Elaboración:
La leche cruda y entera se coloca en
recipientes de boca ancha, de unos diez litros de capacidad y se deja en reposo a una
temperatura de unos 20º.
Transcurrido un día se retira, con mucho cuidado, la nata, capa de
grasa que flota en la superficie de la leche y que se empleará en la
elaboración de mantequilla o para otros
usos. Este proceso se repite transcurrido otro día.
Al tercer día la leche se ha coagulado lentamente
de forma natural por acción de los propios microorganismos que la leche ya contiene. Puesto que en
ningún momento se adicionará cuajo alguno a la leche, es pues un
queso, en este sentido, de cuajado absolutamente natural.
La cuajada se rompe, se le extrae
el suero
y se pone en unas bolsas de hilo a escurrir en un sitio fresco y ventilado. Este proceso
dura aproximadamente una semana al cabo de la cual se toma la masa ya seca y se coloca en
un recipiente de madera denominado artesa y se cubre con una gasa para protegerla de los
insectos.
En días sucesivos se van añadiendo nuevas cuajadas a esta artesa,
mezclando y amasando bien para lograr una masa uniforme. Al final de cada uno de los
añadidos, la masa se vuelve a cubrir con la gasa y se reserva.
Cuando se han alcanzado las tres cuartas partes de la capacidad de la
artesa se añade la sal y se amasa y mezcla bien iniciándose el proceso de madurado del
queso. Hay elaboradores que realizan en salado directamente en la leche al principio del proceso.
Durante un mínimo de 5 meses el queso permanece en la artesa,
removiendo completamente cada diez o quince días y de esta forma conseguir un madurado
uniforme. Este procedimiento evita que se forme corteza y que los microorganismos que se
depositan en la superficie del queso se incorporen a la masa.
Al no contener apenas
grasa el queso no amarillea y poco apoco se va
haciendo cada vez más pastoso y de aspecto cada vez más suave al tiempo que se va
acentuando el sabor. También durante este procesos se produce la degradación y
destrucción de las
proteínas de la leche y que prácticamente no
existen en este queso.
Al final de estos cinco meses el queso estará listo para su consumo
aunque se puede prolongar el madurado otro mes obteniéndose entonces un queso de un sabor
ya excesivamente intenso.