|
El término trapense se
utiliza sólo para describir las cervezas hechas en uno de los siete
monasterio trapenses que aún producen cerveza. Seis de ellos están en
Bélgica y uno en Holanda, donde entre todos producen unas 20 cervezas
distintas bajo la supervisión directa y el trabajo de los propios
monjes.
Los 7 monasterios
trapenses a los que se hace mención son: Chimay, Westmalle, Orval,
Rochefort, Achel y Westlevere en Bélgica. En Holanda, el único
monasterio trapense que existe es el de Koningschoeven, donde se elabora
la conocida “La Trappe”.
Aunque cada cerveza
trapense tiene sus propias características, casi todas comparten una
serie de rasgos comunes. Son de
fermentación alta, con una segunda fermentación en botella,
relativamente fuertes, entre 5 y 11% de
alcohol y son afrutadas. En cuanto a las diferencias, hay algunas
secas, pero la mayoría son dulces; unas son doradas y pálidas y otras
oscuras.
Algunas de ella se
subtitulan con los términos “dubbel” o “tripel”. En la
mayoría de los casos, sobre todo en Bélgica, las llamadas “dubbel”
representan una cerveza trapense o de abadía oscura y dulce de unos 6 ó
7
grados, mientras que una “trippel” representa a una más pálida y
seca de unos 8 ó 9
grados.
Las cervezas trapenses,
se diferencian de las tradicionales por utilizar un agua más dura, con
más cantidad en sal, pero, sobre todo, porque son las únicas que
realmente se elaboran dentro de una abadía trapense. Ni tan siquiera las
conocidas cervezas de abadía
lo hacen dentro de los muros de un monasterio, sino en fábricas
especiales. Son, en el caso de las trapenses, los propios monjes los que
elaboran este caldo.
Estas cervezas son
generalmente fuertes, pues pueden alcanzar una
graduación alcohólica de entre 6º y 12º. Su color se mueve entre el
rojo cobrizo hasta el negro. Sufren una segunda fermentación en botella,
lo que les confiere un sabor más amargo y tostado, y se caracterizan por
su abundante espuma caramelizada. Su acompañamiento ideal es una buena
tabla de quesos, e incluso con carnes.
Un detalle curioso e
importante. Cada marca de cerveza tiene su propia copa donde ha de
servirse. Si bien, este detalle era característico de las cervezas
trapenses, hoy día, se extiende a casi todas las cervezas del mundo. Es
importante, porque en cervezas de sabor pronunciado como son las
trapenses, el usar una u otra copa les puede llegar a alterar el sabor
para el buen cervecero. Recordemos por ejemplo el caso de tomar un buen
vino en una copa clásica de vino o hacerlo en un vaso de los de cocina:
indudablemente no nos sabrá igual. Pues con estas cervezas ocurre igual.
Cada marca tiene su manera de servir la cerveza… y es que no es lo mismo
ni el olor, ni el sabor, ni la espuma que se consigue con una copa de
cuello estrecho a una de cuello ancho.
Las abadías trapenses
fabricantes de cerveza crearon una asociación (ITA – International
Trappist Association), que certifica mediante su logotipo la
autenticidad de las cervezas producidas por los siete monasterios,
puesto que se producen muchas cervezas similares en estilo, pero que no
pertenecen a la tradición trapense. Todas las botellas muestran dicho
logotipo, a excepción de las Westvleteren, por no disponer de suficiente
espacio en la chapa para incluirlo.
Esta figura de
protección también asegura que la producción de cerveza está bajo
control directo de los monjes cistercienses, que se elabora únicamente
dentro de los límites de los monasterios, y que el propósito principal
de la producción no es el beneficio económico. Hay que puntualizar que
los propios monjes de la ITA se niegan a producir más cerveza de la
necesaria para sufragar los gastos del monasterio y sus obras, aunque
parece que algunos monasterios aplican este criterio de manera más
restrictiva que otros. Pese a que la demanda de este tipo de cervezas es
mucho mayor que la limitada producción actual. Y aunque evidentemente la
actividad tiene como fin primordial el beneficio económico, según la
frase: “No somos fabricantes de cerveza. Somos monjes. Hacemos
cerveza para que podamos seguir permitiéndonos ser monjes.”.
En la misma línea, pese
a la escasez relativa de estas cervezas en el mercado, los monasterios
no inflan los precios artificialmente, si no que mantienen unas tarifas
más que razonables.
Cada abadía trapense
elabora varios tipos de cerveza diferentes.
Algunos ejemplos
comerciales:
Chimay Rouge (Etiqueta
Roja), Chimay Blanche (Etiqueta Blanca), Chimay Cinq Cents, Chimay Bleue
(Etiqueta Azul), Chimay Grande Réserve, Chimay Dorée, Orval Trappist
Ale, Petite Orval, Rochefort 6 (Chapa Roja), Rochefort 8 (Chapa Verde),
Rochefort 10 (Chapa Azul), Westmalle Dubbel, Tripel Westmalle, Westmalle
Extra, Achel Blond 5º, Achel Bruin 5º, Achel Blond 8º, Achel Bruin 8º,
Achel Extra 8º, La Trappe Witte Trappist, La Trappe Blond, La Trappe
Dubbel, La Trappe Tripel, La Trappe Quadrupel, La Trappe Bockbier,
Westvleteren Blonde, Westvleteren 8 (Chapa Azul) o Westvleteren Extra,
Westvleteren 12 (Chapa Amarilla) o Westvleteren Abt.
Nota: ninguna
de las cervezas Westvleteren lleva etiqueta y toda la información
necesaria está impresa en la chapa, pero algunos importadores pueden
añadir una etiqueta a la botella para cumplir la normativa local.
|