo de la acelga
tiene cierta importancia en algunas zonas del litoral mediterráneo y del
interior. En los últimos años ha tenido ligar un ligero incremento de la
producción.
El principal país de
destino de las exportaciones españolas es Francia.
Taxonomía y morfología
Planta: la acelga es una planta bianual y de ciclo largo que no
forma raíz o fruto comestible.
Sistema radicular: raíz bastante profunda y fibrosa.
Hojas: constituyen la parte comestible y son grandes de forma oval
tirando hacia acorazonada; tiene un pecíolo o penca ancho y largo, que
se prolonga en el limbo; el color varía, según variedades, entre verde
oscuro fuerte y verde claro. Los pecíolos pueden ser de color crema o
blancos.
Flores: para que se presente la floración necesita pasar por un
período de temperaturas bajas. El vástago floral alcanza una altura
promedio de 1.20 m. La inflorescencia está compuesta por una larga
panícula. Las flores son sésiles y hermafroditas pudiendo aparecer solas
o en grupos de dos o tres. El cáliz es de color verdoso y está compuesto
por 5 sépalos y 5 pétalos.
Fruto: las semillas son muy pequeñas y están encerradas en un
pequeño fruto al que comúnmente se le llama semilla (realmente es un
fruto), el que contiene de 3 a 4 semillas.
Clasificación
científica
Reino:
Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Orden: Caryophyllales
Familia: Amaranthaceae
Género: Beta
Especie: B. vulgaris
Subespecie: B. v. var. cicla
Nombre trinomial
Beta vulgaris var. cicla
(L.) K.Koch
Requerimientos edafoclimáticos
Temperatura: la
acelga es una planta de clima templado, que vegeta bien con temperaturas
medias; le perjudica bastante los cambios bruscos de temperatura. Las
variaciones bruscas de temperatura, cuando las bajas siguen a las
elevadas, pueden hacer que se inicie el segundo periodo de desarrollo,
subiéndose a flor la planta.
La planta se hiela
cuando las temperaturas son menores de -5ºC y detiene su desarrollo
cuando las temperaturas bajan de 5ºC. En el desarrollo vegetativo las
temperaturas están comprendidas entre un mínimo de 6ºC y un máximo de 27
a 33º C, con un medio óptimo entre 15 y 25º C. Las temperaturas de
germinación están entre 5ºC de mínima y 30 a 35ºC de máxima, con un
óptimo entre 18 y 22ºC.
Luminosidad: no
requiere excesiva luz, perjudicándole cuando ésta es elevada, si va
acompañada de un aumento de la temperatura. La humedad relativa está
comprendida entre el 60 y 90% en cultivos en invernadero.
En algunas regiones
tropicales y subtropicales se desarrolla bien, siempre y cuando esté en
zonas altas y puede comportarse como perenne debido a la ausencia de
invierno marcado en estas regiones.
Suelo: la acelga
necesita suelos de consistencia media; vegeta mejor cuando la textura
tiende a arcillosa que cuando es arenosa. Requiere suelos profundos,
permeables, con gran poder de absorción y ricos en materia orgánica en
estado de humificación.
Es un cultivo que
soporta muy bien la salinidad del suelo, resistiendo bien a cloruros y
sulfatos, pero no tanto al carbonato sódico. Requiere suelos algo
alcalinos, con un pH óptimo de 7,2; vegetando en buenas condiciones en
los comprendidos entre 5,5 y 8; no tolerando los suelos ácidos.
Material vegetal
La acelga presenta una
diversidad limitada. Esto se refleja en el escaso número de variedades
cultivadas. Su clasificación se establece en función del color, el
tamaño de sus hojas y peciolos o pencas, el grosor de la penca y la
recuperación rápida en el corte de las hojas. Dentro de las variedades
de acelga hay que distinguir las características siguientes:
Color
de la penca: blanca o amarilla.
Color de la hoja: verde oscuro, verde claro, amarillo.
Grosor de la penca: tamaño y grosor de la hoja; abuñolado del limbo.
Resistencia a la subida a flor.
Recuperación rápida en corte de hojas.
Precocidad.
Las más conocidas son:
Amarilla de Lyon.
Hojas grandes, onduladas, de color verde amarillo muy claro. Penca de
color blanco muy puro, con una anchura de hasta 10 cm. Producción
abundante. Resistencia a la subida a flor. Muy apreciada por su calidad
y gusto.
