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Las
aplicaciones de los propóleos son diversas. Se emplean en la fabricación
de cosméticos, barnices, pinturas, medicamentos, etc. Tiene propiedades
antisépticas especialmente en infecciones de ojos, eczemas, infecciones de
garganta, úlceras, enfermedades del tracto urinario, dermatología,
odontología, etc.
Históricamente se lo ha utilizado para tratar catarros de las vías
respiratorias altas, gripe, sinusitis, otitis, laringitis, bronquitis,
asma bronquial, neumonía crónica, tuberculosis pulmonar. También se la
utiliza en dermatología para el tratamiento de abscesos, forúnculos,
sabañones, grietas, verrugas, entre otros daños de la piel. Se conoce que
los egipcios utilizaban el propóleos como parte de los ingredientes para
conservar las vísceras de los faraones.
Su utilización en seres humanos debe hacerse con reserva y,
preferentemente, con recomendación médica.
Obviamente, también ha sido utilizada en el tratamiento de animales con
fiebre aftosa, necrosis bacilar, mastitis, helmintiasis en ovinos, entre
otras. También se lo utiliza en la confección de finísimas lacas para el
pintado de instrumentos musicales de cuerda, dándole gran resistencia a la
laca. Entre
las propiedades medicinales que se le reconocen a este producto están:
Se prepara
como extractos alcohólicos de propóleos en proporciones variables entre el
15 y el 30% (en peso/volumen). Estos se obtienen mezclando la cantidad de
propóleos con el volumen adecuado de
etanol
(alcohol
etílico) de 70º. Se tienen en maceración durante 7 dias como mínimo,
agitando con frecuencia, y filtrando con un filtro de poro fino. La
tintura se envasa en frascos ámbar, protegidos de la luz y se almacena a
temperatura ambiente. Atención:
Si usted está enfermo o cree
que pudiera estarlo acuda a su médico, solo el puede ofrecerle un
diagnostico y un tratamiento adecuado a su caso. |