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| LA
SIDRA |
La sidra es el producto de la fermentación del mosto natural de la
manzana de sidra que contiene exclusivamente gas carbónico endógeno y que tiene una
graduación alcohólica mínima de 4.5 grados.
La sidra
requiere ciertos cuidados en su almacenamiento y manejo debiendo ser
guardada en un lugar fresco y alejada del calor y los rayos solares. Se debe
evitar batir la sidra.
La sidra tiene que estar
fresca pero no fría. La temperatura ideal de la sidra
está entre los 12-14 grados centígrados, por lo que es
conveniente tenerla en agua fresca y evitar siempre que el corcho entre en contacto con el
agua.
Se trata de una bebida muy extendida por
todo el mundo. En Europa se encuentra en Escocia, Inglaterra, Bretaña, Asturias y País
Vasco. En México se produce en las ciudades de Huejotzingo y Zacatlán, en el estado de
Puebla.
Por su singularidad hay que diferenciar la sidra natural de la espumosa. En el resto el mundo se acostumbra a consumir la sidra en
forma parecida a la cerveza o el champagne. Sin embargo, existe la tradición en la
cornisa cantábrica de degustar la sidra natural, especialmente en Asturias, radicalmente
distinta a la anterior.
En Asturias se dice que la sidra hay que
escanciarla contra el lateral del vaso de manera que "espalme". En una sidrería
asturiana, o chigre, cada grupo de personas usa un único vaso que comparte. En teoría la sidra debe ser escanciada por escanciadores "profesionales" del restaurante por
lo que la gente no puede servirse su propia sidra pro esta teoría no cuenta cuando el
consumidor es un cliente por lo que se evita la rotura del vaso y el encharcamiento del
suelo. Además, el acto del escanciado produce salpicaduras que mojan la ropa del
escanciador impregnándola del intenso olor de la sidra.
A diferencia de la sidra asturiana, que se
acostumbra a consumir en botellas en los chigres, la sidra guipuzcoana también se puede
consumir directamente de la kupela o tonel. Tradicionalmente, las kupelas de sidra se
disponen alrededor del comedor en las sidrerías guipuzcoanas. El dueño de la sidrería
va abriendo kupelas a lo largo de la noche al grito de "Txotx!". A continuación
todo aquel que quiere beber un vaso de sidra se levanta y se dirige a las kupelas
abiertas. La primera persona en llegar a la kupelas o el dueño, en su defecto, es la
responsable de abrir el grifo de la kupela y de cerrarlo cuando toda la gente ha terminado
de llenar sus vasos. En una sidrería guipuzcoana se paga solamente el vaso pudiendo beber
toda la sidra que se quiera. Esta costumbre era la adoptada en la
antigüedad en Asturias,
cuando los clientes pagaban entrada pudiendo consumir toda la sidra que quisieran pero
debido a las características diuréticas de esta bebida era preciso acudir con frecuencia
a orinar y al estar situados los urinarios en el exterior de las sidrerías,
había que
pagar entrada tantas veces como se entrase y una vez dentro comer y beber todo lo que se
quisiera o pudiese.
En Asturias, la espicha era un acto
festivo que consistía en la apertura y prueba de un tonel, o más, de la sidra de un
determinado lagar. En el frente del tonel se abre un pequeño orificio por el que sale la sidra que se
recoge en un vaso. Del resultado de esta cata depende si se corcha
(embotella) la sidra en el siguiente menguante o se espera algo más. Aunque en origen la
espicha era esto, actualmente se ha convertido en una fiesta donde se puede tomar la sidra
directamente del tonel o de botella, según la época del año en que se celebre. La
degustación de la sidra suele acompañarse de distintos platos
características de las
mesas de las espichas como huevos cocidos, tortilla de patata, chorizos a la sidra, empanadas, etc.
La sidra, beber sidra es placer y también
mito. no se puede beber sidra si no se dan unas condiciones especificas. beber sidra , es
eso, beber sidra, no importa si una , dos , tres botellas o cajas, que mas da , si
tenemos tiempo, el alma serena, la mente alegre y los amigos de siempre alrededor de una
mesa, con sabor, olor, color y amor de Asturias.
Beber sidra es compartir amistad y
alegría de vida. botellas y un solo vaso. Botella izada en lo alto de la que mana ,
hábil equilibrio, el líquido que será recibido, allá en lo bajo, en el mismo borde del
vaso amplio que lo acoge. Vaso amplio y de paredes finas que permitirá un tentador
abanico de espuma.