Verde con penca
blanca Bressane. Hojas muy onduladas, de color verde oscuro. Pencas
muy blancas y muy anchas (hasta 15 cm.). Planta muy vigorosa, por lo que
el marco de plantación debe ser amplio. Variedad muy apreciada.
Otras variedades: Verde
penca blanca, R. Niza, Paros, Green y Fordook Giant.
Cultivo
Preparación del
terreno
Se dará una labor
profunda al suelo y si se aporta estiércol, se aprovechará la labor para
enterrarlo. A continuación se darán un par de labores de cultivador,
grada o fresadora, aprovechando alguna de esas labores para aportar el
abonado de fondo.
Según la forma de
recolección de la acelga, la preparación del suelo será diferente. Así
cuando la recolección se hace por corte de hojas, se puede cultivar en
caballón o en era. Cuando se recolecta por plantas enteras es preferible
cultivar en eras. Los caballones tendrán una separación entre sí de 40 a
50 cm. Las eras se hacen de 1,5 m de ancho por 4 ó 5 m de longitud,
dejando pasillos de servicios en el sentido longitudinal.
Siembra
En la acelga se utiliza
normalmente la siembra directa, colocando de 2 a 3 semillas por golpe,
distantes 0,35 cm sobre líneas espaciadas de 0,4 a 0,5 m, ya sea en
surco sencillo o doble.
Las épocas de siembra
de acuerdo a la zona son las siguientes:
Zona Fría:
Época
de siembra: octubre-marzo.
Días a la madurez: 50-60.
Zona Cálida Templada:
Época
de siembra: todo el año.
Días a madurez: 55-65.
Se pueden obtener
poblaciones de 86.000 plantas por hectárea.
Densidad de siembra:
8-10 Kg/ha
Distancia entre surcos:
66 ó 77 cm a hilera sencilla 92 ó 100 cm a hilera doble
Distancia entre
plantas: 25 cm
La siembra directa
poniendo una semilla por alveolo. Esto conlleva un aclareo posterior de
las plantas, debido a que las semillas de acelga son poligérnicas y de
cada una de ellas emergerán varias plantas.
En invernadero es común
germinar las semillas en semilleros, repicando las plantas cuando tienen
cuatro o cinco hojas. De esta forma es posible trasladar las plantas al
terreno definitivo de cultivo con un mes de adelanto respecto a las
plantas de siembre directa. De esta forma se tarda entre 8 a 10 días en
nacer la semilla de acelga, cuando las temperaturas están comprendidas
entre 25ºC por el día y 15ºC por la noche. Los marcos de plantación más
empleados son de 7 plantas por metro cuadrado.
Aclareo
Si la siembra se
realiza directamente en el suelo de cultivo, cuando las plantas tienen 3
ó 4 hojas se aclara cada golpe de siembra, dejando una sola planta. Las
plantas que se eliminan se cortarán con ayuda de una navaja o tijera ya
que si se arrancan se puede desarraigar a la planta que queda en el
suelo de cultivo.
Malas hierbas
Durante los primeros
estadios de la planta es común dar labores de bina al suelo. Cuando las
plantas son más adultas esta operación se sustituye por una escarda
manual o química que mantenga al suelo limpio de malas hierbas. Si se
acolcha el suelo estas labores solo se realizarán antes de su
instalación.
Materias activas
recomendadas contra malas hierbas:
Cloridazona 65%, presentado como granulado dispersable en agua, con
dosis de 3-5 l/ha.*
Desmedifan 8% + Fenmedifan 8%, presentado como concentrado emulsionable,
con dosis de 6 l/ha.
Materias activas
recomendadas contra dicotiledóneas anuales:
Fenmedifan 16%, presentado como concentrado emulsionable, con dosis de
6-8 l/ha.
En los cultivos de
invernadero destaca el empleo del acolchado para proteger al suelo de
malas hierbas. En los acolchados de cultivos invernales para producción
de follaje es recomendable emplear lámina de polietileno negro, o
transparente, o blanco opaco de 100 galgas de grosor.
La anchura de las
láminas de plástico para el caso de acolchar eras, debe ser de la
dimensión que tengan las eras. Si el cultivo se realiza en llano,
ocupando todo el espacio del suelo del invernadero, entonces se ponen
franjas lo más anchas posible. solapándose unas con otras y cubriendo
todo el suelo.
El plástico al
colocarlo debe quedar lo más tenso posible y muy pegado a la tierra, con
el fin de que las plántulas de malas hierbas tengan poco volumen de aire
para su desarrollo.
