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También
llamada Ferrol, es una variedad tinta autóctona de la
D.O. Ribeiro con
una expresión muy completa, aportando aroma y boca a los vinos. Suele
utilizarse mezclada oportunamente con otras variedades como es lo más común
en el Ribeiro, pero
es apta para elaboraciones monovarietales.
Agronómicamente es una variedad difícil, de
vigor, fertilidad y productividad media; se adapta bien a terrenos sueltos,
tiene un buen comportamiento en poda larga siempre que se controle la
producción, es medianamente sensible a la sequía y muy sensible al viento y
al golpe de sol y su época de desborre y maduración son medias.
Con respecto a las enfermedades ofrece
resistencia buena ante el Mildiu, baja a la Botrytis y baja al Oídio.
El racimo es mediano, compacto y muy corto.
Las uvas son uniformes, esféricas, de pequeño tamaño, de coloración
azul-negra. La pulpa no está coloreada, es ligeramente dura y es muy jugosa.
Los vinos son ácidos y no muy alcohólicos. En
nariz son intensos y penetrantes (flores y frutas).
Se obtienen buenas maduraciones con
graduaciones de 12–13 % vol y con excelente mantenimiento de la
acidez
proporcionando vinos equilibrados, frescos, con mucha personalidad,
aromáticos, destacando los recuerdos a fruta roja,
fresas,
cerezas,
frambuesa, etc. e incluso notas de hierbas aromáticas y
especias; en boca tienen una buena estructura y cuerpo.
Normalmente se utiliza mezclada con otras variedades,
como complementaria o como base, aportando mucha calidad al conjunto, si
bien es perfectamente apta para la elaboración de monovarietales ya que es
una variedad muy completa. Su buen contenido poloifenólico y de
acidez
hace que sea una variedad muy apta para la crianza. Se usa para complementar
otras variedades como la merenzao o la
brancellao.
Según la Orden APA/1819/2007, se trata de una
variedad recomendada en la comunidad autónoma de Galicia. |