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ÍNDICE
Cultivo del Olivo
Maduración de la
aceituna
Recolección
La vecería
Plagas y enfermedades
Cultivo del
Olivo
El terreno lindante al árbol tiene que ser
trabajado sin perjudicar las raíces superficiales y, por lo tanto, a una
profundidad máxima de unos 20 cm. Esta operación permite enterrar los
abonos y, sobre todo, preparar el terreno para recibir el agua pluvial y
así conservar más eficazmente la posible la humedad en el terreno. La
eliminación de los hierbajos favorece a la planta y prepara el terreno
para las operaciones de recolección.
El uso de patrones está limitado a variedades de difícil enraizamiento,
empleando el injerto de chapa. Antiguamente se utilizaba como patrón el
acebuche, pero presenta problemas de homogeneidad en el habito de
crecimiento por provenir de semillas.
Normalmente sólo se lleva a cabo el abonado
nitrogenado, en forma de urea al 4% y en cantidades de 0.5-1 Kg por
árbol, que pueden aportarse por vía foliar para homogeneizar el reparto.
La respuesta al abonado potásico es tardía y se aportan de 300-400
g./árbol.
El abono primaveral suministra al olivo las
sustancias y los minerales necesarios, rectificando la relación de los
contenidos en el terreno o integrándolos. Se estima que 1 quintal de
aceitunas consume del subsuelo, de media, 900 g. de nitrógeno, 200 g. de
anhídrido fosfórico y 100 g. de potasio. La época, la calidad y la
cantidad del abono dependen del terreno, de la exposición al sol y de
muchas otras variables. Antiguo y efectivo, es el empleo de los abonos
orgánicos (estiércol) qué pueden aportar nitrógeno, fósforo, potasio y
muchos otros micro-elementos.
A principios del Siglo XX, los residuos de
pueblos y ciudades eran reciclados para abonar y fertilizar los
olivares. La recogida y el transporte hasta a las zonas olivareras se
hacía con animales de carga; era regulado por acuerdos y concesiones de
contrata.
El 95% del olivar se cultiva en secano, pero
los rendimientos aumentan con el riego, ya que por debajo de los 800 mm
de precipitación la irrigación se hace necesaria, siendo el sistema más
adecuado el riego localizado por goteo a razón de 1800-1900 litros por
árbol y año, repartidos durante los meses de Abril, Mayo, Junio, Julio,
Agosto y Septiembre a razón de 100 litros diarios/árbol.
Otra alternativa quizás más eficaz es
concentrar los riegos en los meses más calurosos así quedarían 70 litros
diarios/árbol en Abril, 90 litros diarios/árbol en Mayo, 110 litros
diarios/árbol en Junio, 130 litros diarios/árbol en Julio, 110 litros
diarios/árbol en Agosto, 90 litros diarios/árbol en Septiembre.
El riego se practica, sobre todo, en los
olivares de reciente creación. La mayor parte de los olivares afrontan
los meses veraniegos sin integraciones hídricas y por lo tanto sufren
las consecuencias de la sequía: caída de los frutos, disminución de
velocidad de la maduración, largos intervalos dentro de los años
plenamente productivos. Las plantas regadas regularmente pueden llegar a
duplicar el volumen del fruto. Los sistemas de riego varían según las
áreas y, por lo tanto, en base a la disponibilidad, al alcance, al coste
de abastecimiento del agua, a la orografía del terreno y la dimensión de
la superficie de olivar de regar.
Los sistemas tradicionales, por infiltración
de surcos, etc., explotan las inclinaciones del terreno regando
cuidadosamente a través de acequias y surcos asiduamente controlados.
Métodos más modernos permiten regar puntos concretos de la planta, por
distribución localizada, "a gota". Conductos de plástico con
suministrador a distancias variables proveen pequeñas cantidades de
agua, de 2 a 10 litros por hora, que permiten afrentar las necesidades
de la planta con un ahorro del 10 al 30% con respecto de los métodos
tradicionales.
Tradicionalmente se realizaban labores
repetidas para la eliminación de las malas hierbas, lo cual ha originado
graves problemas de erosión y pérdida de fertilización del suelo. El no
laboreo total, con eliminación de malas hierbas mediante el empleo de
herbicidas, permite la obtención de mayores rendimientos y disminuye los
costes, pero presenta el inconveniente de inducir la formación de
cárcavas debido a la escorrentía del agua de lluvia. Entre estos dos
sistemas se sitúa el laboreo mínimo, que consiste en la realización de
una labor muy superficial para romper la costra, siendo el más
recomendado actualmente, ya que evita los problemas anteriormente
mencionados.