Otra técnica de
protección del suelo es el empajado. Es útil cuando no se emplean las
técnicas de acolchado con plástico o las de enarenado.
Abonado
En invernadero la
acelga constituye normalmente un cultivo secundario y a pesar de
tratarse de un cultivo exigente en materia orgánica, no suele aplicarse
estiércol, a no ser que el siguiente cultivo de la alternativa requiera
el aporte de estiércol en el cultivo anterior. Sin embargo, si supone el
cultivo principal de la alternativa, es aconsejable aportar 2,5-3 kg/m2
de estiércol para obtener el máximo rendimiento.
Los requerimientos de
nitrógeno son elevados desde que comienza el rápido crecimiento de la
planta hasta el final del cultivo. Las necesidades de potasio son
elevadas a lo largo de todo el ciclo de cultivo. A título orientativo,
el abonado de fondo puede llevarse a cabo con la aplicación de 50 g/m2
de abono complejo 8-15-15.
En el abonado de
cobertera, con riego por gravedad, es común aplicar 10 g/m2 de nitrato
potásico después de cada riego, no debiendo rebasar los 50 g/m2 en la
suma del total de las aplicaciones. Esta dosis puede aumentarse hasta
100 g/m2, cuando la recolección se hace por corte periódico de hojas,
abonando después de cada corte.
En fertirrigación,
cuando la recolección se hace por hojas y el ciclo de cultivo es de
aproximadamente de 5 meses, el abonado puede programarse de la siguiente
forma:
Aplicar
un abonado de fondo de 20 g/m2 de abono complejo 15-15-15.
Después
de plantar, regar diariamente durante una semana sin abono.
Durante las dos semanas
siguientes, regar tres veces por semana, aportando en cada riego:
0,10
g/m2 de nitrógeno (N).
0,15
g/m2 de anhídrido fosfórico (P2O5).
0,10
g/m2 de óxido de potasa (K2O).
Durante el mes
siguiente, regar tres veces por semana, aportando en cada riego:
0,20
g/m2 de nitrógeno (N).
0,15
g/m2 de anhídrido fosfórico (P2O5).
0,10
g/m2 de óxido de potasa (K2O).
Al siguiente mes, regar
tres veces por semana, aportando:
0,30
g/m2 de nitrógeno (N).
0,10
g/m2 de óxido de potasa (K2O).
Posteriormente y hasta
15 días antes de finalizar el cultivo, regar tres veces por semana,
aplicando en cada riego 0,50 g/m2 de nitrógeno (N).
Riego
La acelga es un cultivo
que debido a su gran masa foliar necesita en todo momento mantener en el
suelo un estado óptimo de humedad. Para obtener una hortaliza de buena
calidad no conviene que la planta acuse síntomas de deshidratación,
durante las horas de mayor temperatura en el invierno, para evitar que
los tejidos se embastezcan.
Cuando el riego se
realiza por gravedad se recomiendan aportes de agua después de la
plantación, a los 15-20 días y luego se establece un turno de 20 días
que se irá aumentando hasta febrero y se reducirá a partir de esas
fechas.
Plagas y enfermedades
Plagas
Gusano blanco (Melolontha
melolontha)
Las
larvas de este coleóptero tienen un cuerpo blanquecino, con el extremo
posterior abdominal de color negruzco. El insecto adulto tiene de 2 a 3
cm de largo, con la cabeza de color negro y el resto del cuerpo parduzco
ocre.
El ciclo evolutivo larvario completo es de 3 años, siendo en la
primavera del segundo año cuando producen mayores daños.
Control
Para su
control se recomienda efectuar tratamientos recomendados por personal
cualificado.
Gusano de alambre (Agriotes
lineatum)
Son
coleópteros cuyos adultos miden de 6 a 12 cm de longitud, son de color
oscuro y de forma alargada. Las larvas son de color pardo dorado, con
cierta semejanza a los ciempiés, de forma cilíndrica y cuerpo
notablemente rígido y una longitud de 2 a 5 cm. Producen galerías en las
raíces de las plantas, provocando heridas que más tarde son colonizadas
por distintos hongos del suelo causando enfermedad.
Control
Su
control se basa en tratamientos al suelo antes de plantar o sembrar con
productos químicos como clorpirifos, etoprofos, fonofox, etc.
Gusano Gris (Agrotis
segetum)
Este
lepidóptero produce daños en la vegetación, seccionando el cuello de las
plántulas recién plantadas.