La cantidad servida (el culín o culete )
ha de ser la justa, ni escasa ni abundosa, para ser consumida en una sola etapa de
ingestión. No valen pausas ni respiros. Y el final, el sobrante, ( porque siempre ha de
quedar un sobrante ), tendrá como misión limpiar el borde del vaso.
A la sidra le va el frescor del rocío o
del agua que brota de un manantial. No gusta ni del hielo ni del frigorífico. Tampoco de
los calores .Por eso ha de ofrecerse fresca, con esa temperatura alegre que no enmascare
aromas y sí enaltezca las que la Naturaleza le regaló
Pero no ha de olvidar que para que sea
completo el placer se ha de cumplir la máxima de todo este largo proceso, el escanciado. |
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EL
ESCANCIADO |
El escanciado, el hecho
de escanciar sidra , o sea el algo que se hace justo antes de beberla, y uno de los
secretos mejor guardados, el de la buena sidra . nada mas
fácil de distinguir la buena sidra de la mala, la buena sidra es aquella que una vez bebida,
automáticamente, nos apetece que
nos escancien otro culín.
La peculiaridad más característica de la sidra Asturiana es sin duda el escanciado o la figura del escanciador. El significado más
amplio y sencillo de escanciar sidra es el de "servir la sidra". El escanciado
de sidra nace probablemente, en el momento en el que se impone el embotellado, una forma
de reproducir la presión con la que la sidra sale de la espicha del tonel, para lograr
una óptima aireación.
El asturiano sabía, y sabe, que la sidra necesita oreo, aireación, antes de ser consumida y que el vertido desde lo alto era y es
una necesidad imperiosa. Por esta razón, la figura del escanciador es la más vista en
los diferentes chigres, llagares y 'merenderos' de toda la geografía asturiana.
Puesto que, sólo así, se despierta el
carbónico endógeno de la sidra natural y el consumidor aprecia en su esplendor todas
las características organolépticas del producto.
Echar es
dejar caer la sidra de la botella al vaso. Su origen viene de la espicha,
en la que la sidra cae desde la pipa al vaso o a la jarra. Así se logra el mismo efecto
que desde el tonel. Siguiendo este ritual se pretende reafirmar las cualidades de la sidra, despertar el carbono endógeno y volatilizar parte del
ácido acético
que sidra
posee.
Las medidas del
vaso, 12 centímetros de alto, 9 de boca y 7 de culo, hacen que la evaporación sea
mayor, llegándonos mejor su olor favorecido por las burbujas de anhídrido carbónico y
aire formadas al chocar la sidra contra las paredes del vaso.
El decálogo
para echar sidra nos dice que la postura debe ser recta
sin ser rígida; el brazo que sostiene la botella ha de estar estirado por encima de la
cabeza. El brazo que tiene el vaso ha de estar estirado hacia abajo y en el centro del
cuerpo. La botella, una vez inclinada para echar el
culete, ha de estar bien cogida con los dedeos índice, corazón y anular por su cuerpo, y
con el meñique por su culo; los dedos que cogen la botella no la deben rebasar en
dirección a la boca de la misma.
El vaso
se coge con los dedos pulgar e índice, mientras que el corazón se asienta en el culo, y
el anular y el meñique se encuentran recogidos en la palma de la mano; el vaso no se debe
mover del centro del cuerpo, lo que significa que es el chorro de sidra el que ha de
buscar el vaso; el corcho puede cogerse con los dedos anular y meñique de la mano
encargada de sostener el vaso; al servir el culete si se retira el dedo pulgar del vaso se
facilita la toma del mismo por parte del vecero; el echador siempre ha de procurar que la sidra espalme.
Al gas que la sidra produce
una vez echada se le llama estrella. El pegue o grano es la capacidad de
los restos de la sidra para fijarse a la pared del vaso después de haber sido bebida la sidra. Por último, se llama aguante a las burbujitas que
continúan en la sidra después de espalmar. Estas son las características propias de la sidra de calidad. |
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DECÁLOGO DEL ESCANCIADOR |
1.- La postura debe ser recta, pero no
rígida.
Esta postura permite bascular la
botella por su propia gravedad, sin necesidad de tener que mover la mano, lo
cual siempre afectaría a la caída del chorro al irse el chorro de sidra
fuera del vaso y no siempre al suelo.
2.- El brazo que sostenga la botella, estirado por encima
de la cabeza.
Es muy importante que el brazo
esté completamente estirado, para aumentar la distancia de caída de la sidra
y para fijar la posición de la botella.
3.- La botella para escanciar se sujeta con los dedos
índice, corazón y anular, por la parte de arriba, y pulgar por la de abajo.