Tradicionalmente, la formación se realizaba
a 3-4 patas, mientras que actualmente se tiende a un solo tronco en
vaso. La poda de regeneración se realiza de forma bianual, siendo
desaconsejable las podas severas.
Hay muchos tipos de poda: la poda de
instalación, la poda de reforma, la poda de rejuvenecimiento, la poda de
producción, etc.
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La poda de instalación permite
determinar la forma de la cabellera y la postura del árbol adulto (en
cono, en maceta, etc.) y se realiza en los primeros años después del
transplante definitivo.
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La poda de reforma se practica para
cambiar el aspecto de la cabellera, para devolver la forma originaria a
una planta abandonada y en desorden vegetativo o para corregir errores
de poda de instalación. Comporta el corte de grandes partes de la planta
y su sustitución con rebrotes vigorosos y esmeradamente selectos.
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La poda de rejuvenecimiento explota
la maravillosa inmortalidad del olivo para devolver productivos viejos
olivares o arborizas gravemente perjudicados por el hielo. Comporta el
corte del tronco por la base y la cría de dos o tres retoños elegidos
entre los más robustos.
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La poda de producción debe ser
efectuada justo después del fin del período de las heladas, ya que el
frío obstaculizaría el proceso de cicatrización de los cortes sobre la
madera. La poda permite extirpar, con adecuados instrumentos de corte,
las ramas para renovar y favorecer el desarrollo de las ramas frutales
de la planta, de intervenir modelando la forma de la planta para también
regular con ello el crecimiento y de distribuir de modo homogéneo y
rectificado la iluminación sobre las varias partes de la cabellera.
Objetivo de todas estas intervenciones es favorecer la productividad y
aumentarla en relación equilibrada al desarrollo anual de la planta
Maduración de la aceituna
Alrededor de mayo o
junio se da la formación de pequeñas flores blancas y verdes agrupados
en forma de racimo. La polinización la facilita el viento; existen
variedades autoincompatibles (que no fecundan solas) que necesitan la
presencia de otra variedad que tenga una época de floración que coincida
de modo bastante preciso para que pueda realizarse la polinización
cruzada. También existe una variedad autocompatible cuyas flores pueden
ser fecundadas por el propio
polen que producen. En los primeros meses
veraniegos se forman los primeros frutos verdes. De finales de
septiembre en adelante, según la variedad, los frutos maduran y se
transforman en las clásicas drupas de color negro morado. Los frutos de
la
aceituna no pueden ser consumidos tal cuál aparecen en el árbol:
también las destinadas a la mesa son sometidas, después de la colección,
a particulares tratos que las convierten en comestibles (salmuera).
Recolección
La
aceituna, durante la maduración, pasa del
color verde a lo morado y por fin al negro o casi, mientras que la pulpa
se vuelve bastante blanda. El proceso de maduración sucede
progresivamente y es muy lento, sobre todo cuando la irradiación solar
es menor. La
aceituna tiene que ser recogida cuando se ha desarrollado
plenamente, pero antes de que la caída de los frutos maduros haya hecho
disminuir la cantidad.
Grandes extensiones de olivar solicitan el
empleo de grandes cantidades de mano de obra durante largos períodos. En
efecto la mecanización de la colección no está especialmente difundida y
casi todos los sistemas son manuales o semi-manuales.
Las
aceitunas de mesa, a menudo vienen
recolectadas inmaduras, cuando el avellano ya se ha endurecido, la
cáscara todavía es verde y la consistencia de la pulpa tiende a
disminuir. Los frutos tienen que ser recogidos de las ramas uno por uno,
con cautela y delicadeza para evitar lesiones o compresiones que le
perjudicarían el aspecto y la calidad, y son dispuestas en capas
delgadas en contenedores apropiados. Un obrero puede recoger en media
25-35 Kg. de aceitunas por hora según su dimensión, que es generalmente
mayor de la de las
aceitunas de
aceite. Las
aceitunas de mesa negras son
recogidas, completamente maduras, con sistemas análogos o bien, gracias
a la mayor facilidad de separación con respecto de las verdes, con
recogida mecánica.
