Para obtener un buen cóctel no debe utilizarse
hielo demasiado picado, para que no se derrita con mucha rapidez, ni dejarlo mucho tiempo
para que no se enfríe demasiado.
Los cócteles se pueden mezclar sin necesidad de
cuchara, pasando el contenido varias veces de un vaso a otro.
Las copas o vasos de cóctel no deben llenarse
hasta el borde.
El uso de la coctelera o vaso mezclador, depende
de los ingredientes. En general la coctelera se usa en aquellas mezclas en que intervienen
licores espesos, zumos, jarabes y otras preparaciones que conviene agitar con fuerza.
Un cóctel debe ser uniforme, por ello es que
muchas veces conviene colarlo.
Las frutas pueden entrar en la composición de
varios cócteles.
No se pueden preparar varios cócteles sin
cambiar el hielo.
La coctelera se comienza a utilizar siempre con
energía y suavemente después.
Los vasos mezcladores han de tener siempre un
tamaño adecuado para mezclar varias copas a la vez.
Si se desea suavizar un cóctel, utilizar hielo
en trozos pequeños y batir durante un rato.
La guinda o la aceituna que acompañará nuestro
cóctel debe colocarse en la copa antes de verter la preparación.
El orden correcto de mezcla en todo cóctel es:
1.- hielo, 2.- azúcar (si la preparación lo indica), 3.- zumos de fruta, 4.- licores.
Los cócteles cuya base principal es el
vermouth, figuran entre los más clásicos.
Los cócteles secos se acompañas con una
aceituna.
Los cócteles dulces suelen acompañarse con una
guinda.
En coctelería, las cucharas de bar que se
distinguen por su mango largo, sirven para agitar el cóctel en el vaso mezclador.