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Variedad francesa originaria de Borgoña, de brotación
temprana, por lo que es sensible a las heladas primaverales. Es la reina blanca de las
cepas francesas extendida por todo el mundo. Es muy versátil, tanto para blancos
jóvenes, como de crianza y espumosos, y de gran adaptabilidad a distintas condiciones.
Es un vidueño bastante vigoroso y poco productivo en poda corta.
Con poda en "guyot" doble aumenta considerablemente su rendimiento y produce
racimos pequeños o medianos que apenas sobrepasan los 10 cm de largo, cilíndricos,
compactos y, a veces, con uno o dos alones, con un peso medio de 75 a 125 gramos, según
la fertilidad del suelo y el estado sanitario de las cepas. Las
bayas son esféricas o
ligeramente ovaladas, pequeñas, de color ambarino, con hollejo bastante delgado y pulpa
consistente. La maduración es temprana. De brotación muy precoz por lo que hay que
evitar áreas de cultivo sujetas a heladas tardías, sarmientos vigorosos con entrenudo
corto, vegetación con tendencia equilibrada.
Se adapta a los diversos tipos de terreno y a los climas
con tal que no sean muy húmedos; es muy resistente a la clorosis. Se adapta a las
diversas formas de conducción y a marcos de plantación con tal que no sean muy estrechos
El vino es potente, afrutado y de buena acidez. Produce
vinos de característicos aromas de piña tropical y melón (curiosamente se clasifica
entre las aromáticas cuando no es especialmente fragante), con cuerpo y textura
glicérica, equilibrio y potencial de envejecimiento. Color amarillo con reflejos verdoso.
Es una uva que aporta a los vinos armonía y equilibrio. Tiene una sutil intensidad
aromática con notas ahumadas, a frutas maduras, y un paladar graso, con buena acidez y
agradables recuerdos tostados.
Se vendimia en época precoz o precocísima cuando se
quiere obtener vinos de base para espumantes. Es necesario un control del pH en el campo
para una recolección óptima de la uva.
En Cataluña, Navarra y Aragón sacan mucho partido a esta
variedad. |