|
El
aceite es un
producto "vivo". Para conservar su integridad y frescor debemos
mantenerlo alejado del calor excesivo, del aire, de la humedad y sobre
todo de la luz. Debe conservarse preservado de la luz solar y, a ser
posible, a la temperatura óptima de conservación, que es de 20°C. A
bajas temperaturas, puede espesarse temporalmente, sin que esto tenga
ninguna importancia. El
aceite de oliva molturado y envasado a
principios de cada campaña (de Noviembre a Enero) puede tener un color
verde/dorado, convirtiéndose en dorado-brillante hacia su final
(verano-otoño), de forma absolutamente natural, por decantación.
No se puede almacenar
largo tiempo; en todo caso debe hacerse en lugar oscuro, fresco y
colocado en recipientes que cierren herméticamente. Debe mantenerse
siempre cerrado.
Hay que guardarlo lejos
de lugares con olor intenso, ya que absorbe con mucha facilidad olores
extraños.
Para guardar el
aceite
en casa hay que evitar los recipientes de hierro. Los mejores son los de
vidrio, latón impermeabilizado o acero inoxidable. Están contraindicados
los que tengan latón oxidado o soldaduras de plomo o estaño, tan
habituales antiguamente.
Recuerde que la fecha
de consumo preferente del
aceite de oliva es de un año, a partir de la
fecha de envasado. Nunca rellene
aceites nuevos en recipientes que
contengan asientos de
aceites viejos, sin limpiar antes el recipiente,
pues lo enranciaría. No obstante, dependiendo de la variedad, un
aceite
bien conservado puede durar hasta 18 meses sin perder sus
características organolépticas pero lo más adecuado es consumirlo cuanto
antes dentro de su año de producción.
El color de un
aceite no determina su calidad.
|