Las técnicas adoptadas varían de región en
región, en relación a las características de los árboles, a la poda y a
la consiguiente altura de las frondas:
-
Deshoje: recogida a mano, puede ser
efectuada, sobre todo, en plantas bajas, podadas a propósito y situado
en llano. Cada obrero recoge de media unos 10 Kg. de
aceitunas a la
hora.
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Peinado: los frutos son desprendidos
de las ramas a través de un tipo de peines, que pueden ser también
accionados mecánicamente, y caen en las redes extendidas sobre el
terreno.
-
Vareo: las frondas son sacudidas a
través de bastones más o menos largos, hasta provocar la caída de las
aceitunas. Existen bastones con extremidad accionada mecánicamente que,
sin embargo, provocan daños a las hojas y a las frondas.
-
Sobre redes permanentes: las
aceitunas se desprenden espontáneamente y acaban sobre las redes que
están montadas durante todo el período de la colección. Este sistema es
apto para los olivares con plantas espesas y en pendiente; sin embargo,
a menudo las
aceitunas quedan demasiado tiempo en el árbol y resultan
excesivamente maduras.
-
Sacudida mecánica: la separación de
las
aceitunas es provocada sometiendo el tronco y las ramas a la acción
de un sacudidor. Éstos se enganchan con unas mordazas a la planta y la
hacen vibrar hasta hacer desprender las
aceitunas y hacerlas caer sobre
las redes. Este sistema requiere árboles con postura adecuada para el
uso de la maquinaria y resulta hasta hoy en día poco difundido.
La vecería
El
olivo es una especie extremadamente
alternante: una abundante cosecha precede a otra con escasa floración,
debido a la inhibición de la inducción floral de la cual es responsable
la semilla en desarrollo. Esta última emite giberelinas que hacen que
las yemas se queden en estado latente o que broten como vegetativas.
Este fenómeno denominado "vecería" consiste
en que tras un año de abundante cosecha de
aceituna se sucede otro en el
que la cosecha es pequeña, sin que pueda pensarse que este fenómeno se
producirá necesariamente de forma bienal. Al no conocerse bien las
causas que lo producen, no se tiene una estrategia para controlarla, si
bien se sabe que los frutos en desarrollo a través de sus hormonas y las
sustancias que intervienen en su crecimiento actúan como inhibidores de
la diferenciación de las yemas, por lo que muchas de ellas cambian de
transformarse en flor para hacerlo en madera, y de este proceso se
deduce que ocurre la vecería. Las actuaciones destinadas a fomentar
mayores cosechas en los años que corresponde cargar, mediante el cuidado
de la plantación, y el abandono de la misma en los años de descarga
contribuye aún más a acentuar la vecería. Algunas
variedades de olivo
son más veceras que otras por lo que se puede adivinar un componente
genético en éste fenómeno. Por otro lado existen técnicas de cultivo que
disminuyen la vecería tal como el riego o la recolección temprana de la
aceituna.
Posibles soluciones a la vecería:
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Reducción de la población de frutos
realizando una poda el año anterior al que se presume tendrá una alta
producción.
-
Aclareo intenso de frutos recién cuajados.
-
Recolección temprana. A pesar de que la
inducción ya ha comenzado, esta práctica ha demostrado ejercer cierta
influencia.
Plagas y
enfermedades
Adulto: longitud 2-2.5 mm, color negro
brillante y antenas amarillas en el extremo. Pasa el invierno en estado
adulto entre las arrugas de la corteza. Al principio de la primavera
recobra su actividad, picando hojas y brotes; en este periodo se realiza
la oviposición. Las formas jóvenes atacan a los brotes, que se
marchitan. El número de generaciones anual es 2-3. Los adultos de la
última generación son los que causan mayores daños en inflorescencias y
frutos.
Métodos de lucha: sólo se realizarán
tratamientos en casos de fuerte infección, empleando productos
organofosforados en primavera y verano. Así mismo, deberán efectuarse
algunas prácticas culturales que mantengan las plantas en buenas
condiciones de desarrollo (abonado, labores, podas, etc.)
Adulto: pequeña mariposa con alas de 14-14
mm de anchura, de color gris con reflejos plateados. Larva: 7-8 mm de
longitud y color avellana. Hiberna en forma de larva minadora en las
hojas. En primavera se dirige hacia los nuevos brotes, a los que daña.