Es importante es que la botella
esté bien sujeta y que se pueda manejar de una forma ágil, de ahí que
no se deba coger con toda la mano ya que apenas aportaría mayor seguridad, y
sin embargo limita su manipulación, haciendo más rígidos y torpes los
movimientos propios del escanciado.
4.- Los dedos que sujetan la botella, sin rebasar la
mitad de ésta.
Es frecuente ver echadores de
sidra dejar el brazo caer a lo largo del hombro, y tirar la sidra haciendo
un arco por encima de este, pero por común no es correcto, ya que la sidra
no cae suavemente, sino que va forzada para alcanzar el vaso.
5.- El brazo que sostenga el vaso, estirado hacia abajo,
y al centro del cuerpo.
La postura más ortodoxa es llevar
la mano hasta el eje central del cuerpo, de esta forma la sidra cae
suavemente por gravedad, o sea en vertical, y así el escanciador puede
elegir en que zona del vaso debe esta romper, ya que cada una requiere una
determinada forma, en función de sus características. Al mismo tiempo se
protege de las incomodas corrientes de aire el tramo final del chorro de
sidra.
6.- El vaso sujeto con los dedos pulgar e índice, el
corazón en el culo del vaso, y anular y meñique, recogidos sobre la palma de
la mano.
La botella debe cogerse con
ligereza para permitir un equilibrio inestable que permita cierta movilidad
sin desviar el chorro. y de la misma forma con el vaso sucede lo mismo ya
que este debe poder manejarse con agilidad para poder seguir la sidra. Así
debe sujetarse solo con dos dedos, pulgar e índice, dejando el corazón el
fondo del vaso, para deslizarse al momento de entregárselo al bebedor, de
forma elegante.
7.- El vaso sin moverse del centro del cuerpo, y que lo
busque la sidra.
Debe de ser el chorro el que
busque el vaso manejando de forma suave la botella. Existe un truco de
aprendiz que consiste en tirar la sidra, y recogerla con el vaso, siguiendo
los caprichosos vaivenes de esta para desperdiciar lo menos posible. De
hecho es lo más aconsejable para iniciarse, ya que si movemos la botella el
fiasco es seguro. En este caso, y como estamos hablando ya
perfeccionamiento, se parte de la base de que la botella está firme y en su
sitio, que debe ser el eje del cuerpo, por lo que el chorro debe caer justo
en el vaso, y en caso contrario, es que está mal situada y debemos corregir
su ubicación.
8.- El corcho sujeto, con los dedos anular y meñique, de
la mano que sostiene el vaso.
A diferencia del vino que debe
airearse lo más posible para poder percibir al máximo sus aromas, la sidra
es un producto extremadamente sensible a la oxidación, y sobre todo con un
escaso contenido en carbónico natural que le confiere esa fina aguja que
produce el espalmado, por ello debe estar destapada el menor tiempo posible,
de ahí que el tapón deba estar en la mano del escanciador para una vez
escanciados los culetes de que se trate vuelva a taparse de forma inmediata
hasta el siguiente culín.
Esta es la postura que se
considera ideal, aunque haya echadores que lo sostengan con la mano de la
botella, lo importante es poder tenerlo dispuesto para tapar la botella de
forma rápida..
9.- El escanciador, debe procurar que la sidra espalme.
Escanciar tiene por objetivo
conseguir que la sidra llegue al consumidor en el mejor estado posible y
plena de sabor y aroma. Existe la costumbre en algunos escanciadores que se
las dan de virtuosos y en lugar de mirar al vaso se dedican a hacerlo
al tendido o a posar para las fotos cuando lo adecuado sería que dirigiesen
la vista al vaso para comprobar que la sidra espalma correctamente y en el
sitio que le corresponde.
10.- Al servir el vaso, si se retira el dedo pulgar, se
facilita su recogida.
Cuando una vez escanciada la
sidra se ofrece el vaso, este se sujeta con los dedos índice y pulgar por
los lados y con el dedo corazón por debajo del mismo, retirando este en el
último momento para dejar sitio al consumidor para recogerlo.
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Antes de
nada quisiera hacer mención que esta página lo que no pretende es fomentar el abuso del
alcohol, ni siquiera otro uso que no sea el evidentemente responsable. Lo aquí expuesto
no deja de ser una mera recopilación de datos y técnicas, en la mano y
responsabilidad de cada uno está el uso que se haga.
la sidra está hecha para ser
disfrutada y para ser compartida, no para otra cosa. Lo mejor de la sidra es
volver a tomarla.
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