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La miel es un
fluido dulce y viscoso producido por las
abejas a partir del
néctar de
las flores o de secreciones de partes vivas de plantas o de excreciones de
insectos chupadores de plantas. Las
abejas lo recogen,
transforman y combinan con substancias propias y lo almacenan en los
panales donde madura. Además la miel es una secreción que fue consumida
anteriormente por estas.
La miel es
definida por el código alimentario como la sustancia dulce, no fermentada,
producida por las abejas del
néctar de las flores o de las secreciones sobre o de las plantas vivas;
que ellas recolectan, transforman y combinan con sustancias específicas y
que finalmente almacenan y maduran en
panales.
Su
composición es variada. Está compuesta por agua,
fructosa y
glucosa, además de otras sustancias en muy baja proporción como
son ácidos, minerales,
aminoácidos y
proteínas, enzimas, aromas, etc.
La técnica
que involucra la extracción de miel de los
panales de la
colmena es
conocida como apicultura.
Juntamente
con la miel las abejas producen otros importantes productos: el
polen, la
cera, la
jalea real, y el
propóleos.
Las
características físicas, químicas y organolépticas de la miel vienen
determinados por el tipo de néctar que recogen las
abejas.
Al consumir
jalea real, miel,
polen u otros derivados de la
producción de las
abejas hay que recordar que
las
abejas han trabajado
intensamente durante toda su vida para producirla y hay que apreciar sus
beneficios. Una
abeja produce solamente 1/12
(un doceavo) de
cucharadita de
miel durante toda su vida
trabajando muy duro. Para producir 454 gramos de
miel las
abejas necesitan obtener el
néctar de 2 millones de
flores. |