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Originalmente estaba
reservado sólo para el Emperador y sus allegados, y en realidad es un
té
verde del cual sólo se recogen los brotes que surgen al principio de la
primavera. Es en ese momento cuando toda la energía y nutrientes de la
planta se concentran en los brotes. Una vez cosechados, se dejan marchitar
para que se evapore la humedad y se dejan secar al aire libre sobre paños
de seda. Las variedades más conocidas son:
Darjeeling blanco, un té de calidad suprema, con aroma delicado y sabor
suave, sedoso y un toque algo dulzón.
Ceilán blanco, uno de los más valorados, con notas a licor,
miel y pino.
Bai Mu Dan, originario de Fujian, es uno de los más escogidos por su
fragancia delicada y sabor suave.
Bai Hao Yinzhen (Yinzhen), es uno de los mejores del mundo en su
especie. Es de producción muy limitada, lo que lo hace bastante caro, pero
dentro de sus propiedades, se encuentra en estudio científico el ser
anticancerígeno.
Gong Mei, es de menor calidad, pero se encuentra fácilmente, ya que es
de los más populares. Es suave y aromático.
Elaboración
El té blanco se produce a escala muy limitada en China (originalmente en
la provincia de Fujian) y en Sri Lanka (Ceilán).
Las yemas nuevas se recolectan antes de que se abran, se dejan marchitar
para que se evapore la humedad natural y, a continuación, se desecan. Las
yemas rizadas presentan un aspecto plateado y de ellas se obtiene una
infusión de color pajizo muy pálido.
Propiedades
Las principales propiedades del té blanco son :
Su alta capacidad
antioxidante debido a su alta concentración de
polifenoles, tres veces mayor que la del té verde. Ayuda a mejorar las
defensas y colabora combatiendo los
radicales libres.
Protege contra las
caries dentales por su alto componente de flúor.
Combate la fatiga física
y mental, aumenta la capacidad de concentración y memoria. Es ideal en
dietas ya que no tiene calorías, aumenta la energía, es suavemente
diurético y favorece la eliminación de
grasas.
Es un buen aliado ante
enfermedades cardiovasculares ya que baja los niveles de “colesterol malo”
(LDL) y triglicéridos. Y además, contiene la mitad de
cafeína que el
té
verde, por lo que se recomienda para personas con problemas nerviosos.
Preparación de una infusión de té blanco
2/3 grs. (dos
cucharas de las de postre bien llenas por
taza de aproximadamente 180 -220 ml) o quizá un poco más porque algunos no
pesan mucho. Se añade agua caliente de unos 85-90º, casi hirviendo,
dejándolo reposar en
infusión durante un tiempo muy limitado, es decir,
2-3 min. Pero se puede y se debería usar más de una vez; en cada siguiente
infusión se deben añadir unas cuantas hojas nuevas y aumentar el tiempo de
infusión 1 o 2 minutos. Con el tiempo cada aficionado encontrará su tiempo
y su medida. Hay que procurar no dejar secar las hojas entre una y otra
infusión.
Se puede practicar lo que llamamos
infusión con
azúcar precipitado:
infusionar con el
azúcar ya puesto junto a las hojas de té. o, en su caso, el té
flameado o flambé.
En la segunda
infusión (muy recomendable) se deja un poco más de tiempo.
Según se quiera un aroma más o menos intenso. Solo hay que tener en cuenta
que en la segunda
infusión las hojas deben de estar unos minutos más. Será
muy conveniente seguir las instrucciones de la etiqueta que acompaña a los tés. Una segunda
infusión saldrá muy buena en la mayoría de los tés y
contiene menos o nada de
cafeína pero sí todo lo demás, particularmente los minerales. Por lo
tanto, ideal para personas susceptibles a desvelarse tomando
cafeína en horas vespertinas.
Para la gente que no le agrada el aroma inicial se recomienda un “lavado”.
Este consiste en echar un poco de agua caliente sobre las hojas y tirarlo
inmediatamente, también se denomina “escaldar”. Después se procede a la
infusión del té blanco.
La
infusión de té blanco tiene un color pálido dorado.
Nota:
Pese a todas estas informaciones acerca de este producto, no existen
evidencias contrastadas acerca de la certeza de las mismas, basadas en
estudios rigurosos con métodos científicos por lo que deben considerarse
con la debida prudencia. Atención:
Si usted está enfermo o cree que pudiera estarlo acuda a su médico,
solo el puede ofrecerle un diagnostico y un tratamiento adecuado a su
caso. |