La elaboración del vino de Jerez es una de las razones que le dan
su personalidad tan perfectamente definida.
Una vez obtenido el mosto, este se somete
a una primera fermentación, durante unas diez semanas, al término de las cuales se
obtiene un vino seco completamente fermentado.
Este vino se mantienen en los recipientes
donde ha fermentado hasta que precipiten por completo y esté completamente limpio, lo que
suele suceder durante el mes de enero. Es entonces cuando se procede a la clasificación
de los vinos y donde se inicia la autentica crianza del vino de Jerez. Esta crianza se
realiza en bodegas orientadas al sur o al suroeste para recibir la brisa del mar y de
techos muy altos. En estas bodegas se mantienen una serie de barricas, las botas, de
madera de roble americano, con capacidad para 516 litros pero que nunca se llenan más
allá de sus 4/5 partes para que quede una determinada cantidad de aire en el interior que
se mantienen en circulación constante porque el bojo o agujero del tonel no se
cierra totalmente.
En las bodegas de crianza las botas se
disponen en grupos paralelos separados entre si por pasillos o calles. Las más próximas
al suelo se denominan soleras y se colocan sobre unos tacos de maderas que las
separan ligeramente del suelo. Sobre la hilada de soleras se monta, al tresbolillo,
otra hilera de botas denominadas criaderas. Sobre esta hilera de criadillas
suele montarse otra, botas en 3, o otras dos, botas en 4.
La crianza de los vinos de Jerez tiene dos
modalidades, el de añadas y el de soleras y criaderas.
La añada es un método en el que el vino
de un año se deja envejecer sin la adición de otro vino más nuevo. Consecuentemente,
con el transcurso de los años, se va reduciendo la cantidad del vino por evaporación
natural.
El sistema de soleras y criaderas
es el método original de Jerez y tiene por objeto ofrecer vinos con características
determinadas y constantes.
El vino, cuya crianza no ha terminado, se
clasifica en distintos momentos por los catadores que usan la conocida venencia.
Con las catas de cada bota se van marcando en la misma su estilo y capacidad para
decidir el siguiente paso. Mediante una cata individual se van marcando las botas con :
Una raya Vinos muy limpios a la
nariz y
con aromas adecuados para la crianza de Finos, Manzanillas y Amontillados.
Una raya y un punto Vinos de más cuerpo ideales para la crianza de olorosos.
Dos rayas Vinos destinados a otros tipos que no sean Finos, que según su evolución,
serán definidos en una segunda clasificación.
Tres rayas Vinos con deficiente evolución, que se destinan a la
destilación.
Los vinos clasificados con una raya se encabezan con
aguardiente de vino hasta los 15-15,5º e inician la crianza de Finos, Manzanillas o
Amontillados. Mientras la crianza de la generalidad de los vinos es anaerobia, esto es en
vasijas cerradas herméticamente para evitar la oxidación del mosto, en Jerez la crianza
del vino es aerobia; en el caso de los tipos Fino y Manzanilla la oxidación se evita por
la aparición espontánea en la superficie del vino de un velo de flor que le aísla del
aire, consume su
alcohol, y le aporta sus nutrientes.
Los vinos clasificados con una raya
y un punto se encabezan con
aguardiente de vino hasta los 17,5º, lo que
impide el desarrollo de la flor, y se almacenan en botas para iniciar la
crianza fisicoquímica en presencia del aire, o aerobia, que dará lugar a los
Olorosos.
En el sistema de soleras y criaderas se
extrae vino a embotellar de la escala de soleras y la cantidad extraída se repone
en la hilera de botas inmediatamente encima de aquella de donde se ha extraído el vino.
Este vino se extrae de la inmediatamente superior y así sucesivamente hasta llegar a la
hilera superior en la que el vino que utiliza para reponer es nuevo. Esta operación se
denomina correr la escala y es muy compleja puesto que entre otras cosas es preciso
no remover los fondos ni romper el velo si es que ese existe.
Los Vinos finos y las manzanillas
necesitan, por lo general, un mayor número de criaderas, que los vinos de más
cuerpo como amontillado su olorosos, cuyas características varían con muchísima más
lentitud.
Para correr la escala en un vino muy viejo
hace falta disponer de un vino del mismo tipo y calidad y sobre todo de una vejez
aproximada.
En ningún caso se mueven las botas
más que por accidente. En el caso del vino de Jerez lo que se mueve es el vino.
Mientras el vino está en la bota se encuentra
sometido a uno de estos dos tipos de crianza,
biológica bajo
velo de flor y
oxidativa.
En la
crianza bajo velo de flor se crea un
velo blanquecino que flota en la superficie del vino guardado en la bota. Esta es una de
las razones por las que las botas no se llenan. Este velo está formado por algunas
especies de
levaduras, típicas de Jerez, que cuando se secan descienden al fondeo
descienden al fondo de la bota donde forman lo que se denomina madre del vino.
En la
crianza oxidativa el envejecimiento
se realiza sin la protección del velo que no se forma por el elevado contenido
alcohólico del vino. En este caso se generan aromas más intensos y vinos muy distintos.
Existe algún tipo de vino de Jerez al que se añaden
productos intermedios obtenidos mediante cocción al
baño maría o al fuego directo. |