Control
Para su
control se aconseja desinfectar el suelo antes de la plantación y evitar
la entrada de adultos al interior del invernadero mediante mallas
mosquiteras en las ventanas.
En los
cultivos al aire libre puede hacerse un tratamiento aéreo.
Los
productos más empleados son bifentrin, etoprofos, fonofox, etc.
Mosca de la
remolacha (Pegomia betae o P. hyoscyami)
Los
adultos tienen la cabeza grisácea con una rayita roja en la parte
frontal; los ojos son rosados y las patas amarillas. Las larvas tienen
una longitud de unos 7 mm; son de cabeza gruesa, dividida por una
hendidura; no tienen patas y son de color blancuzco. La ninfa es de
forma oval y color rosado. Los huevos son de color blanco sucio,
rugosos, de 1 mm de longitud.
Las
larvas perforan la epidermis y penetran en el interior de los tejidos
del limbo, haciendo galerías que pueden llegar a ocupar toda la
superficie foliar.
Control
Su
tratamiento se basa en el control de los adultos mediante productos de
contacto como diazinon, naled o triclorfon.
Pulguilla (Chaetocnema
tibialis)
El
adulto es un escarabajo de unos 2 mm de longitud, de forma oval, de
color negro verdoso y brillo metálico.
Los
daños son pequeños orificios redondeados de unos 2 cm de diámetro en las
hojas.
Control
Su
control es a base de productos químicos como carbaril, etc.
Pulgón (Aphis fabae)
Estos
insectos se sitúan en el envés de las hojas provocando daños que pueden
afectar a la comercialización de las acelgas.
Control
Las
materias activas recomendadas son: Cipermetrin, Metil pirimifos y
Fenitrotion
Enfermedades
Mildiu (Peronospora
farinosa f. sp. betae)
Este
hongo puede afectar a cotiledones y primeras hojas verdaderas en
semillero y posteriormente manifestarse en la plantación. La infección
se manifiesta por una roseta de hojas jóvenes distorsionadas,
cloróticas, densas y arrugadas con márgenes rizados hacia abajo. Si se
dan las condiciones ambientales adecuadas los síntomas parecen en la
parte baja de las hojas del cogollo. Cuando el ataque es muy fuerte, las
hojas viejas aparecen cloróticas, el cogollo suele necrosarse y las
plantas mueren.
Los
esporangios se desarrollan entre 5 y 22ºC, óptimo 12ºC y humedad
relativa por encima del 80%
Este
hongo sobrevive en residuos de cultivo de acelga, en cultivos para
semilla, en cultivos silvestres de Beta spp. y hasta en las propias
semillas.
Control
Eliminación de cultivos para semilla de remolacha o acelga.
Ampliar
el marco de plantación.
Emplear
material vegetal sano.
Rotación de cultivos.
Aplicar
fungicidas de tipo preventivo y sistémicos curativos.
Cercospora (Cercospora
beticola)
En las
hojas aparecen pequeñas manchas redondeadas de unos 3 mm de diámetro; al
principio el centro de la mancha es grisáceo, después se forman unos
puntitos negros. Toda la superficie de las hojas puede quedar cubierta
por las manchas que se van secando.
Control
Para su
control realizar tratamientos con oxicloruro de cobre, zineb, benomilo,
caldo bordelés, etc.
Peronospora (Peronospora
schatii)
Las
hojas centrales presentan color más claro, deformándose, aparecen más o
menos rizadas. El envés queda cubierto por un moho gris o violáceo de
aspecto aterciopelado.
Control
Tratamiento con zineb, diclofluanida, maneb, etc., cuando aparezcan los
primeros síntomas.
Sclerotinia (Sclerotinia
libertiana)
El
micelio se desarrolla en los tejidos, produciendo un moho blancuzco en
el que se observan los esclerocios. En las raíces aparecen manchas
grandes que al final se reblandecen, pudriéndose.
Control
Para su
control se aconseja una desinfección del suelo antes de la plantación
mediante metil-tiofanato + maneb, vinclozolina, etc.
Virosis
Las
virosis más comunes que afectan a la acelga son el Mosaico de la
remolacha, el Amarilleo de la remolacha y el Virus I del Pepino. Todos
ellos provocan un amarilleo y rizado de las hojas, junto a manchas de
color verde pálido u oscuro.
Control
Para
evitar su aparición es conveniente emplear semilla sana certificada y
libre de virus.
Controlar los insectos transmisores de la virosis.
