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La
cristalización es un proceso natural que distingue a toda miel de calidad,
pero que no gusta al consumidor no educado o conocedor de las
características de la miel cruda. Si la miel se almacena en bidones, la
cristalización se producirá en ellos, por lo que habrá que calentarlos
para poderla envasar.
El 90% de las mieles industriales de hecho se almacena en bidones, y si
llega a cristalizar se somete a calor para proceder a envasarla, por lo
cual perderá propiedades específicas". Para evitarlo, la miel se envasa
antes de que cristalice, para que el proceso de cristalización se produzca
ya envasada la miel en el tarro de cristal.
La miel envasada en recipientes de vidrio se almacena en un lugar seco y
con una temperatura en torno a los 20 grados para evitar la cristalización
que se produciría a una temperatura menor.
La cristalización no es del mismo tipo en todas las mieles: "El
nectar procedente
(mayoritariamente) del
girasol cristaliza como el
azúcar, en forma de un cristal granulado. La cristalización depende de
la miel de que se trate y, además, cada floración tiene un cristal
diferente, dependiendo de cada año así como de la climatología.
Generalmente, la cristalización fina suele ser más valorada como por
ejemplo la de
ajedrea que produce al cristalizar una miel crema muy fina". |