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La reina de las variedades francesas, la
tinta colonizadora por excelencia, extendida a partir de su Médoc natal. No ofrece
elevados rendimientos, pero se aprecia su color intenso y estable y sus poderosos
taninos y viva acidez que proporcionan vinos duros en su juventud pero de gran potencia de
envejecimiento. El único país significativo entre los productores de vinos que no
cultiva la Cabernet Sauvignon es Alemania (dado que es demasiado frío)
Vidueño de origen bordelés de porte erguido, su brotación es
tardía, posterior a la Merlot, lo que les protege de las heladas precoces. Es sensible al
oidio y a la escoriosis. Los racimos son más bien pequeños (alrededor de 10 cms de
largo), cilindro-cónicos, alados, de un peso medio de 100 a 125 gramos. Las
bayas son
esféricas, pequeñas, negras, de piel espesa y dura. La pulpa es firme y crujiente, con
un sabor especial que recuerda a la vez a la violeta y las frutas silvestres. La
maduración es tardía.
Apreciada como "mejorante" en vinos de potencial
oxidativo. Su aroma característico es el de
bayas y aromas de violetas, y no el de
pimiento verde, que denota maduración incorrecta. Se trata de una uva de color intenso y
una piel gruesa que produce un vino oscuro y sabroso, particularmente notorio por su
carácter de
grosella y cedro, de paquete de cigarros o de mina de lápiz. Si el clima es
demasiado cálido, los vinos tendrán sabores confitados y cocidos, perderán estructura y
concentración y, si se les niega el sol suficiente, serán tenues y con sabor a caña y a
hierba. Los vinos son de estructura tánica muy interesante y color estable muy aptos para
el envejecimiento. |