Recolección
La recolección de la
acelga puede hacerse de dos formas, bien recolectando la planta entera
cuando tenga un tamaño comercial de entre 0,75 y 1 Kg de peso, o bien
recolectando manualmente las hojas a medida que estas van teniendo un
tamaño óptimo.
La longitud de las
hojas es un indicador visual del momento de la cosecha (25 cm), siendo
el tiempo otro parámetro, 60-70 días el primer corte y después cada 12 a
15 días. Es recomendable cortar las hojas con cuchillos o navajas bien
afilados, evitando dañar el cogollo o punto de crecimiento, ya que
podría provocarse la muerte de la planta. De esta forma se puede obtener
una producción media de 15 kilos por metro cuadrado.
Una vez recolectadas
las hojas, se colocan en manojos de un kilo que a su vez se empaquetan
en conjuntos de 10 kilos. En cada manojo se alterna la mitad del fajo de
hojas y otra mitad del pecíolo.
La conservación se
realiza a 0ºC y 90% de humedad relativa durante 10-12 días
Valor Nutricional
|
Valor nutricional de acelga en 100 g de
producto fresco |
|
Agua (%) |
91.1 |
|
Grasas (g) |
0.3 |
|
Fibra (g) |
0.8 |
|
Hierro (mg) |
3.2 |
|
Calcio (mg) |
88 |
|
Vitamina A (U.I.) |
6.500 |
|
Vitamina C (mg) |
3.2 |
La acelga es una
verdura con cantidades insignificantes de
hidratos de carbono,
proteínas
y
grasas, dado que su mayor peso se lo debe a su elevado contenido en
agua. Por ello resulta una verdura poco energética, aunque constituye un
alimento rico en nutrientes reguladores, como ciertas vitaminas, sales
minerales y fibra. Es una de las verduras más abundantes en
folatos
(vitamina que debe su nombre del latín folium, hoja), con cantidades
sobresalientes de
beta-caroteno (provitamina A) y discretas de
vitamina
C. Sus hojas verdes más externas son las más vitaminadas.
Los
folatos intervienen
en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis del
material genético y en la formación de anticuerpos del sistema
inmunológico.
El
beta-caroteno es un
pigmento natural que confiere el color amarillo-anaranjado-rojizo a los
vegetales. El organismo, a medida que lo necesita, lo transforma en
vitamina A. En el caso de la acelga, el beta-caroteno está enmascarado
por la clorofila, pigmento más abundante. La
vitamina A es esencial para
la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los
huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico. Además,
cuenta con propiedades antioxidantes. También participa en la
elaboración de enzimas en el hígado y de hormonas sexuales y
suprarrenales.
En la acelga, el
mineral más abundante con diferencia es el potasio. Sin embargo, esta
verdura destaca respecto al resto por su mayor contenido en magnesio,
sodio (responsable en parte de su marcado sabor), yodo, hierro y calcio,
estos dos últimos de peor aprovechamiento que los que proceden de los
alimentos de origen animal (lácteos, carnes y pescados).
El potasio es un
mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso
y para la actividad muscular normal. Interviene también en el equilibrio
de agua dentro y fuera de la célula.
El magnesio se
relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos, forma
parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto
laxante.
El yodo es un mineral
indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroides, que
produce las hormonas tiroideas. Éstas intervienen en numerosas funciones
metabólicas, como el mantenimiento de la temperatura y del metabolismo
corporal. Asimismo, el yodo es esencial en el crecimiento del feto y en
el desarrollo de su cerebro.
Propiedades medicinales
La acelga goza de
numerosas aplicaciones medicinales y alimenticias, por ser emoliente,
refrescante, digestiva, diurética, diaforética y nutritiva. Se emplea
con éxito la decocción de las hojas en las inflamaciones de la vejiga y
contra el estreñimiento. Igualmente presta valiosos servicios en las
hemorroides y en las enfermedades de la piel. La acelga en ensalada con
zumo de limón, sirve para fortalecer el estómago y vigoriza el cerebro,
así como para desinflamar los nervios. Contra los cálculos biliares se
tomará en ayunas un vaso de zumo de acelga con zumo de berro en partes
iguales. Como laxante en casos de estreñimiento pertinaz, se tomará el
zumo de acelga, la cantidad de medio vaso, más una cucharada de
aceite
de oliva.