Los órganos afectados son numerosos: las flores aparecen rodeadas de
hilos de seda, los frutos jóvenes sufren daños causados por las larvas
que permanecen en su interior largo tiempo y excavan galerías al salir.
Métodos de lucha: el desarrollo de la
polilla está controlado por un importante número de insectos parásitos.
A pesar de ello en muchos casos es necesario emplear los medios
químicos, realizando tratamientos a base de compuestos organofosforados
(dimetoato) con efecto larvicida y adulticida. En caso de necesidad el
tratamiento debe efectuarse antes de la floración, y eventualmente,
sobre las pequeñas aceitunas en fase de crecimiento.
Es el insecto (díptero) que produce mayor
daño en olivares. Adulto: longitud de 5-6 mm, envergadura alar 12 mm,
color castaño claro y alas transparentes con un par de pequeñas manchas
en su extremo. En condiciones favorables pueden originarse 6-7
generaciones, mientras que normalmente se desarrollan 3-4 al año. Las
hembras ponen sus huevos en las aceitunas cuando estas alcanzan el
tamaño de un guisante, dejando el fruto marcado. A los pocos días nace
la larva que excava una galería tortuosa hacia el centro del fruto.
Cuando la
aceituna está próxima a la madurez, se dirige hacia la
superficie pupando en la epidermis. El insecto adulto sale al exterior.
La mosca aceitera (Dacus Olei) representa el
principal peligro y, algunas veces, este insecto llega a destruir
totalmente la cosecha, tanto en calidad como en cantidad. Esta mosca
está presente en todas las zonas del planeta dónde existen plantas
salvajes o labrados pertenecientes al género Olea, en las zonas
ribereñas del Mediterráneo, en África meridional y oriental y en Asia
(hasta a la India). En un sólo año pueden desarrollarse hasta a 7
generaciones cada vez más numerosas: de los huevos depuestos en las
aceitunas salen larvas que se alimentan de la pulpa y la perforan para
volar afuera. En los años en que el frío invernal, las temperaturas
altas veraniegas o los predadores no limitan suficientemente el número
de las moscas, en la época de la colección cada
aceituna puede presentar
numerosos agujeros y galerías que la hacen inutilizable tanto para la
mesa como para la producción de
aceite.
Métodos de lucha: Las altas
temperaturas estivales, la reducida actividad atmosférica, así como la
acción de los enemigos naturales, limitan su desarrollo. En caso de no
ser suficientes estos factores habrá que recurrir a los tratamientos
químicos con dimetoato y diazinon. En la lucha contra la mosca se usan
los anticriptogámicos, anzuelos envenenados y, recientemente, se utiliza
la lucha biológica, propagando algunas especies de parásitos del insecto
que atacan las larvas durante el verano.
Adulto: pequeño cucrculionido de unos 5 mm
de longitud, color marrón rojizo y cubierto por una pubescencia gris.
Larva: 7 mm de longitud y color blanco-amarillento. Una generación
anual: en primavera los adultos se dirigen al
olivo y se alimentan de
las
aceitunas y las hojas, en las que practican pequeñas erosiones. Las
hembras empiezan a poner sus huevos en las aceitunas cuando el
endocarpio (huevo) aún no está lignificado. La larva practica un agujero
en la zona ecuatorial de la
aceituna.
Métodos de lucha: empleo de ésteres
fosfóricos inmediatamente después del cuajado del fruto.
Adulto: pequeño coleóptero de unos 2mm de
longitud y color negro. Los adultos forman galerías radiales en las
ramas donde ponen los huevos; las larvas excavan sus galerías en
dirección perpendicular a las primeras. Los últimos daños los causan los
adultos de las siguientes generaciones que excavan galerías en las
pequeñas ramas y en las proximidades de las infrutescencias, las cuales
se marchitan y caen al suelo.
Métodos de lucha: lo más sencillo y eficaz
es dejar esparcidos montones de ramas recién podadas, que tienen un gran
poder atractivo para el barrenillo. Posteriormente se retiran las ramas
y se procede a su quema o tratamiento fitosanitario con productos
organofosforados.
Adulto: hembra inmóvil, negra, con dorso
saliente en forma de Cruz de Lorena. Invernan, contemporáneamente,
hembras adultas larvas a mitad de desarrollo, por lo que pueden
encontrarse dos generaciones juntas. Las plantas fuertemente atacadas
aparecen recubiertas de abundante melaza en la que se instala la
fumagina
Métodos de lucha: tratamientos
fitosanitarios con carbaril en agosto.
