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Los Secretos
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Canciones

Enrique Urquijo, alma, corazón y verso del grupo Los Secretos se quedó un día gris en un portal enganchado al caballo. Su vida no fue tan breve y nos dejó canciones como Déjame, su salida coincidió con otro déjame no menos doloroso que dejó sobre un vidrio mojado el brillo de unos ojos de gata. Esta última canción, tiene otra versión en la voz y personalidad de Sabina, todo lo contrario a esta, merece la pena compararlas.

Déjame, no juegues más conmigo,
esta vez, en serio te lo digo
tuviste una oportunidad,
y la dejaste escapar.

Déjame, no vuelvas a mi lado,
una vez, estuve equivocado,
pero ahora todo eso pasó,
no queda nada de ese amor.
No hay nada que ahora ya, puedas hacer
porque a tu lado yo, no volveré, no volveré.

Déjame, ya no tiene sentido,
es mejor que sigas tu camino,
que yo el mío seguiré,
por eso ahora déjame.
No hay nada que ahora ya, puedas hacer
porque a tu lado yo,
no volveré, no volveré.

Déjame, ya no tiene sentido,
es mejor que sigas tu camino,
que yo el mío seguiré,
por eso ahora déjame,
Tuviste una oportunidad
y la dejaste escapar.
Sobre un vidrio mojado
escribí su nombre sin darme cuenta
y mis ojos quedaron igual que ese vidrio pensando en ella.

Los cuadros no tienen colores,
las rosas no parecen flores,
no hay pájaros en la mañana;
nada es igual, nada es igual, nada es igual, nada.
Sobre un vidrio mojado escribí su nombre sin darme cuenta
y mis ojos quedaron igual que ese vidrio pensando en ella.

Hoy cuando desperté buscaba
el sol que entraba en mi ventana,
tras una nube se ocultaba;
nada es igual, nada es igual, nada es igual, nada.
Los cuadros no tienen colores,
las rosas no parecen flores,
no hay pájaros en la mañana;
nada es igual, nada es igual, nada es igual, nada.

Sobre un vidrio mojado escribí su nombre sin darme cuenta
y mis ojos quedaron igual que ese vidrio pensando en ella.

Sobre un vidrio mojado escribí su nombre ...
y mis ojos quedaron igual que ese vidrio ...
sin darme cuenta ...
pensando en ella ...
Fue en un pueblo con mar
una noche después de un concierto
tú reinabas detrás
de la barra del único bar que vimos abierto.

Cántame una canción al oído
te sirvo y no pagas
sólo canto si tú me demuestras
que es verde la luz de tus ojos de gata.

Loco porque me diera
la llave de su dormitorio
esa noche canté
al piano del amanecer todo mi repertorio.

Con el "Quiero beber"
el alcohol me acunó entre sus mantas
y soñé con sus ojos de gata
pero no recordé que de mí algo esperaba.

Desperté con resaca y busqué
pero allí ya no estaba
me dijeron que se mosqueó
porque me emborraché y la usé como almohada.

Comentó por ahí
que yo era un chaval ordinario
pero cómo explicar
que me vuelvo vulgar
al bajarme de cada escenario.

Pero cómo explicar
que me vuelvo vulgar
al bajarme de cada escenario.