Además la acelga es
benéfica en las siguientes enfermedades: inflamaciones de los riñones,
uretra y pelvis renal, trastornos del hígado e inflamaciones de la
vesícula biliar, cólicos hepáticos y nefríticos, gota, reumatismo,
diabetes, enfermedades de piel como eczemas, úlceras, llagas, etc.,
hemorragias de los intestinos, inflamaciones del duodeno, enterocolitis,
asma, supresión de la orina, emisión difícil o dolorosa de la orina,
vómitos de sangre, etc. Para todos estos casos, se usará la acelga en
forma de ensalada o cocida a vapor, o mejor aún, se tomará el zumo
crudo. El cocimiento de las raíces es magnifico para las enfermedades
del hígado, para esto se tomará por tacitas. Los frutos tostados a
manera de
café y reducidos a polvo, se tomará la cantidad de una
cucharada en una taza de infusión de llantén o en una copa de
vino
áspero, contra la disentería, hemorragias uterinas y emisiones
abundantes de orina.
La acelga se emplea en
las escoriaciones y en general en las inflamaciones de la piel. En
cataplasma se utiliza la acelga contra el zaratá (endurecimiento o
cáncer del pecho), hemorroides, úlceras, heridas, llagas. Contra el
reumatismo se usará cataplasma de las hojas frescas de acelga y apio,
aplicadas varias veces al día. En enemas se utiliza la acelga en
cocimiento, especialmente las hojas para combatir los catarros del colon
y aliviar los pujos en las diarreas sanguinolientas. Asimismo es
magnifico este enema en los estados febriles, particularmente en la
tifoidea, pero si se desea obtener una acción más enérgica se hará
hervir la raíz bien triturada con un poco de manzanilla y corteza de
malva.
Aplicaciones culinarias
La Acelga (Beta
Cycla) es una hortaliza que siempre se ha relacionado con las dietas
para enfermos o para perder peso y con alimentos sin sabor. Es muy
curioso es que quizá por esa asociación la gente las toma muy hervidas y
evidentemente no saben a nada. Se pueden hacer de muchas maneras, desde
al vapor a salteadas y acepta la mayoría de las especias.
A la hora de cocinarlas
hay que tener en cuenta que hay que lavarlas bien en primer lugar ya que
suelen contener tierra.
Se debe controlar la
cantidad ya que menguan mucho.
Vigilar la
sal ya que
tienden, como las
espinacas, a tomar un fuerte sabor.
No cocinarlas demasiado
rato ya que si no quedan demasiado "pochas" y liberan más ácido oxálico
que resulta perjudicial para los que sufren cálculos renales.
De la acelga se
aprovecha tanto las hojas de color verde como la penca o tallo.
Cuando las acelgas son
viejas tienden a amargar, sobre todo el tallo o penca.
A la hora de comprarlas
es mejor no elegirlas demasiado grandotas ya que son menos sabrosas.
Cuidar que estén bien firmes y sin manchas. La acelga se estropea
fácilmente incluso en el refrigerador o nevera aunque aguanta unos
cuatro o cinco días si la metemos dentro de un plástico sin cerrar o con
agujeritos.
Se pueden consumir
durante todo el año, pero la mejor época es en otoño e invierno.
Ahora las venden ya
lavadas y cortadas con fecha de caducidad, para los que trabajan y no
tienen tiempo de entretenerse demasiado con la preparación y limpieza de
éstas.
El consumo de las
acelgas ha ido en aumento debido a las dietas adelgazantes y al culto a
la línea. Cada vez hay más gente que intenta comer sano y llevar una
dieta equilibrada comiendo muchas verduras y frutas, pescados y poca
carne roja.
Las acelgas se suelen
tomar hervidas con una
patata o rehogaditas con unos
ajitos, para
comerla lo más natural posible. Pero, si la tomáramos cruda, estaríamos
recibiendo el total de su aporte vitamínico.
Se han de seleccionar
las acelgas de hojas frescas, tiernas e intactas, de color verde
uniforme y brillante y de pencas duras. Las acelgas con hojas muy
grandes, ásperas, de color verde amarillento y con tallos fibrosos
advierten de que la planta ya ha florecido o está a punto de hacerlo, lo
que hace que sus pencas desarrollen un sabor muy amargo. Rechace también
las hojas blandas (señal de deterioro) o marchitas o las que presentan
evidencia de daño causado por insectos.
La acelga es una
verdura de vida corta. Por ello, conviene consumirla en 2 ó 3 días desde
su recolección. Guardada en el verdulero del frigorífico se conserva
unos días más. Si se compra la acelga fresca y se desea congelar, se ha
de escaldar previamente durante 2-3 minutos en agua hirviendo.
DOCUMENTACIÓN
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