Repilo (Cycloconium oleaginum).
Las lesiones se presentan principalmente en
la cara superior de las hojas, aunque puede afectar a frutos, ramas,
etc. La presencia del hongo en la hoja se reconoce por una mancha oscura
con halo amarillo. Las hojas enfermas caen, limitando la formación de
flores. Los frutos aparecen con manchas parduscas ligeramente
deprimidas. Para la dispersión del hongo la humedad relativa tiene que
ser muy elevada y su desarrollo óptimo requiere además temperaturas
próximas a los 20 °C.
Métodos de lucha: son muy efectivos
los productos cúpricos, por regla general en las regiones olivareras
españolas se dan dos tratamientos; uno en primavera y otro en otoño,
aunque en áreas de menor incidencia de la enfermedad se dará un solo
tratamiento en otoño. Estos tratamientos, además de ser eficaces contra
el hongo, poseen cierta acción defoliadora útil para eliminar las hojas
enfermas.
Reciben el nombre de caries de la madera una
serie de podredumbres secas del tronco que se manifiestan en éste y en
las ramas principales de árboles viejos que han sido podados en
numerosas ocasiones. Estos hongos, después de haber penetrado en el
tronco y en las ramas a través de las heridas, recorren la planta de
arriba abajo, causando la despitalización de la zona del cambium y la
muerte de la corteza.
Métodos de lucha: aplicaciones con
pincel de Cldo Brdelés o mástix cicatrizante. Puede hacerse un
descortezado para aumentar la efectividad del tratamiento.
Enfermedad bastante extendida que ataca a
las
aceitunas de mesa que aparecen con una mancha hendida de color pardo
oscuro. En la superficie de la mancha aparecen pequeños puntos que
constituyen las fructificaciones de los parásitos. El hongo se sitúa
preferentemente en
aceitunas dañadas por otras causas. Parece ser que el
principal agente de la enfermedad es un insecto parásito de los huevos
de Dacus oleae.
Métodos de lucha: los tratamientos
con funguicidas dan resultados modestos, pues es más importante combatir
los insectos vectores.
Más conocida por el nombre de enfermedad de
las
aceitunas jabonosas, debido al aspecto que toman; dicha enfermedad
está bastante difundida en España, existiendo zonas donde se presenta de
forma endémica, como ocurre en la provincia de Córdoba. Las
aceitunas
afectadas presentan primero una mancha redondeada ligeramente deprimida
que se extiende por todo el fruto, ennegreciendo después del ataque. Las
aceitunas enferman cuando están a punto de madurar, por lo que las
aceitunas de mesa no son comerciables y las de aceite dan un producto de
inferior calidad, muy ácido y con un menor rendimiento. En general la
virulencia es mayor en tiempo lluvioso o en años muy húmedos.
Métodos de lucha: son necesarios 2-3
tratamientos con productos cúpricos, aunque también son muy útiles las
prácticas que reducen la humedad alrededor de la planta (labores, podas,
etc.).
Se manifiesta preferentemente en plantas
debilitadas por otros factores. Afecta principalmente a las hojas y en
raras ocasiones a ramas y frutos. La hoja aparece deprimida en el envés,
con manchas irregulares, a menudo circulares y, a veces confluyentes, de
color gris plomo. En el haz, aparecen aureolas cloróticas que se van
volviendo pardas y necróticas. El hongo tiende a perpetuarse tanto en
las hojas caídas al suelo como en las que permanecen en el árbol.
Métodos de lucha: elección de
variedades resistentes o tratamientos a base de
Caldo Bordelés en otoño
y primavera.
También recibe el nombre de negrilla, tizne,
etc. Se manifiesta en los órganos aéreos de la planta bajo la forma de
un revestimiento fuliginoso de consistencia seca o blanda, constituida
por los elementos vegeto-reproductivos del hongo. Los agentes de la
fumagina viven saprofíticamente en materiales azucarados (melaza) que
pueden encontrarse por causas diversas (insectos fitófagos, metabolismos
alterados) en los órganos del olivo.
Métodos de lucha: en primer lugar, la
lucha debe realizarse contra los insectos fitófagos y, sucesivamente,
con tratamientos funguicidas a base de compuestos orgánicos o cúpricos.
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